El fraude electoral de la nueva senadora

Astrid Sánchez sería la llamada a ocupar la curul del ahora exsenador Eduardo Merlano, pese a las irregularidades el día de las elecciones, documentadas por el Consejo Nacional Electoral.

Astrid Sánchez Montes de Oca asumió ayer como senadora.  / Angel Vargas - Prensa Senado
Astrid Sánchez Montes de Oca asumió ayer como senadora. / Angel Vargas - Prensa Senado

No fueron suficientes las irregularidades encontradas por el Consejo Nacional Electoral en las elecciones al Congreso para evitar que Astrid Sánchez Montes de Oca llegara al Legislativo, a ocupar la curul del exsenador Eduardo Merlano, quien fue destituido por la Procuraduría por el delito de tráfico de influencias.

La entrante parlamentaria no solo es cuestionada por ser hermana del exgobernador de Chocó Patrocinio Montes de Oca, condenado por peculado, y el exrepresentante a la Cámara Odín Sánchez Montes de Oca, condenado por parapolítica. La ahora senadora está en el centro de la polémica porque en las elecciones de octubre de 2010 perdió la curul con Eduardo Merlano por menos de 150 votos, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le anulara más de 4.000 sufragios por fraude.

Ese es el principal motivo de crítica para Astrid Sánchez Montes de Oca, pues el CNE documentó en su momento el fraude cometido en el departamento de Chocó para favorecer su elección. En los municipios de Sipí, Ríosucio, Medio Baudó, Unguía, Nuquí, Acandí, Medio San Juan, Carmen del Darién, Bahía Solano, Litoral de San Juan, Juradó, Medio Atrato, Bojayá, Río Quito y Alto Baudó se realizó un reconteo de los votos que le significó un aumento injustificado en los resultados electorales.

Casualmente, en estos municipios desaparecieron los votos no marcados y este mismo número fue sumado a la candidata Astrid Sánchez Montes de Oca, quien en ese momento aspiró con el número U-14. Así dejó constancia el CNE en la resolución 1271 del 17 de junio de 2010, en la que señala que “existe disconformidad entre los datos consignados en el formulario E-14 y los datos registrados en el E-24, es decir, se presentan modificaciones sin que medie causa legal (…) lo que permite es que se realice un recuento caprichoso que, además, es evidente que origina cambios a los resultados electorales con un favorecimiento persistente y en todas las mesas, lo cual se aparta de la verdad de los resultados electorales”.

Con este argumento, el CNE decidió “abstenerse de incorporar los resultados de las actas electorales cuya invalidez conoce con certeza”. Además, señala el tribunal electoral, en el caso de Astrid Sánchez Montes de Oca, “lo consignado en los formularios E-24 no es otra cosa que registros muy distantes de la verdad de los resultados electorales (…) puesto que el resultado es muy distinto y distante a lo señalado por los jurados de votación en el formulario E-14, sin justificación de la diferencia, o más bien, como ya se vio, con una explicación inverosímil para realizar la práctica de recuento de votos”.

La decisión tomada por el CNE generó que en su momento Astrid Sánchez Montes de Oca perdiera la curul, pues el total de votos anulados llegó a casi 4.000 por irregularidades como suplantación de electores, alteración de la votación, entregas extemporáneas, huellas dactilares que no correspondían con los números de cédula y falsedad en documento público.

La resolución del CNE fue la conclusión de un fraude del que se dio el campanazo de alerta el mismo día de las elecciones. En los boletines informativos del preconteo de la Registraduría, cuando ya estaba contabilizado más del 93%, había llegado a 29.250 votos. Sorpresivamente, Montes de Oca resultó con más de 40.000 al concluir el preconteo.

Pese a los delitos electorales encontrados por el CNE, ayer Astrid Sánchez Montes de Oca tomó posesión del cargo como senadora, en medio de un accidentado evento en el que se negó a contestar los cuestionamientos de la prensa sobre las irregularidades cometidas en las elecciones. Será el Consejo de Estado, en su Sección Quinta, el que defina si el fraude cometido en las elecciones al Congreso en octubre de 2010 es un argumento suficiente para retirarle la investidura.

Es tal la polémica que generó la llegada de Sánchez Montes de Oca, que incluso el ministro de Interior, Fernando Carrillo, se refirió a esta posesión, y aunque argumentó que en Colombia no hay delitos de sangre, refiriéndose a los hermanos detenidos de la ahora senadora, sí afirmó que es necesario que se abra el debate sobre la implementación de la ‘silla vacía’ en casos como este.