El fuego cruzado en la mesa de La Habana

Las Farc informan que en Guapi murió uno de los miembros de la delegación de paz.

Jairo Martínez, emblemático guerrillero abatido en el ataque contra las Farc en Guapi (Cauca). / Archivo- El Espectador
“Las cosas no están fáciles. Hay mucha tensión y los resultados de la guerra paralizan los avances de la mesa”. Este comentario de uno de los integrantes del equipo de Gobierno a uno de sus asesores, que escuché por accidente en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba), resume el clima de dificultad por el que atraviesan los diálogos de paz con las Farc. Es improbable que las conversaciones se suspendan, pero se siente la crisis. “Las bombas parece que no hubieran caído en Guapi, sino en la mesa de conversaciones”, agregó uno de los diplomáticos que acompaña el proceso.
 
Desde hace una semana, cuando se inició el 37° ciclo de diálogos, son casi 40 guerrilleros muertos. En otras palabras, no son buenas las noticias que llegan de Colombia para las Farc, pero según los entendidos, tampoco son buenas para el proceso. Quedó en evidencia con la intervención del jefe guerrillero Pastor Alape, quien además de confirmar la muerte del comandante del frente 18 e integrante del Estado Mayor Central, Román Ruiz, anunció que entre los caídos en Guapi estuvo, Jairo Martínez, quien fue negociador en La Habana, pero ya se había reintegrado al frente de batalla.
 
“Estaba en misión de pedagogía de paz, y ahora se encuentra entre los guerrilleros asesinados”, reclamó Alape, quien señaló al Gobierno de hacer uso excesivo de la fuerza, pues según testimonios de algunos sobrevivientes, “varios heridos fueron rematados con tiros de gracia”. El jefe guerrillero añadió que ya que los cadáveres fueron entregados en Medicina Legal, “deberían ser inspeccionados por forenses internacionales bajo la mirada neutral del CICR”, con el fin de que se pueda tener un “informe confiable” en torno a las circunstancias en que ocurrieron las muertes.
 
No obstante, aunque Alape dejó claro que no confía en un diagnóstico de Medicina Legal, esta institución, a través de su director Carlos Valdés, aseguró que no hay evidencia de disparos a corta distancia en los cuerpos de los guerrilleros, descartando la tesis de que hubo tiros de gracia, y agregó que la mayor parte de las muertes fueron por quemaduras generadas por la onda explosiva.
 
“Esta guerra se tiene que acabar. La muerte de cada guerrillero duele como la de un hermano y cuando se trata de personas con formación y experiencia militar, nos llena de rabia”, comentó una guerrillera mientras Pastor Alape intervenía en el Palacio de Convenciones de La Habana. Justo ayer las Farc recordaban su 51° aniversario de creación, y en ese contexto la organización definió que fuera Alape quien hablara públicamente. “Jairo Martínez y Román Ruiz eran muy cercanos a él”, recalcó otro guerrillero. En esta ocasión, los reproches fueron de las Farc.
 
Jairo Martínez, o Pedro Nel Daza, su verdadero nombre, estaba vinculado a las Farc desde los años 80. Aunque fue comandante del bloque Sur, que opera en Caquetá, Putumayo y Guaviare, hombre de confianza de Raúl Reyes y Joaquín Gómez, su momento protagónico se dio cuando ofició como jefe de seguridad en San Vicente del Caguán, durante la negociación con el gobierno Pastrana. Llegó a La Habana en febrero de 2014, pero a principios de este año se decidió su regreso a Colombia para liderar, junto a Andrés París las labores de pedagogía de la paz. 
 
En su momento, el presidente Juan Manuel Santos anunció que la estructura atacada en Guapi era la responsable del ataque contra la Policía en la isla Gorgona y pertenecía al bloque que “asesinó a 10 soldados en el Cauca”. A pesar de que Santos dejó claro que no va a bajar la guardia, y que fue una acción legítima del Estado en defensa y protección de la ciudadanía, admitió que pese a tratarse del enemigo en la guerra, también debe conmover a todos el dolor de las familias de los guerrilleros muertos. “Esta es la guerra que quiero terminar”, insistió en su momento Santos.
 
Ayer, sin embargo, desde la otra orilla, la voz de Pastor Alape se anticipó a la discusión de fondo en el actual estado del proceso de paz. “Se equivocan quienes piensan que con los cuerpos destrozados y la sangre de nuestros compañeros van a imponernos una justicia que no persigue la responsabilidad de los poderosos y que sólo fija su mirada punitiva en los de abajo, en los que tuvieron que hacerse rebeldes contra la injusticia”, expresó Alape, quien dejó claro que las Farc no están en La Habana para negociar impunidades y que no rehuye el espinoso tema de la justicia.
 
Por el contrario, insistió el vocero de las Farc quien pidió que primero se dé una respuesta al paquete de propuestas mínimas sobre víctimas del conflicto que presentaron a la mesa de diálogos y recoge observaciones de organizaciones de víctimas y derechos humanos; y, también, “con urgencia” debe cumplirse el mandato que ordena el esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo, y especialmente su ataque y desarticulación definitiva. “Tenemos que estudiar las responsabilidades de este largo conflicto retratadas en el informe de la Comisión Histórica”.
 
La mesa de conversaciones estará hoy en receso, y para mañana se tiene previsto el comienzo de la quinta sesión de la Comisión para el fin del conflicto, integrada por mandos guerrilleros y altos oficiales activos de las Fuerzas Armadas. En el Centro de Convenciones de La Habana quedó el eco final de las declaraciones de Pastor Alape: “No podemos tirar por la borda los importantes avances logrados en la mesa de conversaciones. Colombia necesita el concurso y la solidaridad de Latinoamérica para salir de la horrible noche de la que habla nuestro himno nacional”. 
 
Santos reconoce errores militares
 
En el marco de la reactivación del conflicto hubo un episodio que generó la ofensiva militar del Ejército, se trata del ataque de las Farc en el Cauca, donde murieron 10 uniformados. Sobre este episodio el presidente Juan Manuel Santos reconoció que se cometieron errores militares que facilitaron este ataque, por eso afirmó que “señores coroneles, no bajen la guardia. Ahora que estamos pasando por una tempestad en el proceso de paz, que la guerrilla dijo que iba a terminar su cese al fuego unilateral, que espero que también sea pasajero, nosotros vamos a perseverar”.
 
Cuba y Noruega urgen por cese bilateral del fuego
 
Al tiempo que se confirmaba la muerte del insurgente conocido como Emiro, en los operativos militares en Antioquia, los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, por segunda vez desde que se iniciaron las conversaciones hace más de dos años,  emitieron un comunicado conjunto en el que instaron al Gobierno y a las Farc a buscar fórmulas para seguir avanzando en la agenda de negociación, al tiempo que expresaron su “profunda preocupación por el actual escalamiento del conflicto armado en Colombia”.
 
“Hacemos un llamado a las partes a que continúen sus esfuerzos para seguir avanzando en las cuestiones pendientes, incluyendo la adopción de un acuerdo para el cese bilateral definitivo del fuego y de las hostilidades”, dice el comunicado leído anoche por el representante de Cuba, Rodolfo Benítez, y de Noruega, Dag Nylander.
 
Además, hablan de la necesidad de preservar los avances alcanzados por las partes en la negociación.