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hace 5 horas

El fuero y el proceso de paz

Siempre se ha hablado de malestar en las tropas por los eventuales beneficios que se le puedan otorgar a las Farc. Un rumor que vuelve a la orden del día con el fallo de la Corte.

El presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en su reciente visita a la base militar de Larandia (Caquetá). / Presidencia

Hacia finales del año pasado, cuando se aprobó definitivamente en el Congreso la reforma al fuero militar, en uno de sus habituales pronunciamientos desde La Habana (Cuba) las Farc la calificaron como “un terrible paso hacia la impunidad” y un “anuncio de guerra” del Gobierno y del Congreso al país. “El Congreso colombiano ha optado por abrirle campo al fuero militar, marchando en contra de los intereses de las víctimas del terrorismo de Estado y desoyendo la indignación nacional e internacional de quienes advertían que con la reforma se colocaba en las sienes de los agentes criminales del régimen la corona de la impunidad”, dijo en ese entonces Yuri Camargo, integrante de la delegación guerrillera en los diálogos de paz que se adelantan en Cuba.

En ese entonces se hablaba de un supuesto malestar dentro de las Fuerzas Militares, ante la incertidumbre de un proceso de paz a la distancia, cuyos silencios permitían que los rumores y las especulaciones hicieran mella en brigadas y batallones. Y, en este sentido, no faltó quien insinuara —en voz baja— que la reforma al fuero era el “contentillo” para que la Fuerza Pública mantuviera su respaldo a la mesa de negociaciones. De hecho, en abril de este año se dio el punto más alto de esas especulaciones, cuando el expresidente Álvaro Uribe, en un insólito trino en Twitter, reveló las coordenadas exactas donde cesaron las operaciones militares para permitir que nuevos delegados de las Farc para los diálogos de La Habana pudieran desplazarse a Cuba. Una infiltración que hizo hablar a algunos de “ruido de sables” y calentó los ánimos políticos.

Tuvo que salir el entonces comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, a decir que no existía división alguna en la tropa y mucho menos “ruido de sables”, porque las Fuerzas Armadas “por tradición han sido constitucionalistas y hoy rodean al presidente”. Pero aunque el impasse se superó, quedó claro también que hay cierta prevención sobre el rumbo de las negociaciones en Cuba. ¿La razón? “Cuando se habla de que los jefes guerrilleros no tienen crímenes de lesa humanidad, que no van a ir a la cárcel y que en cambio podrán participar en política, es obvio que se enciendan las alarmas. Aquí no va a haber paz si nuestros militares siguen presos o perseguidos mientras Timochenko e Iván Márquez van al Congreso”, le dijo por esos días a El Espectador un alto oficial activo.

Temores que vuelven a surgir hoy con la caída en la Corte Constitucional de la reforma al fuero militar, así el jefe de Estado, ayer y en más de una ocasión, haya dicho que su compromiso es brindarles a las tropas seguridad jurídica y que los eventuales beneficios que se apliquen a la guerrilla también irán para ellas: “Mi compromiso y el compromiso de todo el Gobierno Nacional es total con la seguridad jurídica de nuestras Fuerzas Militares y de nuestra Policía”, dijo desde Riohacha, enfatizando que si bien la reforma fortalecía y aclaraba algunos aspectos, “el fuero militar existe hoy en día con o sin reforma, y se hará valer”. Palabras que van en la línea del senador Juan Manuel Galán, uno de los ponentes de la iniciativa, quien cree que si se está hablando de justicia transicional dentro del proceso de La Habana, “los militares tienen que recibir un tratamiento acorde con el que se le dé a la guerrilla”.

Discusión en la que también entró a opinar el procurador Alejandro Ordóñez, quien cuestionó con vehemencia la decisión de la Corte Constitucional de tumbar el fuero y señaló que el alto tribunal está haciendo que la justicia en Colombia sea de dos caras. “Con esta decisión y con las decisiones anteriores de la Corte, la subversión tiene unas garantías consignadas en el Marco Jurídico para la Paz y los militares quedan sin las garantías del Derecho Internacional Humanitario (…) eso sería como la política de dos pesos y dos medidas”, expresó el jefe del Ministerio Público, quien además cree que el fallo lo que hizo fue generar un clima de “incertidumbre” entre los colombianos y las mismas Fuerzas Militares.

Ahora, como lo dijo la representante a la Cámara Ángela María Robledo —una de las demandantes del fuero—, se sabrá si la reforma era o no un chantaje de los militares al Gobierno frente al proceso de paz. Lo cierto es que mientras se estructura el proyecto de ley anunciado por el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, para crear de urgencia un fondo de defensa para los miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en investigaciones por actos del servicio, al presidente Santos le tocará lidiar con la posible presión que desde los cuarteles se quiera ejercer sobre los diálogos en Cuba. Porque, como ha dicho más de un oficial y exoficial de ayer a hoy con respecto a la caída del fuero y los posibles beneficios que se planean dar a la guerrilla, “la situación no es fácil y tragarse tantos sapos sin anestesia es un asunto complicado”.

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