El hombre tras la caída del Concejo en Chía

El Tribunal Administrativo de Cundinamarca falló a favor del exconcejal Víctor Fernando Torres, quien solicitó anular las elecciones por inconsistencias en la inscripción de campaña en 2011.

Para Víctor Fernando Torres, no es coherente que la Registraduría hubiera aceptado las 1.700 firmas que presentó y días antes de la votación le avisara que 700 de ellas habían sido anuladas.
Para Víctor Fernando Torres, no es coherente que la Registraduría hubiera aceptado las 1.700 firmas que presentó y días antes de la votación le avisara que 700 de ellas habían sido anuladas.

Desde este jueves hay revuelo político en Chía, luego de que se conociera que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca había anulado la elección del Concejo municipal. El hombre detrás de la polémica es el exconcejal Víctor Fernando Torres, quien demandó la nulidad debido a las inconsistencias en el proceso de inscripción en la campaña 2011, las cuales lo dejaron a él y a su movimiento político por fuera de los comicios.

El proceso que terminó en la nulidad del Cabildo comenzó hace un año. Torres, que antes de llegar a la política se dedicaba al comercio inmobiliario, aspiraba a ser elegido el 28 de octubre como el concejal con mayor votación en el municipio, por el movimiento independiente Chía Positiva, pues en el período 2007-2011 había obtenido el apoyo de 585 votantes, con lo que ocupó el segundo renglón de los comicios para llegar a la Corporación.

Por esta razón, no fue poca la sorpresa del entonces concejal cuando, faltando apenas 15 días para los comicios, la Registraduría municipal le informó que le faltaban 20 firmas para cumplir con los requisitos de inscripción. Pero además de no entender por qué sólo hasta ese momento lo notificaban del problema, la preocupación fue mayor cuando “vimos que la lista completa de los 15 candidatos de Chía Positiva había sido retirada”, cuenta Angélica Gómez, la esposa de Torres.

Para este hombre de 41 años y padre de dos hijos no es coherente que la Registraduría hubiera aceptado las 1.700 firmas que presentó y días antes de la votación le avisara que 700 de ellas habían sido anuladas porque no pertenecían al censo electoral del municipio.

Entonces emprendió la batalla por medios legales para conseguir que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca aceptara su demanda, interpuesta el 6 de diciembre, ya que se habían violado sus derechos políticos y los de los demás integrantes de la lista de su movimiento.

Se sabe que algunos concejales apelarán el fallo del tribunal, pero Torres es optimista frente a la posibilidad de postularse en las nuevas elecciones. Asegura que cuenta con el apoyo de la comunidad, que lo reconoce por su trabajo como líder en el comité de deportes de la vereda de Tíquiza y en la Junta de Acción Comunal. Las sesiones del Cabildo continúan su curso mientras se levanta el paro judicial y se conoce la notificación completa del Tribunal Administrativo de Cundinamarca respecto al camino que debe seguir el registrador municipal.