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hace 1 hora

El horóscopo político 2017

La implementación de los acuerdos de La Habana, los diálogos exploratorios con el Eln y el pitazo inicial de la lucha por el poder de 2018 ocuparán los titulares del primer semestre del año.

El ministro Juan Fernando Cristo en la radicación del acto legislativo que le da vida a la Jurisdicción Especial de Paz.
El ministro Juan Fernando Cristo en la radicación del acto legislativo que le da vida a la Jurisdicción Especial de Paz.

El 2017 será atípico en materia política. De un lado, será la prueba de fuego del proyecto de paz del presidente Juan Manuel Santos. Y del otro, será un tiempo convulsionado por cuenta del inicio de la campaña a la Presidencia de la República y al Congreso para 2018. En una coyuntura tan especial como el posconflicto, las fuerzas vivas de la política se jugarán todo en la lucha por el poder. Y el abrebocas del año será un enero cargado de noticias.

Ayer fue el D+30, luego de la entrada en vigencia del Acuerdo de Paz. El calendario marca que ya se cumplió el primer cuarto del tiempo del proceso de dejación de armas y reinserción de las Farc a la vida social, política y económica del país. Es por esto que la guerrilla ha empezado ha ingresar a las 20 zonas veredales de normalización y a los seis puntos campamentarios.

Al tiempo, esta misma semana, las Farc tendrán que entregar al Gobierno la lista de integrantes que se beneficiarán de la ley de amnistía y vendrá el proceso gradual de excarcelación de guerrilleros y de miembros de la Fuerza Pública que hayan cometido crímenes que guarden relación con el desarrollo del conflicto armado. De igual forma, aquellos guerrilleros y uniformados que estén incursos en graves crímenes y que no obtendrán beneficios jurídicos empezarán a ser trasladados a los lugares donde pagarán la pena de privación de la libertad. Los primeros irán a las zonas de concentración y los segundos a guarniciones militares.

Por otra parte, el 10 de enero, cuando los colombianos estén terminando oficialmente el período de vacaciones de fin de año, los equipos negociadores del Gobierno y el Eln tienen una cita en Quito (Ecuador). Será una ronda más de la fase exploratoria, pero sin duda la más importante de los más de cuatro años de ires y venires de este proceso de paz. Con una buena señal de por medio: el sábado esta guerrilla dio a conocer una prueba de supervivencia del excongresista Odín Sánchez, cuyo secuestro se ha convertido en la piedra en el zapato para iniciar la negociación en su fase pública (ver nota arriba).

Tras un receso de un mes largo, los equipos negociadores se encontrarán en Ecuador con una misión clara: definir si existen o no las condiciones para dar el paso a la instalación de la mesa de diálogos y de este modo iniciar la negociación de los puntos de la agenda pactados. La solución para superar el punto muerto a que se llegó pasa por resolver dos situaciones: la exigencia del Gobierno de que el Eln proscriba el secuestro y deje en libertad al excongresista Sánchez, y que a la guerrilla se le cumpla el compromiso de que el Gobierno indultará a cambio a dos jefes guerrilleros y nombre dos más como gestores de paz para que se integren a la mesa de negociación.

Mientras esto se resuelve en Quito, la implementación de los acuerdos con las Farc necesitará medidas de choque. Eso lo tiene claro el Gobierno, para lo cual convocó al Congreso a que el 16 de enero retome funciones en sesiones extraordinarias. Entre sus prioridades está tramitar el acto legislativo que le da vida a la Jurisdicción Especial de Paz, lo que incluye el tratamiento diferencial para agentes de Estado, y aprobar otra reforma constitucional que sienta las bases del acuerdo en materia de participación política de las Farc.

Cuatro días después, el 20 de enero, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejará la Casa Blanca y este día ya deberá estar resuelta la situación de la persona viva más importante para las Farc: Ricardo Palmero, más conocido como Simón Trinidad. Si entonces Obama no le ha otorgado el perdón presidencial, las posibilidades de que sea repatriado a Colombia son prácticamente nulas.

Y es tanta la presión sobre el cronograma político que para el día en que Donald Trump reciba las riendas del país más poderoso del mundo, las Farc estarán concentradas en organizar la realización del primer congreso de su partido político. En esta instancia desaparecerán la jerarquía de ejército y Timochenko ya no será más el comandante en jefe de una guerrilla sino un miembro de la dirección de una colectividad política. De este congreso debe salir el nombre con el que las Farc enfrentarán la vida electoral, sus cuadros directivos y los estatutos y el código de ética que los regirán en la vida pública.

El futuro del Polo Democrático

Antes de que termine enero, el día 23, está programado el debate más importante del único partido de izquierda que existe en Colombia. Este día, el Polo Democrático dará a inicio a su congreso nacional con un solo objetivo: dirimir, a voto limpio, las diferencias entre las dos tendencias mayoritarias en la colectividad: el sector que encabeza el senador Jorge Enrique Robledo, que busca asegurar la impresión del caldense en el tarjetón a la Presidencia, y la corriente afín al senador Iván Cepeda y la ministra de Trabajo, Clara López, quienes aspiran a plantear una política de alianzas que tienda los puentes de construcción del denominado Gobierno de transición.

Calendario electoral

Y para rematar enero, un último elemento que cierra el primer pulso en la campaña presidencial. Por estos días la Registraduría dará a conocer el calendario electoral 2017-2018, que dictará el cronograma de inscripciones de candidatos y cédulas. Este pequeño cuadernillo tiene un enorme valor: tendrá que esclarecer la fecha límite en la que el vicepresidente Germán Vargas Lleras tendrá que renunciar si quiere ser presidente en 2018. Según la reforma política de 2015, si el vicepresidente de la República quiere aspirar a ser el jefe de Estado en las elecciones de mayo de 2018, tendrá que haber dejado su cargo en el Gobierno un año antes de la inscripción como candidato.

Con este asunto terminará enero y empezará febrero, mes en el que se cumple el D+60 del proceso de paz. Lo que quiere decir que, según el cronograma acordado, todas las unidades de las Farc deben estar concentradas en las zonas veredales y los puntos campamentarios. También habrán trasladado sus armas y municiones para que posteriormente sean inventariadas, identificadas y almacenadas bajo el control de la misión especial de las Naciones Unidas. Así pues, se dará inicio al mes de preparación para la dejación de las armas.

Los expertos internacionales en procesos de paz han concluido que los primeros seis meses del posacuerdo son determinantes. El cumplimiento de los compromisos a corto plazo sellará la buena implementación de un proceso que sueña con la reconciliación. Las exigencias no son menores e incluyen las reformas que exigen lo pactado en el acuerdo de desarrollo rural, participación política y cultivos de uso ilícito. Todo esto requiere acción legislativa y rediseño institucional. Por eso durante febrero se hablará de la puesta en marcha de los programas de protección de los miembros de las Farc, de los líderes sociales y de la implementación territorial de los acuerdos. Así que el primer semestre de 2017 será de duros debates sobre la implementación del Acuerdo de Paz.

Y en medio de esta agitada labor legislativa, la guerrilla entregará todos los fusiles y municiones, los listados de sus hombres y de sus bienes, y entre mayo y junio se habrá cumplido el plazo de la dejación de las armas y la reinserción a la vida política del país. Para ese momento la campaña electoral por el poder en 2018 ya tendrá las primeras cartas destapadas. Se trata del pitazo inicial de una carrera en la que las alianzas serán el factor decisivo del futuro político. Un año de fuego, tal y como lo predice el calendario chino.

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