La presidencia le corresponde a Cambio Radical

El interés detrás de la Comisión de Acusación en la próxima legislatura

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Ya no es tan claro si el representante Erwin Arias, de Cambio Radical, dirigirá esta célula del Congreso que investiga casos como las declaraciones de Aida Merlano contra Duque y la ñeñepolítica, dos procesos que siguen en boca de la opinión pública. ¿Por qué?

El 20 de julio arranca la nueva Legislatura, lo que implica también renovación en las mesas directivas de cada una de las comisiones de Senado y Cámara de Representantes. Si bien cada una de ellas guarda su propio interés, hay una que por estos días está más apetecida que nunca y conserva un atractivo político particular. Se trata de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara, encargada nada menos de tramitar denuncias penales o quejas disciplinarias en contra del presidente de la República, el fiscal general y magistrados de altas cortes.

Dado el poder y la relevancia que concentra, es usual que la presidencia de esta Comisión sea motivo de disputa. La próxima legislatura no es la excepción, y aunque en cumplimiento de los acuerdos políticos la plaza corresponde a Cambio Radical, hay quienes advierten que se desató una puja interna.

El atractivo es evidente. Pese a tener fama de que allí nunca pasa nada con los procesos, quien dirige esta Comisión tiene la capacidad de dar manejo y barajar el futuro de los casos que en ella reposan. Es decir, generalmente depende del presidente y su voluntad política qué tanto desarrollo y avance logren las investigaciones, o si más bien se quedan olvidadas en los anaqueles de sus oficinas.

En esta oportunidad, el parlamentario que la dirija tendrá la responsabilidad de que lleguen a buen término las dos investigaciones en contra del presidente Iván Duque: una de ellas por las declaraciones de la prófuga Aida Merlano en Venezuela —que involucran al primer mandatario y a las casas políticas Char y Gerlein en una presunta compra de votos en las elecciones presidenciales de 2018—.

La otra, por los audios de José Guillermo Ñeñe Hernández con María Claudia Caya Daza —exintegrante de la Unidad de Trabajo Legislativo del senador Álvaro Uribe— y otros personajes del Centro Democrático. En dichas conversaciones se infiere lo mismo: una supuesta compra de votos en la carrera electoral del hoy jefe de Estado.

Como se dijo, en esta ocasión la presidencia le corresponde a Cambio Radical, que tenía previsto hasta hace poco que Erwin Arias, representante por Caldas, ocuparía el cargo. Sin embargo, Carlos Cuenca, su copartidario por Guainía y saliente presidente de la Cámara, habría expresado interés en ocupar la dignidad, según fuentes consultadas por El Espectador.

La puja por ese cargo recién se habría conocido, como admitieron con sorpresa congresistas que tienen asiento en la Comisión, quienes confirmaron además que la aspiración de Cuenca estaría siendo impulsada por el exvicepresidente y jefe de la colectividad Germán Vargas Lleras.

Tanto así que, de acuerdo con uno de los parlamentarios que pidió reserva de nombre, los mismos integrantes de Cambio Radical ya estaban llamando a miembros de la Comisión de otros partidos para preguntar a cuál de los dos darían su apoyo. “La tensión por la presidencia viene por cuenta de las investigaciones contra Duque y por la pelea entre Vargas Lleras y la casa Char por la dirección de Cambio Radical (...) Los casos de presunta compra de votos tocan a mucha gentede la política, entre ellos a Arturo Char, que podría rendir testimonio por estar nombrado en las declaraciones de Aida Merlano y que será el próximo presidente del Senado”, aseguró un congresista.

Otro miembro de la colectividad —que no es parte de la Comisión— corroboró un claro interés de Vargas Lleras por ese cargo. “Cuenca es de la entraña de él y tiene liderazgo en una parte de la bancada. Mientras Erwin Arias es un tipo más solo, hecho a pulso, simpatiza con Vargas Lleras, pero no es de su corazón. Y el interés es lógico: poder es poder. El exvicepresidente está viendo cómo se posiciona dentro del Gobierno para acumular poder práctico y seguir siendo atractivo para políticostradicionales, es decir, para mantener su estructura”.

Explicó, además, que considera que esa movida no se está realizando alrededor de aspiraciones presidenciales para 2022, sino que más bien Vargas Lleras “busca cómo no hundirse”. Añadió que “tener presidente propio en la Comisión de Acusación le da capacidad de maniobra fuerte con el Gobierno, en particular con la ñeñepolítica”.

Según otro parlamentario, que sí tiene asiento en la Comisión, varios miembros del partido han sido solidarios con Arias, por lo que no prosperaría la aspiración de Cuenca. “No sé qué tan factible sea, porque es muy difícil que alguien que coge la presidencia de la Cámara tenga otra dignidad”.

Sobre el asunto, Erwin Arias manifestó que a sus ojos no había ninguna pelea interna y que los tres representantes de Cambio Radical que son parte de la Comisión han manifestado interés por ese cargo, incluyendo a Jorge Benedetti, congresista por Bolívar. “Somos tres y no tengo el derecho adquirido de ser presidente. Reconozco a Vargas Lleras como mi jefe natural y, como Cuenca, gozo de su aprecio. Sé que él no se va a meter. Tengo posibilidades, pero no quiero adelantarme”, aseguró.

A su vez, Carlos Cuenca le respondió a El Espectador que le parecía “de muy mal gusto” que sus colegas lo increpen de esa manera. “Puedo tener mil dignidades, porque esa decisión es cuestión de los partidos. Ahora, nunca he dicho que me voy a lanzar para presidente de la Comisión. Habíamos dicho que Arias tendría ese puesto. Nunca dije que me iba a meter, y si me toca postularlo a mí, lo hago”.

Pese a la aparente fricción en el interior de la bancada, el nuevo presidente de la Comisión de Acusación será una figura clave en los manejos de los casos contra Iván Duque, sobre todo porque llega a esa dirección un congresista de un partido cercano al Gobierno. Esta semana se tiene previsto que la colectividad decida al fin quién presidirá y en ese momento se comprobará si se respetan los acuerdos y si Cuenca no tenía intención real de aspirar a otra presidencia.

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