El juego sucio es protagonista

Desde un comienzo, cuando Aníbal Gaviria y Luis Pérez anunciaron sus intenciones de aspirar a la Alcaldía de Medellín, se supo que la campaña estaría caliente.

Hoy, a poco más de un mes de la cita en las urnas, el ambiente electoral en la capital antioqueña se ve enrarecido por los rumores que circulan en cada esquina sobre encuestas de dudosa procedencia y denuncias de supuestos apoyos de personas cuestionadas ética y jurídicamente a uno u otro candidato.

Para nadie es un secreto que la sombra del politólogo y estratega venezolano Juan José Rendón, quien asesora a Pérez, aparece como un fantasma en el actual debate electoral. Incluso, hace algunos días, en una conferencia denominada ‘La película mía es ganar elecciones’, el mismo Rendón se fue lanza en ristre contra Gaviria, calificándolo de “llorón” y diciendo que no había razones para que la campaña del candidato liberal hablara de “guerra sucia” o de “propaganda negra”, precisamente cuando empieza a caer en las encuestas.

Por eso, no cabe duda de que el debate que el miércoles sostendrán los principales candidatos a la Alcaldía de Medellín, en el marco de la Caravana de la Democracia de la gran alianza informativa entre El Espectador, el Canal Caracol y Caracol Radio, servirá para cantarse las verdades y para que la gente conozca sus propuestas y posiciones frente a temas clave como, por ejemplo, el de la seguridad, que tanto angustia a los habitantes de Medellín, o el del mejoramiento de la calidad de vida en materia de vivienda, salud y educación.

Hasta ahora, es claro que ha sido Luis Pérez el que ha estado a la ofensiva: ha dicho que Aníbal Gaviria es el candidato del alcalde Alonso Salazar; que le dio miedo enfrentarse a él en una consulta interna liberal; que fue impuesto a dedo por el presidente del partido, Rafael Pardo; que representa la vieja política, y que los jefes paramilitares Ernesto Báez, Pedro Bonito y El Alemán dijeron que lo habían apoyado cuando fue gobernador de Antioquia.

Aníbal Gaviria, por su parte, ha advertido que no caerá en la trampa del juego sucio; que la gente lo que quiere oír son propuestas; que su candidatura cumplió con todos los parámetros exigidos dentro del liberalismo; que nunca se planteó la posibilidad de una consulta interna; que no es el candidato del alcalde Salazar; que los paramilitares que lo acusan siempre estuvieron en contra suya, y que sabe que hacer política honesta, como la hace él, genera muchos enemigos, agazapados y poderosos.