Desde alcaldías y concejos

El laboratorio político juvenil del Bajo Cauca

En una región marcada por la violencia, cerca de 20 jóvenes menores de 30 años incursionan hoy como candidatos a las elecciones de octubre, con el objetivo de generar nuevos liderazgos y comenzar a cambiar su realidad.

Son seis los municipios del Bajo Cauca antioqueño, más otros cuatro del nordeste antioqueño, donde los jóvenes han asumido el liderazgo político. LEL Juvenil

Nunca en el Bajo Cauca antioqueño se vio una oferta tan variada de precandidatos a cargos de elección popular menores de 30 años. Fueron más de 20 los aspirantes, y aunque no comparten un mismo partido político, la mayoría tienen algo en común: haber participado de procesos juveniles en los que se promueve el liderazgo y el emprendimiento, espacios en los que se le da una oportunidad a esta población propensa a decantarse por las actividades ilegales como alternativa de vida por la ausencia del Estado, situación que les ha abierto camino a los grupos armados en una región que es corredor estratégico del tráfico de drogas y la minería ilegal. Caparrapos, Autodefensas Gaitanistas (AGC), Clan del Golfo, Eln y disidencias de las Farc son algunas de las estructuras que se disputan el control del territorio, sin discriminar entre población civil e insurgentes, entre niños y mujeres, entre jóvenes y viejos.

Por la minería, por la ganadería y por la posición geográfica, el Bajo Cauca ha sido un fortín de empresarios e ilegales que explotan la tierra y olvidan sus gentes, una región donde las oportunidades y el desarrollo no son ofertas del Estado, donde los jóvenes tienen pocas opciones de proyección y donde los desplazamientos, desapariciones y asesinatos son sustantivos del diario vivir. Ese panorama lleno de incertidumbre y desasosiego llevó a Juan Díaz* a pensar en una herramienta para evitar que los jóvenes opten los caminos de la ilegalidad como la única puerta abierta en su futuro.

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En 2012 nació el Laboratorio de Emprendimiento y Liderazgo Juvenil (LEL Juvenil) en Caucasia, que se replicó en otros municipios: Cáceres, El Bagre, Nechí, Tarazá y Zaragoza. “Tenemos una intención directa, que es incluir o raptarle jóvenes al conflicto armado para incluirlos en procesos de transformación en el territorio”, dice Díaz. Y tras siete años se sumaron cuatro poblaciones más del nordeste antioqueño: Ituango, Valdivia, Anorí y Briceño, con más de 2.000 jóvenes que han participado de este espacio de manera directa e indirecta, y que están involucrados en los procesos de participación política y social, que desde ya están generando cambios en el territorio, afectado además por la contingencia de Hidroituango.

Aunque el enfoque en un principio fue en torno a la cultura y el emprendimiento, la situación política de la región obligó a sus promotores a repensar una estrategia para convocar a la acción a los jóvenes, sujetos que, desde LEL, son llamados a propiciar el cambio. “De los seis municipios del Bajo Cauca, hoy tres de estos tienen a sus alcaldes destituidos o en la cárcel (Cáceres, Nechí y El Bagre). Eso significa que hay una crisis de gobernabilidad, entonces, ¿quiénes son los impulsores a transformar las realidades?, las nuevas generaciones y estas tienen que formarse”, aseguró Díaz.

Los tres frentes de incidencia política de LEL son los gobiernos escolares, las plataformas de juventud, según lo dispone la Ley Estatutaria 1622 de 2013, y los gobiernos locales, con los que se invita a la población a ser activa en los debates políticos y a pasar del rol de ciudadanos a potenciales representantes de los intereses, preocupaciones y necesidades de la juventud en la región. La suma de todos estos esfuerzos contribuyó a que en 2015 resultara electo el primer concejal joven de la zona. Se trata de Sebastián Mazo, del Partido Liberal, que llegó a la corporación de Cáceres recién graduado del colegio y con apenas 18 años.

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“Fue un proceso bastante bueno. En el laboratorio nos empoderan para que, de una forma u otra, emerjamos en la política, nos enseñan cómo actuar y cómo incidir en la ciudadanía. Por eso cuando resulté electo y comencé en el Concejo, llegué con el conocimiento de qué era un debate de control político, una política pública y otros conceptos que no sabía. Y después de cuatro años, con este espacio y con mi presencia en la corporación, los jóvenes se están dando cuenta que pueden cambiar sus entornos, pese a la situación que vivimos aquí”, narró Mazo, quien aspira continuar como concejal y en 2023 lanzarse a la Alcaldía.

Después de cuatro años de la elección de Mazo, en los comicios regionales de octubre se divisa un panorama más alentador. La razón son los cerca de 20 candidatos que, animados por los procesos de liderazgo, tomaron la decisión de dar el salto para poner en práctica su vocación de trabajo por lo público y, más que nada, por la población a la que pertenecen. Por ejemplo, Ingris Gaibao, de 29 años, aspira al Concejo de Nechí después de que, en 2015, cofundara la Asociación Juvenil Nechí Actúa. Junto a LEL implementaron la política juvenil en el municipio y ahora ella es un referente para los habitantes y las mujeres. “Sería la primera profesional mujer”, dijo esta psicóloga especialista en neuropsicopedagogía que tiene el aval del Partido Liberal.

“La tarea desde la Asociación es promover el liderazgo en los jóvenes, quienes, aquí en la región, son muy apáticos a los procesos sociales, comunicativos y políticos. Por eso empezamos a materializar la idea de lanzarme al Concejo como estrategia para motivar que otros lo hagan más adelante, para canalizar sus ideas y preocupaciones, para que tengan más incidencia en lo público, para visibilizarlos y para que comiencen a entender las dinámicas de la política”, explica Gaibao sus intenciones de llegar a ser elegida, sin dejar de un lado, por supuesto, a las mujeres.

Las mismas intenciones tiene José Ceballos, de 29 años y aspirante al Concejo de Cáceres por el Polo. Si resulta elegido no sería la primera vez que tiene bajo su responsabilidad funciones públicas en procura de la juventud. En 2016, como coordinador de los temas de esta población en la Alcaldía, buscó apoyo en LEL para trabajar en conjunto. “Quiero que los jóvenes dejen de ser espectadores para que se conviertan en protagonistas, brindarles las oportunidades y los espacios que tuve que buscarme yo solo”, dijo Ceballos, que en las elecciones pasadas, según él, solo le faltaron 12 votos.

Sin importar las amenazas de las que han sido objeto, sin importar los riesgos de hacer política en una zona como lo es el Bajo Cauca, que con corte a abril de este año registró más de 2.000 desplazamientos por los enfrentamientos armados, sin importar desde qué orilla política, Gaibao, Mazo, Ceballos y los demás aspirantes defenderán los derechos de los jóvenes en los espacios públicos, prestarán su voz para denunciar los atropellos contra esta población y serán cajas de resonancia de paz y esperanza de miles de habitantes que creen en un futuro de oportunidades.

*El nombre se cambió por seguridad de la fuente.

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Natalia Tamayo Gaviria - @nataliatg13

Política

El laboratorio político juvenil del Bajo Cauca

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