El liderazgo de la reelección

Tres grupos se estarían disputando el manejo político de la eventual campaña reeleccionista del presidente Santos, sin que falten las escenas de celos de los partidos.

El presidente Juan Manuel Santos y su exministro y aliado Germán Vargas Lleras. / Buen Gobierno

A cinco días de vencerse el plazo para que el presidente Juan Manuel Santos le anuncie al país si buscará o no quedarse otros cuatro años en la Casa de Nariño, desde hace varias semanas se vive dentro del Gobierno un duro pulso de poder entre quienes aspiran a manejar la eventual campaña reeleccionista. Pulso que involucra a tres sectores del ‘santismo’: por un lado está la Fundación Buen Gobierno, con Germán Vargas Lleras a la cabeza y María Emma Mejía y Juan Mesa como escuderos. En otro están Roberto Prieto y José Fernando Bautista, recién ‘reclutados’ para la causa. Y un tercer grupo conformado por la gente más cercana al primer mandatario en la misma Casa de Nariño y el equipo ministerial, liderado por Cristina Plazas, con el apoyo de Rafael Pardo.

No cabe duda de que hay claras señales de que Santos buscará un segundo mandato. Él mismo admitió en mayo pasado que su deseo es que sus principales programas de gobierno continúen más allá del 7 de agosto de 2014. Y más recientemente, en una entrevista para el Canal del Congreso con el presidente de la Cámara de Representantes, Hernán Penagos, dijo que su corazón lo impulsaba a continuar: “A veces uno quiere que sus políticas se mantengan y además muchos de los frutos de lo que hemos sembrado se van a dar en el próximo cuatrienio”. La semana pasada le reveló al país que ya tenía la decisión tomada y llama la atención que en sus últimos discursos se ha concentrado en pedir el apoyo de los colombianos para seguir insistiendo en la búsqueda de la paz.

Más claro no canta un gallo, dicen algunos e, incluso, los rumores hablan de que el anuncio reeleccionista se hará el próximo viernes, en la clausura del Congreso Nacional de Infraestructura. De hecho, desde su reactivación, en septiembre, la Fundación Buen Gobierno ha sido vista como la organización que servirá de plataforma para la nueva campaña, así sus máximos directivos se empeñen en negarlo. “Si el presidente decide buscar la continuidad, habrá una estructura política para la campaña. La Fundación no tiene ni listas, ni nada relacionado. Es un centro de pensamiento”, ha dicho Juan Mesa. “Muchos confunden la tarea que venimos haciendo con la actividad propia de la campaña. No han entendido que una vez se inicie la campaña, se definirá una estructura donde los partidos de la Unidad Nacional tendrán una participación y un papel”, aclara por su parte Vargas Lleras, presidente de la junta directiva de Buen Gobierno.

Palabras que en algunos sectores de la Unidad Nacional —sobre todo en los partidos Liberal y de la U— no generan credibilidad. Por ejemplo, el senador Roy Barreras, de la U, es de los que creen que Vargas Lleras está jugando con cartas escondidas: “Las jefaturas de los debates las hacen los partidos políticos. El Partido de la U es el que tiene que liderar la reelección del presidente Santos; las ONG no dan avales, no asumen jefaturas de debates”, reclama. Incluso, en una reunión de hace unos quince días con Santos, voceros de esas dos colectividades le habrían pedido mantener a raya a Vargas Lleras, advirtiéndole que no lo reconocerían como jefe de debate en una eventual campaña reeleccionista. Reunión que también sirvió para protestar por el nombramiento de los cinco coordinadores regionales de Buen Gobierno —algunos de ellos actuales congresistas y a quienes ven como competencia en las próximas elecciones— y en la que estuvo presente Roberto Prieto, a quien todos ya dan como gerente de dicha campaña.

En julio, Prieto renunció a su cargo como representante de Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para regresar al país. En el pasado proceso electoral a la Presidencia fue director político de la campaña santista de 2010 y anteriormente había sido jefe de finanzas del Partido de la U. Tiene experiencia como consultor estratégico con énfasis en la planificación y gestión de medios de comunicación y es visto como una persona disciplinada, rigurosa, metódica y organizada. A su lado estaría José Fernando Bautista, el exembajador de Colombia en Venezuela, gerente de estrategia de Santos en la pasada campaña y a quien se le considera como el artífice de la creación de la coalición de la Unidad Nacional. El Espectador conoció que hace dos meses Bautista se reunió con el jefe de Estado y juntos evaluaron las dificultades del Gobierno en materia de imagen y favorabilidad ante la opinión pública.

El presidente le habría encargado entonces el redireccionamiento de la estrategia del Ejecutivo en dos frentes: con los congresistas, con quienes Bautista tiene muy buenas relaciones hasta el punto de que en algún momento llegó a sonar como posible ministro del Interior, y con el poder local, es decir, alcaldes y gobernadores. Una estrategia que, sin duda, tiene tintes reeleccionistas, pues el objetivo es contrarrestar la campaña que ya arrancó el expresidente Álvaro Uribe y su Centro Democrático a nivel regional. En el Gobierno están convencidos de que será en ese escenario donde se jugará la reelección y los análisis internos que han hecho advierten que si el uribismo saca más de 30 senadores en las elecciones de marzo próximo, la continuidad del presidente Juan Manuel Santos sería casi un imposible. Bautista es considerado un gran conciliador y la idea es aprovechar sus contactos con los parlamentarios para tender puentes y así afinar la maquinaria política de la Unidad Nacional.

Pero en la Casa de Nariño hay quienes también quieren ser protagonistas. Se habla de Cristina Plazas, exconcejal de Bogotá, exalta consejera para la Equidad de la Mujer y hoy secretaria privada de la Presidencia. Es la persona que le maneja la agenda a Santos y desde su llegada como mano derecha ha sido vista como ficha clave en esa eventual campaña reeleccionista. Lo que se dice es que en su cruzada tendría el apoyo de algunos ministros, como el de Trabajo, Rafael Pardo, excandidato presidencial del Partido Liberal, quien sería un perfecto enlace con esa colectividad, que nunca ha ocultado querer liderar la continuidad del jefe de Estado. Lo que queda claro por ahora es que más allá de la ‘tiranía’ de las encuestas, el presidente Juan Manuel Santos cuenta con varias fuerzas políticas alineadas a su favor, que se pelean la interlocución de la campaña. Y por lo visto, al jefe de Estado le tocará utilizar sus habilidades políticas para hacer que trabajen juntos por ese solo objetivo, no vaya a ser que por los celos y rivalidades hagan naufragar el barco.

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