El llamado al orden de Santos por el equilibrio de poderes

La reforma del sistema de administración judicial en el proyecto de equilibrio de poderes terminó desatando un conato de incendio en el Gobierno Nacional, que el presidente Juan Manuel Santos tuvo que salir a apagar.

Los ministros de la Presidencia, del Interior y de Justicia fueron llamados al orden y a negociar posiciones en un impasse que el Ejecutivo calificó como discrepancias por “imprecisiones en los textos de la reforma”.

El miércoles pasado, el ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez, sorprendió en el Congreso cuando, en el séptimo debate de la reforma constitucional, se opuso al modelo de administración de justicia que se crearía para sustituir al Consejo Superior de la Judicatura, que los ministros de Justicia, Yesid Reyes, y de Interior, Juan Fernando Cristo, habían consensuado previamente con los ponentes.

Se trata de la creación de una gerencia de la Rama Judicial para manejar el presupuesto y un consejo de gobierno judicial para que diseñe las políticas institucionales. Coincidiendo con los pedidos de las altas cortes, Martínez se opuso a la creación de la gerencia y pidió que se le dieran instrumentos al consejo para administrar los recursos, modelo que —para algunos sectores— podría desencadenar una excesiva concentración de poder en los mismos altos tribunales.

Ante las posiciones contrarias, el primer mandatario convocó a una reunión en la Casa de Nariño en la que se acordó ir con una posición unificada alrededor de la propuesta inicial, con algunos matices en cuanto a la operatividad de la nueva gerencia.

“Que los magistrados de las altas cortes se dediquen a dictar providencias, a dictar fallos y a fijar los objetivos de la Rama Judicial, y que los expertos y el gerente, como está contemplado en el proyecto inicial, sean los que se dediquen a administrar los recursos de la Rama”, explicó Cristo. Al final, los artículos que crean el nuevo modelo de administración de justicia terminaron siendo aprobados por la Comisión Primera de la Cámara, en su penúltimo debate.