Mañana arranca Segunda Cumbre Latinoamericana De Comunicación y Gobierno en Bogotá

El Mundial de Rusia y su incidencia emocional en la elección presidencial

Las elecciones se realizarán en pleno hervor del Mundial 2018. Y según el estratega político Henry Rafael, el candidato que quiera ganar tendrá que envolver su propuesta en ese espíritu de colombianidad, nacionalismo, emotividad y alegría que representa el fútbol.

El estratega político peruano Henry Rafael, director del Instituto de Comunicación Política y Gobierno (ICPG). AFP

Desde este miércoles y durante tres días, Bogotá será sede de la Segunda Cumbre Latinoamericana De Comunicación y Gobierno, organizada por el Instituto de Comunicación Política y Gobierno (ICPG) de la mano con la Universidad Libre, que reunirá a los más importantes profesionales de la consultoría política, el periodismo y las comunicaciones de Latinoamérica, así como a los principales actores políticos y precandidatos presidenciales del país.

"El evento pone en valor importantes aspectos, no solamente para gestionar una efectiva comunicación política en plena campaña electoral apuntando a ganar el resultado, sino que también brindará herramientas que permiten analizar la manera de construir un buen gobierno, una vez elegidos”, señaló Henry Rafael, director del ICPG. Este peruano, experto en estrategias de comunicación pública y corporativa, ha participado en varios de los procesos electorales de muchos países de la región, incluyendo Colombia.

Para él, elecciones recientes como las de Perú o Ecuador, tuvieron similitudes en lo ajustado del resultado y ambas mostraron una polarización muy similar a la que se vive actualmente en nuestro país. “Tomando como ejemplo, en el Perú se tenía a los que estaban a favor o en contra de la candidata Keiko Fujimori y en Ecuador los que estaban a favor o en contra de la continuidad del legado de Correa. Pues en Colombia se vive una similar situación. En ambas elecciones pasadas, no ganaron los planes programáticos, ganaron las emociones que se generaron respecto a uno u otro candidato y en eso se enfocaron las estrategias finales de campaña de ambos procesos”.

En su concepto, lograr desarrollar una campaña electoral positiva no debe ser el único objetivo, pues eso es lo más fácil. Lo difícil es generar una estrategia de comunicación y gobierno que le permita al legislador, funcionario, ministro o presidente, sostener el ejercicio de su mandato constitucional y fidelizar al ciudadano que le otorgó su voto. Y frente a la coyuntura actual y futura de Colombia, pone sobre la mesa un factor que, en su concepto, será clave para los ciudadanos a la hora de decidir en las urnas: la unidad de país que siempre representa el fútbol, teniendo en cuenta que la elección presidencial se desarrollará en pleno Mundial de Rusia 2018.

¿Cómo se hace una campaña electoral exitosa?

Hoy por hoy, las campañas exitosas propenden a una relación emotiva con el ciudadano, es decir, el elector. La campaña electoral colombiana todavía está en un estado inicial, debatiendo ideas y concepciones de la política. Se sigue hablando del proceso se paz y estamos viendo la resaca -por así decirlo- de tener a las Farc como partido. Pero a medida que se vaya acerando el día de las elecciones, vamos a llegar a una etapa donde nuevamente será la emotividad la que va a generar el voto.

O sea, no se va a votar por ideas o propuestas sino según las emociones…

Creo que en Colombia se va a tener un proceso electoral cargado de mucha emoción y mucha colombianidad. Hay que tener en cuenta algo y es que las elecciones a la Presidencia se van a dar en el mes del Mundial de Rusia 2018. Es un espectáculo deportivo que genera emoción y que influye en la ciudadanía respecto a cómo ve la política. Se da un espíritu de unidad y cualquier candidato que quiera ganar va a tener que plantear una propuesta social, política, educativa y de seguridad ciudadana, pero envolviéndola en un espíritu donde renazca esa colombianidad, ese nacionalismo, esa emotividad y esa alegría.

¿No es eso un llamado al populismo?

Ese es el problema. Hoy las campañas que no generen contenido, pero que a la vez generen emociones, pueden caer en el populismo, en el famoso “yo digo cosas para que la gente vote por mí” y que a la hora de ser gobierno no se cumple con nada. Ese es el riesgo que vamos a tener en la campaña política colombiana, pero que, a la vez, una oportunidad para que aquella persona que en realidad quiere gobernar bien al país, lo pueda hacer de una manera seria y responsable. Por eso veo que vamos a tener a más de un candidato optando por generar una campaña de emociones pero también de contenido.

Lo que se ve entonces es que puede pasar lo que se dio en el plebiscito por la paz, cuando la oposición, como lo reconoció uno de sus líderes, hizo que la gente saliera a votar “berraca”…

Como decía, ahora el voto tiene que ver mucho con las emociones. Yo puedo creen en la propuesta política de un candidato, en su postura frente a ciertos temas, en sus promesas, pero necesito algo que me haga creer en él, que me emocione. Y en Colombia lo que está pasando actualmente es un proceso de polarización de ideas. Y lo que el colombiano menos va querer es que lo engañen. 

¿Es inevitable que haya juego sucio o propagando negra?

Siempre existe ese riesgo. La propaganda negra es una mala práctica en la comunicación política, así como también sucede en la medicina o hasta en el mismo periodismo. Ese tipo de estrategias terminan siendo solo un agitador de la voluntad para el ejercicio de un voto, pero no generan conciencia colectiva. Ahora, es distinto tener una campaña negra a una contra-campaña que busque transparentar los errores del contendor. Y tampoco se puede confundir con la llamada “posverdad”, que es el ejercicio de la mentira constante para poder generar un concepto irreal en la gente y que a partir de eso pueda votar, como sucedió recientemente en Estados Unidos.

¿Cree que el eje del proceso electoral colombiano de 2018 será nuevamente el tema de la paz?

El eje de la campaña debe ser paz, transparencia y felicidad. La política no puede ir divorciada de la sociedad y las elecciones estarán ligadas al espíritu de unidad que representa que la selección esté en el Mundial.

¿La polarización política es buena o es mala?

No creo que las polarizaciones sean buenas al final del camino, pero son buenas como un proceso de aprendizaje. Si bien pueden llevar a una sociedad anárquica, donde hay unos que se creen los buenos y consideran a otros como los malos, es claro también que todo proceso electoral lleva por naturaleza a una apuesta nueva. De ahí que después de estos se viene esa etapa que llaman de “luna de miel”, cuando ya hubo una definición, se baja la confrontación, hay un ganador y surge la expectativa de cómo va a gobernar. Es el primer año para ganarse con la gestión la confianza ciudadana, aunque hay quienes lo desperdician y terminan con una popularidad pírrica.

Un último tema de moda: la influencia en las campañas de Internet y de las redes sociales…

Sabe, yo creo que las redes sociales están pasando por un proceso mundial que todavía no llega a Latinoamérica. Surgieron como un proceso democrático donde el ciudadano ejercía el libre ejercicio del pensamiento y comenzó a evolucionar con la sensación de la democratización, que aquellos que no tenían opinión podían ser escuchados. Pero hoy eso está cambiando, se está dando un proceso involutivo cuando vemos que se está es reemplazando al ciudadano. Los famosos “trolls” o “bots”, que tienen conversaciones en redes como ciudadanos, pero en realidad son robots entrenados, por lo que todo termina siendo un falso reflejo de la realidad. Y hoy la comunicación política es un proceso de escucha activa en el mundo de esas redes sociales. Entonces, esa gran arma de la redes   como un factor de incidencia social está siendo transformada porque están comenzando a carecer de confiabilidad. Latinoamérica todavía está en el proceso en donde las redes movilizan, pero me atrevaría a decir que no generar votos ni triunfo electoral. Para ganar votos se necesita incidencia y movilización, por lo que quien quiera tener una buena campaña va a tener que hacerla de relación piel a piel con el ciudadano. Si bien las redes sociales son en la actualidad un elemento de incidencia,  falta esa magia de una campaña que transforme eso en un voto.