El nombramiento de Duque que provocó la ira del uribismo caldense

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Para el senador Carlos Felipe Mejía y el diputado Camilo Gaviria, del Centro Democrático, la designación de Francisco Cruz Prada como viceministro de Ambiente es un insulto y un irrespeto a Caldas. Lo responsabilizan del fracaso del proyecto de Aerocafé, del cual fue su gerente.

Este viernes, el presidente Iván Duque anunció la designación de Francisco Cruz Prada como nuevo viceministro de Políticas y Normalización Ambiental del Ministerio de Ambiente. Un nombramiento que no cayó para nada bien en un sector del partido de gobierno, el Centro Democrático, y que generó una dura reacción por parte del senador Carlos Felipe Mejía, quien a través de su cuenta de Twitter lo calificó de un insulto a su departamento, Caldas.

“Como senador caldense del partido Centro Democrático rechazo de manera enfática el nombramiento del señor Francisco Cruz como viceministro de Ambiente. Representa un insulto para el departamento de Caldas después de su oscuro desempeño como gerente de Aerocafé. Hemos apoyado al gobierno en su enorme lucha para que le legalidad impere en el país, este nombramiento va en contravía de ese objetivo”, expresó el congresista en un comunicado difundido en dicha red social.

Otro que se manifestó fue el diputado caldense, también del Centro Democrático, Camilo Gaviria Gutiérrez, quien le habló directamente al primer mandatario en un trino: “Esto es una vergüenza. Esto es un insulto a Caldas. Primero que venga y responda por los daños y perjuicios que dejó en el Aeropuerto del Café. Así no se puede presidente Iván Duque. Caldas merece respeto”. Y en otros mensajes señaló: “Cómo será de perverso el nombramiento de Francisco Cruz Prada que en medio de esta polarización nos puso a todos los sectores: académicos, privados y políticos, de acuerdo en que es un insulto para Caldas”.

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Según el diputado Gaviria, “el único avión que ha despegado de Aerocafé es ese tipo, que tantas cosas mal hizo en su administración. Cada vez se nota más la poca asertividad del presidente”. Incluso, ante la posibilidad de que el jefe de Estado haga en próximos días una visita al departamento, acompañado del nuevo viceministro, invitó a la clase política de la región a dejar de lado la polarización y las diferencias, así sea por un solo día, para exigir respeto por Caldas. “Me dicen que Duque viene la próxima semana y hasta será capaz de traer a Cruz Prada. ¿Nos unimos todos?”, enfatizó.

¿Pero, quién es Francisco Cruz Prada? ¿Qué hizo o dejó de hacer para provocar la ira de algunos uribistas? Se trata de un abogado y geólogo de la Universidad Nacional, nacido en Villavicencio, exdirector de Corpocaldas y exsecretario de Ambiente de Bogotá entre 2016 y 2019. Tiene además una maestría en Filosofía de la Ciencia y tal y como lo presentó el presidente Duque, cuenta con “una larga experiencia en el manejo de temas ambientales, como director en distintas entidades y organismos, consultor especializado, asesor y docente”. Y, como ya se dijo, fue gerente de la Asociación Aeropuerto del Café (Aerocafé).

Precisamente, el tema de Aerocafé es su dolor de cabeza. Se trata del proyecto de construir un segundo aeropuerto para Caldas, que nació en 1977, cuando se encontró que en el municipio de Palestina había un terreno con las condiciones adecuadas para realizar una obra de ese tipo, y que desde ese entonces ha sido una promesa incumplida y un verdadero “elefante blanco”, como se les llama a aquellas iniciativas en las que se invierten muchos recursos y nunca se terminan.

Cruz Prada fue uno de los primeros gerentes del proyecto, en el gobierno de Álvaro Uribe, en el que manejó cerca de $250 mil millones que, dicen los críticos, se volvieron humo. Solo se hizo la pista del nuevo aeropuerto, eso sí, con muchos cuestionamientos en su contratación y dos terraplenes que se terminaron cayendo. Al final, el entonces funcionario salió “por la puerta de atrás” e incluso con investigaciones por detrimento patrimonial.

Según el portal La Silla Vacía, que lo investigó cuando fue nombrado secretario de Ambiente en la administración de Enrique Peñalosa en Bogotá, Cruz Prada llegó a la dirección de Corpocaldas en 2002 a través de un concurso de méritos y fue ahí donde conoció a los alfiles del entonces presidente Álvaro Uribe en el departamento: Óscar Iván Zuluaga, Luis Alfonso Hoyos y la congresista Adriana Gutiérrez. En 2007, con su apoyo, aspiró sin éxito la Gobernación con el aval del Partido de la U, incluyendo el respaldo del entonces senador Mauricio Lizcano. Fue entonces cuando, a manera de premio de consolación, le dieron la gerencia de Aerocafé.

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Aunque en un comienzo el proyecto pareció caminar, en agosto de 2010 comenzaron las denuncias, hechas por la Corporación Cívica de Caldas y el periódico La Patria, sobre una supuesta contratación irregular. Se dijo que los consorcios que se ganaron la ejecución de las obras eran los mismos que estaban haciendo las interventorías. Las conexiones entre los contratistas eran a través de sociedades y venta de acciones en varias empresas que participaron en las licitaciones y también se denunciaron sobrecostos. “Los trabajos, avaluados en casi 120 mil millones, quedaron en manos de un grupo de constructores que tienen negocios con sus interventores. Hay miembros que, por fuera de las obras de Aerocafé, son socios hace 13 años”, reseña La Silla Vacía.

Encima de todo, por causa del invierno, se desplomaron dos de los terraplenes donde se iba a construir el aeropuerto. Por esos días, exactamente hacia octubre, Cruz Prada renunció al cargo para presentarse nuevamente como candidato a la Gobernación. Ante las denuncias, respondió que no conocía de las irregularidades de los contratistas, que el proyecto siempre tuvo las auditorías requeridas y que nunca hubo reparos. Y aunque la Contraloría abrió investigación y compulsó copias a la Procuraduría y a la Fiscalía, finalmente el Ministerio Público archivó su proceso. “Hay un fallo que me exonera de toda responsabilidad. En toda mi vida como funcionario público no he tenido ninguna sanción disciplinaria”, le contestó el hoy designado viceministro a La Silla Vacía.

Ahora, de nuevo en el escenario público, su nombre causa roncha en el mismo uribismo de Caldas.

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