El oficio de ser candidato

Enrique Peñalosa anunció hoy que será candidato a la Alcaldía de Bogotá a través de firmas.

El refrán popular dice que la tercera es la vencida, pero en las cuentas del exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa Londoño, su nueva apuesta en las urnas es la novena, o décima, en su carrera política que por estos días ajusta 25 años. A partir de esta semana Peñalosa se lanza de nuevo a la arena política y aunque en la foto oficial de su oferta electoral se advierte el respaldo de Cambio Radical, primero buscará con firmas validar su plataforma política y desde ya cuenta como candidato a la alcaldía de Bogotá. 
 
Rastrear la historia política de Enrique Peñalosa es recorrer  la vida del país  en los últimos 50 años. Hijo  del exministro de Agricultura Enrique Peñalosa Camargo, nació en Washington en 1954 cuando su padre trabajaba con el Banco Mundial. Quizás por eso estudió economía e historia en la Universidad de Duke (Estados Unidos) y luego en París (Francia), y sus primeros contactos políticos fueron colaboraciones para la revista Nueva Frontera que dirigía el expresidente Carlos Lleras, mentor de su padre. 
 
Hacia 1980 retornó a Colombia, primero para gerenciar una empresa  privada que cultivaba tomates en invernadero, y después para hacerse investigador de Anif. No obstante, desde esa misma época comenzó su actividad política, inicialmente apoyando el proyecto de Luis Carlos Galán y el Nuevo Liberalismo,  y después, en 1984, logrando un escaño como diputado suplente a la Asamblea de Cundinamarca. Esa fue su primera campaña. A la vuelta de la esquina estaba la segunda al Concejo de Bogotá en 1986.
 
En ese momento ya era clara su intención de trasegar en los asuntos públicos de la capital de la República. Estuvo en el Acueducto de Bogotá, pasó por el gobierno de Virgilio Barco, y hacia 1989 comenzó su búsqueda de un escaño en el Congreso por la circunscripción electoral de Bogotá. Es así como en 1990, con aproximadamente 23.000 votos, salió electo como Representante a la Cámara. Sin embargo,  ese fue el mandato parlamentario que concluyó anticipadamente la Asamblea Constituyente de 1991. 
 
Con su periodo como congresista revocado, en 1991 Enrique Peñalosa entró en la competencia por Bogotá. El Partido Liberal planteó una consulta interna para definir su candidato y Peñalosa se le midió a pelearles la opción a Jaime Castro y Antonio Galán. Al final, con más de 200.000 votos ganó el excongresista y exministro Jaime Castro, quien después fue alcalde de la ciudad, pero con 52.621 votos, Peñalosa asumió el costo de hacer política. Quedó tercero entre tres, pero una vez más se dejó contar en las urnas. 
 
Por algunos años dirigió el Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda, pero ya lo suyo era la política. La prueba es que en 1994 volvió a ser candidato. Primero derrotó en la consulta liberal a Antonio Galán, pero a la hora de la verdad, a pesar de que el liberalismo estaba en su caudal político, el 30 de octubre perdió la alcaldía de Bogotá con el profesor Antanas Mockus, quien en ese momento había dejado de ser un académico para convertirse en el gestor de una audaz propuesta: la cultura ciudadana. 
 
Peñalosa volvió a refugiarse en el sector privado,  pero con su movimiento “Por la Bogotá que soñamos”, siguió haciendo política con miras a reemplazar a Mockus. Y así fue. En 1997, por fin volvió a ganar en las urnas. Aunque hoy se afirma que fue fácil porque su opositor, Carlos Moreno de Caro, era derrotable, no fue un proceso tan desahogado porque para llegar a ser el elegido tuvo que superar una larga pelea política con nueve precandidatos de origen liberal disputándose la primera aspiración en Bogotá.
 
El 26 de octubre de 1997, con 619.086 votos, Enrique Peñalosa fue electo alcalde de Bogotá. Gobernó hasta 2000 y dejó una buena imagen por la implementación del sistema Transmilenio o la adecuación de espacios públicos para construir ciclorrutas, parques o calles peatonales. Varios de sus principales colaboradores también se proyectaron públicamente, como es el caso de María Consuelo Araujo, Cecilia María Vélez o Carolina Barco, quienes terminaron  ocupando importantes posiciones en el gobierno Uribe. 
 
Durante los días del primer mandato de Uribe, Peñalosa pasó más tiempo en el exterior capacitándose en temas de urbanismo o dictando seminarios en la misma materia. Cuando retornó al país, regresó también a la política. Primero sonó como posible candidato del liberalismo  para las elecciones presidenciales de 2006, pero cuando fue claro que Álvaro Uribe avanzaba sin obstáculos hacia su segundo mandato, dio un paso al costado en su aspiración. Entonces empezaron a coquetearle desde distintos frentes. 
 
El propio uribismo, entonces imbatible en las urnas alcanzó a ofrecerle que encabezara la lista del Partido de la U, con la seguridad de liderar una sólida bancada en el Congreso. Peñalosa no aceptó, tampoco quiso sumarse a las filas liberales y ese mismo 2006 optó por lanzarse al Senado como cabeza de lista de su propio movimiento “Por el país que soñamos”. Aunque era una lista cerrada y todo apuntaba a que su escaño en el Congreso estaba asegurado, la lista no pasó el umbral  y naufragó junto con sus copartidarios. 
 
Al año siguiente, esta vez con el respaldo de la coalición uribista y de algunos liberales, Enrique Peñalosa volvió a ser candidato a la Alcaldía de Bogotá. Contra los pronósticos iniciales que le daban poca opción a su rival, Samuel Moreno Rojas, el 28 de octubre de 2007 fue derrotado por el aspirante del Polo Democrático. Fue una dura derrota porque además de que confiaba en su triunfo, Moreno casi lo dobló en votos. Mientras que el ganador obtuvo 915.769 sufragios, Peñalosa apenas alcanzó 589.954.
 
Como ya se sabe, la administración de Moreno terminó en un gran escándalo de corrupción conocido como el Carrusel de la contratación en Bogotá. De hecho, el alcalde tuvo que dejar el cargo a la hoy candidata a la alcaldía de Bogotá, Clara López. En esos tiempos, los mismos del segundo mandato de Uribe, también repleto de escándalos, Peñalosa terminó uniendo fuerzas con dos exalcaldes de la ciudad: Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón. Entre los tres y Sergio Fajardo le dieron vida al llamado Partido Verde. 
 
Con esta plataforma política, ya en la era Santos, el exalcalde Enrique Peñalosa insistió en las urnas. De nuevo fue candidato a la alcaldía de Bogotá, pero una mala jugada de aceptar el respaldo público de Álvaro Uribe, terminó pasándole cuenta de cobro. A pesar de que lo apoyaba la mayor parte de la Alianza Verde, el 30 de octubre de 2011 volvió a perder. En esta ocasión, el ganador fue Gustavo Petro, quien se hizo alcalde de Bogotá con 723.157 votos. El exalcalde Peñalosa logró 560.590 votos, es decir, el 24,98%.
 
Ya con varias derrotas a cuestas, Peñalosa sostuvo la bandera de la Alianza Verde, ya de capa caída  por la lejanía del gobernador de Antioquia Sergio Fajardo y el distanciamiento de Antanas Mockus. Aun así, después de una consulta interna junto a Camilo Romero y Jhon Sudarsky, el exalcalde Peñalosa quedó listo en marzo de 2014 para probar en otra elección, esta vez por la jefatura del Estado. Aunque los 2 millones de votos obtenidos en la consulta interna le auguraban alguna posibilidad  en las presidenciales, en las urnas no se vio ese respaldo. 
 
Acompañado de Isabel Segovia como fórmula vicepresidencial, Enrique Peñalosa ocupó el quinto lugar en las presidenciales de 2014. Apenas obtuvo 1.064.758 votos, equivalentes al 8,27% del total. Por encima suyo estuvieron Juan Manuel Santos, reelegido Presidente; el candidato del Centro Democrático Óscar Iván Zuluaga;  la candidata del Partido Conservador Martha Lucía Ramírez y la aspirante del Polo Clara López. Todos pensaban que con esos resultados la carrera  política de Peñalosa había llegado a  su fin.
 
Sin embargo, como lo advierten algunos analistas, en política la derrota conserva algo de poder, y la prueba es que Enrique Peñalosa, por novena ocasión, o décima, ya no se sabe bien, vuelve al debate ciudadano.  Por ahora, según se deduce de la foto oficial tiene como coequiperos a Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical, y David Luna, del Partido Liberal, pero ya se especula que es una apuesta mayor. Entra a disputarle el terreno ganado al exministro Rafael Pardo,  quien parecía ser el candidato de la Unidad Nacional.
 
A cinco meses de las elecciones, sin candidaturas registradas y, tan solo dejándose medir en las encuestas y los sondeos particulares, el nombre de Enrique Peñalosa vuelve al sonajero para suceder a Gustavo Petro en la alcaldía de Bogotá. Por lo pronto se dice que lo hará recolectando firmas, es decir, que no tiene el sello de ninguno de los partidos hoy reconocidos en el Consejo Nacional Electoral. ¿Le alcanzará el tiempo? ¿Podrá esta vez revertir su rosario de recientes derrotas? En su caso, la décima sería la vencida.