El ‘ofrecimiento’ de los exparamilitares

En carta al presidente Santos, ofrecen sus “conocimientos” y “verdades” sobre el conflicto, pidiendo ser convocados a la comisión de la verdad.

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En una carta, titulada “Nuestro compromiso con la paz nos exige a todos generar más y más confianza”, enviada desde la cárcel de La Picota y fechada este 5 de junio, el exjefe paramilitar Edwar Cobos Téllez, alias ‘Diego Vecino’, le pide al presidente Juan Manuel Santos ser convocados a la comisión de la verdad, anunciada este jueves dentro del proceso de negociación que se adelanta entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba), al tiempo que ofrece la colaboración de los desmovilizados de las autodefensas (Auc) en las tareas de desminado humanitario y sustitución de cultivos.
 
“Nos ofrecemos y ofrecemos nuestros conocimientos y nuestras verdades, para trabajar de inmediato, apenas nos convoquen, en las comisiones de la verdad que sobre el conflicto en general, y en particular sobre el paramilitarismo, vayan a crearse, de la mano del Estado, de la mesa de La Habana y de la sociedad civil”, dice la misiva. 
 
Y agrega: “Nos ofrecemos para colaborar de inmediato en las tareas de desminado humanitario y sustitución de cultivos, ofreciendo nuestros conocimientos y experiencias adquiridos sobre el terreno de la geografía nacional, sobre la vocación productiva de las tierras y su contexto humano, social y económico”.
 
Cobos Téllez, comandante del desmovilizado bloque ‘Héroes de María’ de las Auc, se refiere en su carta a la actual situación que se vive en los tribunales por parte de los postulados a la Ley de Justicia y Paz, que fue precisamente la que sirvió de marco legal para la desmovilización de los paramilitares, pensando en la perspectiva de un eventual acuerdo con la guerrilla.
 
En este sentido, señala que pese a la buena voluntad de los magistrados, persisten dificultades y obstáculos entre la justicia transicional y la justicia ordinaria, que son inmanejables y amenazan convertirse en “mulas inertes atravesadas”’ en el proceso, “generando zozobras cuyas ondas expansivas llegan incluso hasta La Habana, donde también la seguridad jurídica resulta esencial”.
 
Ante estas circunstancias, los exparamilitares plantean integrar una comisión de trabajo que entre postulados, Fiscalía y Ministerio de Justicia, “facilite que la Ley de Justicia y Paz llegue a buen puerto y deje bien fundadas y sólidas las bases de la justicia transicional en Colombia. Esto no solo hará honor al reconocimiento y dignificación de las víctimas del conflicto, sino que abrirá el camino más justo que Colombia merece para llegar a la paz y la reconciliación”.
 
Para ‘Diego Vecino’, Colombia asiste a días decisivos donde se juega como nación el destino de la paz, por lo que no se puede permitir que fracasen las negociaciones de La Habana con las Farc: “Los postulados a Justicia y Paz, de orígenes diversos y miradas políticas diferentes, conformamos una reducida pero significativa expresión del abanico de anhelos que hallan suprema y feliz coincidencia en el sueño común de vernos a los colombianos reconciliados y en paz”.
 
Por eso, enfatiza que los exjefes y desmovilizados paramilitares no quieren ser simples espectadores, “pasivos y con las manos atadas”, cuando el país se juega en dichas negociaciones “el futuro de nuestras familias y de nuestros hijos”. “No entregamos nuestras armas para ver cómo Colombia se sigue desangrando en una espiral de violencia que genera, cada día que se prolonga el conflicto armado, más y más víctimas”, señala la carta.
 
Asimismo, reconoce que su actual posición desde las cárceles es de pasividad e impotencia, sintiéndose “silenciados y excluidos en el seno de una sociedad que no acaba de comprender el acompañamiento esperanzador que necesitamos tras la recuperada libertad que comenzamos a transitar algunos de nosotros. No faltan quienes nos ven con desprecio cuando vivimos recluidos en la prisión, ni quienes sienten toda suerte de miedos y angustias cuando saben de nuestra puesta en libertad o de la inminencia que se produzca”.
 
Y concluye: “Precisamente por ello, nuestro compromiso con la paz y la reconciliación nos exige, a todos nosotros, generar más y más confianza en la sociedad, desde la cárcel donde permanecemos la inmensa mayoría todavía, y desde el mismo seno de la sociedad cuando vamos recuperando nuestra añorada libertad. En definitiva, será nuestro comportamiento la mejor evidencia, el índice más elocuente e incontrastable acerca de que nos hemos ganado con nuestros actos como desmovilizados el derecho a vivir en libertad”.