El otro líder que asesinaron el Día de las Víctimas

Olmedo Jiménez Guamanga impulsaba la zona de reserva campesina en la Bota Caucana y era coordinador del próximo paro nacional agrario en el municipio de Santa Rosa.

Olmedo Jiménez Guamanga.

El pasado 9 de abril, el país se conmovió con el asesinato del líder de comunidades desplazadas de Cacarica (Chocó) Jesús Adán Quinto. Dos sicarios en el municipio de Turbo (Antioquia) segaron su vida. Sin embargo, los colombianos nada supieron del líder de zonas de reserva campesina de la Bota Caucana Olmedo Jiménez Guamanga, de 53 años de edad, que fue ultimado a tiros el mismo día y casi a la misma hora en el municipio de Santa Rosa, en el sur del departamento del Cauca.

Jiménez Guamanga fue interceptado a las 8:30 de la mañana por tres hombres vestidos de camuflado y encapuchados, quienes le propinaron tres disparos. Alcanzó a llegar con vida al Hospital Universitario San José de Popayán, donde el pasado viernes finalmente murió, según el reporte médico, por la bala que le afectó un pulmón y la vejiga.

Era uno de los líderes que buscan consolidar las zonas de reserva campesina en nueve veredas de Santa Rosa. Cuenta Guido Rivera, miembro del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA) —organización a la que Jiménez Guamanga también pertenecía— que la última vez que habló con él le dijo iba a liderar en el sur del Cauca el paro nacional agrario, anunciado para finales de este mes.

También cuentan que venía impulsando —junto a otros líderes de la Bota Caucana— extraer un área en el cerro de La Tuna, que está declarada como reserva, para permitir la instalación de una antena de telefonía móvil y también para poder ubicar las redes de cinco veredas que no tienen energía eléctrica en este momento. Ambos proyectos han tenido problemas con las comunidades indígenas, que exigen la realización de una consulta previa.

Para la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca, la violencia contra líderes campesinos en el departamento es preocupante y va en crecimiento. Según el registro que lleva esta organización, el año pasado fueron asesinados por grupos desconocidos 24 líderes sociales, mientras que en lo que va corrido de 2014 ya son cuatro los casos reportados. Y precisamente el municipio de Santa Rosa se ha convertido en epicentro de violencia. Al asesinato de Jiménez Guamanga se suman los de Fernando Gómez, Grijelio Trujillo Sánchez y Adelina Gómez, otros tres líderes campesinos de la región, en hecho ocurridos en 2013.

El primer caso se registró el 6 de agosto, cuando Fernando Gómez, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Gabriel, de Santa Rosa, tras salir de una reunión con su comunidad, fue interceptado por varios sujetos de civil y con armas largas, que se lo llevaron con rumbo desconocido. Quince días después fue encontrado muerto en el municipio de Puerto Guzmán (Putumayo), a orillas del río Caquetá, con señales de tortura.

Posteriormente, el 6 de septiembre y en la misma vereda, fue retenido el líder campesino Grijelio Trujillo Sánchez, de 33 años de edad, quien fue encontrado el 20 de septiembre asesinado con un disparo en la cabeza y con los dedos de las manos cortados. Su cuerpo fue hallado en las riberas del río Mandiyaco, en el mismo municipio de Santa Rosa.

A esas muertes se suma la de Adelina Gómez al finalizar el año pasado, otra líder campesina del sur del Cauca, quien denunció en reiteradas ocasiones la presencia de retroexcavadoras desarrollando minería ilegal en el municipio de Almaguer, en el Macizo Colombiano. Murió de tres disparos que le propinaron dos sicarios mientras caminaba con su hijo menor por una carretera destapada del municipio.

Para la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca, los casos de Olmedo Jiménez, Fernando Gómez, Grijelio Trujillo Sánchez y Adelina Gómez evidencian una flagrante violación a los derechos humanos por parte de grupos al margen de la ley —guerrilla y nuevos paramilitares— que operan en la zona. En medio está el conflicto entre las comunidades de la región que se disputan la creación de zonas de reserva campesina y el aumento de más resguardos indígenas. Y está también la lucha por el poder territorial con empresas mineras y petroleras en la zona.

 Un departamento de víctimas

Teresa Pretel, funcionaria de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, puso en evidencia la preocupante situación del departamento del Cauca, donde 311.093 de la población total de 1’366.984 son víctimas. Ahora bien, en la capital, Popayán, las cosas no son alentadoras, pues de 267.702 personas, que es el total de habitantes según el censo del DANE en 2005, 119.211 son personas registradas como víctimas del conflicto armado.
En medio de este panorama de cifras y datos estadísticos, lo cierto es que sólo uno de los 42 municipios que tiene el departamento del Cauca no registra víctimas porque no presenta conflicto armado: Padilla.

 

@eabolanos