El plan de Leyton Urrego para reconciliar a Dabeiba

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El nuevo alcalde del municipio del noroccidente antioqueño conoció de los embates del conflicto armado en su pueblo, por eso su apuesta es por la paz. Este martes acompañará el acto simbólico en el que las Farc le pedirá perdón a 8.000 indígenas que habitan la región.

Dabeiba, antes de diciembre del año pasado, era solo un pueblo más de los 125 que componen Antioquia. Tal vez ni estaba referenciado en el imaginario cartográfico de los colombianos y, hay que decirlo, de algunos habitantes del mismo departamento. Ubicado al noroccidente, su nombre tuvo eco luego de que la prensa nacional registrara la visita de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en el marco de la investigación de “muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado”. El caso número 003, en el lenguaje formal en el tribunal transicional. Más allá de la presencia de los magistrados que lideran esas pesquisas, lo que puso a hablar a todo el país fue el hallazgo de una fosa común en la que estarían enterradas 45 víctimas de ejecución extrajudicial, lo que el país conoce como “falsos positivos”. 

Más contexto: En busca de los 45 falsos positivos en el cementerio de Dabeiba (Antioquia). 

La historia en Dabeiba es como la de muchos municipios de Colombia: de destierros, asesinatos, violaciones, ausencias, fuego cruzado y miedo, mucho miedo. Una historia, una guerra entre unos y otros, que dejó 16.045 víctimas, según el Registro Único de Víctimas, aunque tal vez son más por el silencio que muchas de estas guardan. La cifra es muy elevada en relación con la población del municipio: 22.954 personas. Para hacer más cercano los embates del conflicto que se vivió, basta decir que, de cada diez habitantes, 6.9 son víctimas. Más de la mitad de los dabeibanos conocen del dolor y el alcalde actual no es ajeno a esa realidad, que hasta ahora están empezando a sanar como sociedad.

“Como una gran mayoría de los dabeibanos, fui víctima de la violencia. La guerrilla me pegó cinco tiros, dos puñaladas, mató a mi hermano mayor y a la mamá de mis hijos”, comenta Leyton Urrego, en segundo plano, después de unos minutos de conversación. Lo dice como todo un político que entiende que sus preocupaciones van después que las de la gente y que su trabajo es el de servir y dar.

Con esa convicción, se lanzó a la Alcaldía por el movimiento “Unidos por Dabeiba” en 2019, aunque no fue su primera aspiración al cargo. En 2015 lo hizo por el Partido de la U. Y los cuatros años que separaron una elección de la otra, se dedicó a recorrer las montañas de la Cordillera Occidental, cultivar su gente, hacer propias sus preocupaciones y a sincronizarse con la transición por la que estaba pasando Colombia con el Acuerdo de Paz.

Y los planteamientos del texto de La Habana fueron insumo para su campaña del año pasado, especialmente por una palabra: reconciliación. Lo fueron por convicción y porque siendo víctima entendió que para vivir hay que perdonar. “Si no damos el paso adelante, vamos a seguir en un círculo que contamina y asfixia a causa del dolor y el sufrimiento”. Su discurso, sus ideas, fueron lo que más convenció al Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), que le dio su apoyo. “Hemos apostado en Leyton Urrego porque está comprometido con la paz”, dijo Pastor Alape al cierre de la contienda electoral.

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El deseo de la consolidación de la paz de los dabeibanos se materializó con su elección. Y fiel a sus promesas, tras posesionarse llamó a la unión de todos los habitantes, para que los unos y otros recobraran la confianza, sin importar si eran exguerrilleros, exparamilitares, uniformados, indígenas o civiles. “El 1° de enero lancé la idea y a partir del 2 iniciamos un trabajo comunitario para cambiarle el rostro a nuestra casa de gobierno”, señala, refiriéndose a una jornada que denominó la “Pintatón”, en la que participaron 128 personas, bien sea tomando una brocha o aportando con la media mañana.

Por primera vez en Dabeiba, reinsertados de las Farc y grupos paramilitares, Ejército y Policía trabajaron por un propósito en común. “El edificio de la Alcaldía, que en el pasado fue un convento, estaba en un estado deplorable. Hacía 17 años que no se pintaba y, la verdad, fue una experiencia maravillosa ver cómo los exguerrilleros embellecían el que antes fue varias veces su objetivo militar. También fue un ejemplo ver cómo todos compartían un almuerzo en paz”.

Es más, finalizada la tarea, los participantes pidieron más. Y dentro de los proyectos está, por ejemplo, los arreglos al coliseo y al Comando de la Policía. “Tenemos otras ideas para hacerlo así en convites, ideas que han nacido gracias a la acogida de la comunidad”. Y como la paz es bandera de Urrego, hay otros planes en marcha que se comenzaron a discutir desde su llega, entre ellos, la creación de una dependencia especial dedicada a la implementación de paz, que estaría conformada por víctimas, y reinsertados de las Farc y grupos paramilitares.

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Todo esto está en conversación, pero la participación de su gente le reafirma a Leyton el por qué fue elegido, el porqué de su llegada a manejar las riendas de un municipio que pidió en las urnas un gobierno que les permita a sus habitantes salir de sus casas sin el temor de que no volverán jamás. “Para esto necesitamos el apoyo de la Gobernación y el Gobierno, queremos que nos conozcan, no por las fosas sino por lo que somos, un territorio indígena, el pueblo que le abrió las puertas a la Madre Laura para su apostolado, una tierra que se autoabastece”, señaló el alcalde, insistiendo en que su historia es pasado y lo único que vale la pena contar es el futuro que le tiene planeado a su lugar de nacimiento.

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