El plebiscito y sus desencuentros

La apuesta del gobierno del presidente Juan Manuel Santos es lograr la refrendación de los acuerdos de paz con las Farc por la vía del plebiscito.

El presidente Juan Manuel Santos salió a defender el plebiscito. / EFE

Sin embargo, cada vez hay más críticos. El fiscal, Eduardo Montealegre, y el procurador, Alejandro Ordóñez, manifestaron su desacuerdo con esta iniciativa y Santos no tardó en responderles.

Haciendo un parangón entre el arte de navegar y el arte de gobernar, pues en ambos casos se tienen que sortear dificultades, soportar tormentas y hasta escuchar “cantos de sirena” que buscan desviar el rumbo, Santos aseguró que “se van a encontrar obstáculos, enemigos y esas sirenas que vienen a cantarles sobre premisas falsas. Una de esas sirenas (haciendo referencia al procurador Ordóñez) estuvo diciendo que mucho cuidado con esa paz porque puede llevarlos a un sitio peligroso, que le estamos entregando el país al comunismo y al castro-chavismo. No escuchen a esas sirenas que vienen a mostrarles un panorama catastrófico en esa transición hacia una Colombia mejor”.

Pero también le contestó al fiscal Montealegre advirtiendo que a “otra sirena que no es muy amiga de la que estuvo aquí (fiscal) yo le diría que de pronto tiene razón en que el plebiscito no era necesario porque el presidente tiene las facultades legales para firmar la paz. Pero desde el primer momento en que pensé en iniciar esta vía difícil y llena de enemigos y obstáculos, pero necesaria y la vía correcta, le prometí al pueblo que sería él quien tendría la última palabra”.

Estas son sólo dos de la críticas que se le han hecho a este mecanismo de refrendación. El contralor, Edgardo Maya, ya anunció que presentará un documento en el que pide que la Corte Constitucional no le dé el aval al plebiscito. Las Farc tampoco están de acuerdo porque lo consideran un mecanismo que no ha sido consultado en la mesa de La Habana y, sin duda, el principal problema es la posible falta de apoyo popular. El plebiscito debe contar con más de 4,4 millones de votos, umbral que de acuerdo con las últimas encuestas no resulta fácil de lograr. Argumentos hay de lado y lado, pero finalmente la última palabra la tendrá la Corte Constitucional.