'El Polo cerró los ojos al movimiento social'

Donka Atanassova, una búlgara cercana a los movimientos sociales, habla de la necesidad de construir un frente amplio por la paz.

Donka Atanassova, candidata a la Cámara de Representantes por Bogotá con el 107 de la lista de la Alianza Verde. / Óscar Pérez

Donka Atanassova, una búlgara cercana a los movimientos sociales, habla de la necesidad de construir un frente amplio para blindar la paz y los derechos ciudadanos.

Donka Atanassova es búlgara y renunció a su nacionalidad para ser candidata a la Cámara por Bogotá con el 107 de la lista de la Alianza Verde. Dice representar a las nuevas ciudadanías que están cada vez más organizadas y no se identifican con la política de corbata y gamonales. Defiende un modelo de ciudad que reconoce los derechos de la naturaleza, y la necesidad de una reforma a la política de drogas y los derechos de sus consumidores.

Es socióloga de la Universidad Nacional, tiene 34 años y ha vivido 21 en Colombia. No se avergüenza de sus convicciones de izquierda, aunque no le gusta que le pongan el mote de izquierdista, porque asegura que en este país solo ha servido para aislar y segmentar a la gente y ella busca un frente amplio para hacer política. Quizás por eso critica al Polo Democrático, partido al que renunció luego de dar duros debates internos cuando junto a otros compañeros decidieron desde la comisión de ética del partido retirar a Samuel e Iván Moreno cuando era inocultable el escándalo de corrupción del carrusel de contratación. Más allá de esa coyuntura, cree que el Polo se cerró hacia su dirigencia y dejó de ser alternativo y democrático.

¿Por qué termina una búlgara haciendo política en Colombia?

De tanto viajar y de tanto conocer las experiencias de la gente resistiendo uno realmente queda impactado de la capacidad que tiene la gente de sobrevivir y de proponer. Es ahí donde existe una esperanza, ahí donde la gente vive en la pobreza y es capaz de cambiar sus realidades.

¿Qué opinan sus padres de que haya decidido hacer política en Colombia?

Nací en Bulgaria, un país que hacía parte de la Cortina de Hierro y esos diez años que viví en Bulgaria fueron importantes para darme cuenta de muchas cosas. Después vino una crisis terrible en esos países y vi el tránsito que tuvieron a un sistema de “sálvese quien pueda”. Mis papás siempre han sido personas muy críticas, que a pesar de ser hijos de personas muy humildes, fueron intelectuales, mi mamá música y mi padre fue diplomático mucho tiempo, periodista, siempre muy vinculado a América Latina, entonces yo le digo que yo estoy acá por su culpa. Ellos están de acuerdo con lo que estoy haciendo aunque se asustan porque ven que la gente que trabaja desde una perspectiva de izquierda en política ha sido violentada en Colombia.

¿Siente garantías políticas en este país?

No creo que haya muchas garantías, lo que creo es que la izquierda y los procesos sociales se han abierto espacio a punta de un trabajo muy fuerte y legítimo, más allá de las diferencias que podamos tener en otros campos. Pero quienes están escribiendo y denunciando son personas valiosas. Ojalá no haya más muertos nunca más, es fundamental que a uno no lo maten por pensar distinto.

¿Por qué llegó a la Alianza Verde?

Llegamos a la Alianza Verde porque nos pusimos a buscar en qué espacio hacíamos un acuerdo. Ahí también convergieron varios compañeros de la Unión Patriótica, otros movimientos políticos como Unidad Paz y Democracia, o las dignidades. Acordamos iniciar un proceso que permita enfrentar la coyuntura electoral de manera conjunta. Sin duda hay una responsabilidad muy importante de las personas que lleguen a ese próximo Congreso, porque tendrán, por ejemplo, que hacer viables los acuerdos a los que se lleguen eventualmente con las insurgencias, pero al mismo tiempo deberán incluir la mirada y la postura de la gente del común, y sus necesidades. Hay que buscar ganarle a la lista de Uribe. No pueden ser menos importantes las fuerzas sociales alternativas que el proyecto de un loco que se empeña en la guerra. En este momento hay una disposición de construir la paz. Aunque es muy mal precedente lo que está pasando con la persecución de ciertos líderes en las regiones y es muy mal antecedente lo que está pasando con Gustavo Petro, pero a pesar de eso hay que persistir en la paz. Aquí debe surgir un proyecto político muy amplio para cambiar.

¿Qué entraría a hacer en el Congreso?

Las reformas legislativas que se deben hacer en este país están claras, es solo recoger las experiencias de las organizaciones y movimientos que vienen construyendo hace años esas reformas. La gente está cansada, indignada, emputada, por usar los términos que se escuchan a diario. Se necesita un grupo de gente muy dispuesto a trabajar de la mano para proponer una salida digna al país.

¿Cuéntanos el pulso que vivió en la comisión de ética del Polo?

Llegué a la comisión junto a un equipo de compañeros y fuimos elegidos en el Segundo Congreso del Polo Democrático por votación. Los que nos quedamos en la comisión creímos importante darle un impulso a esa comisión de ética para que dejara de ser un espacio decorativo, entonces empezamos a seguir las dinámicas internas del partido. En ese momento llegó la coyuntura de lo de Samuel e Iván Moreno y desde el comienzo la postura que tomó la comisión fue la de investigar y mirar qué estaba pasando y eso generó muchas incomodidades en la dirección hegemónica del partido. Cuando los medios empezaron a destapar todo el asunto la comisión empezó a hacer una serie de pronunciamientos en términos de que estaba investigando y logramos retirarlos del partido. La gente de base del Polo nos decía que investiguemos y a los de la dirigencia les molestaba. Fueron muy duros los debates internos.

¿Cree que el Polo está de capa caída?

Creo que el Polo está en un momento muy difícil, se cerró hacia dentro, al no permitir la diversidad, no dejar que haya debates al interior, pensar que toda crítica es un cuchillo en la espalda. Todo por tener intereses mezquinos de su dirigencia y protagon
ismos.

¿Se ha cerrado hacia el Moir?

Sí yo creo que ese sector ha jugado un papel muy hegemonista.

¿Cómo ve al presidente Álvaro Uribe?

Lo que hace Uribe son intentos desesperados de mantenerse vivo y vigente en el escenario político, aun así creo que tiene mucha fuerza, pero un movimiento que dependa tanto de una persona no habla muy bien. Representa una clase política que se basa en la corrupción y en el muñequeo para mantenerse en el poder a como dé lugar.

¿Quién respalda su candidatura?

Hay una base política que he construido a lo largo de años, hay una dinámica fuerte de movimientos juveniles, hay personas del movimiento de discapacidad, gente que ha estado en el movimiento ambiental, artistas, líderes comunales. Gente que está alrededor de la idea de construir una política viva. Hay personas, por ejemplo, que no han votado nunca y han dicho que votarían por mí porque conocen mi trabajo. Hay diversidad.

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