El Polo está quebrado: ¿qué se viene en el camino?

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Políticamente, el abanico de posibilidades es amplio; sin embargo, hay preguntas por responder sobre el procedimiento para materializar la salida de Robledo del Polo y qué pasaría con su curul y el nuevo movimiento.

En el Polo Democrático muy pocos se atreven a hablar públicamente sobre la petición formal de escisión que el pasado 11 de septiembre hizo el senador Jorge Enrique Robledo. Hay un pacto de silencio y consideran que lo más prudente es que el comité ejecutivo del partido, que tenía una reunión prevista para hoy, pero que fue pospuesta para el lunes, tome una decisión al respecto para atender la solicitud. Lo que pide el senador más votado del Polo, palabras más palabras menos —y como lo había reseñado El Espectador desde hace más de una semana—, es la salida de la facción del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) de esa colectividad.

Ante las diferencias “de orden táctico y de enfoques” que Robledo y los firmantes de la carta dicen tener con el resto, la intención es hacer rancho aparte y continuar su proyecto político. Eso sí, según se lee en esa misma comunicación, uno de los objetivos es que ese sector del Polo tenga el reconocimiento de la personería jurídica del proceso de escisión voluntaria por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE). Allí radica el meollo del asunto, porque el mismo comité ejecutivo deberá resolver, mediante un acuerdo, cómo se hará esa separación.

Una voz de esa colectividad, que pidió no ser identificada, se refirió al paso a seguir en la reunión del comité ejecutivo. Entre las opciones más viables está la convocatoria de un congreso nacional excepcional del partido, que es el escenario en el que, de acuerdo con los estatutos, se ratifica la escisión “con la aprobación mínima de las tres quintas partes (60 %) de sus delegados elegidos”. Sin embargo, el “pequeño gran problema” que hay es que el proceso de escisión, si bien se menciona en la legislación, no está reglamentado. Es algo parecido a lo que ha sucedido en el Partido de la U, en el que senadores como Roy Barreras o Armando Benedetti también han intentado materializar la separación.

Por otra parte, los estatutos del Polo también hablan de quién decide la escisión, pero no cómo será el futuro de esa separación. Hay varias preguntas sin respuesta en caso de la escisión y que la Misión de Observación Electoral (MOE) comparte: ¿Mantendrá Robledo su curul en el Senado? ¿La facción del MOIR tendrá personería jurídica y podrá inscribir candidatos para las elecciones? ¿Cómo será la financiación de ambos partidos? ¿Recibirá esa facción que pidió la escisión la misma cantidad de recursos que el Polo? ¿Dependerán esos recursos de la cantidad de afiliados con los que cuente? ¿Se dividirán en dos los recursos que actualmente recibe por derecho el Polo Democrático como partido? ¿Podrá el CNE subsanar el vacío legal a través de una resolución?

Fuentes del CNE manifiestan que aún no se ha evaluado en la Sala Plena si es posible una reglamentación, pero aseguran que el proyecto de reforma electoral que se radicó en Congreso recientemente contiene un aparte que trata sobre ese asunto. Lo mencionado hasta el momento en este artículo es un tema grueso que el Congreso tiene pendiente y obedece, además, a la pura tramitología partidaria, sin embargo, en el terreno político la posible salida del MOIR tiene otras implicaciones, cuyos efectos se verán reflejados en las próximas presidenciales.

Sin muchos matices, la división en el interior del Polo, y en lo que a Robledo se refiere, tiene nombre y apellido: Gustavo Petro. La distancia entre ambos políticos proviene desde los tiempos del denominado carrusel de la contratación en Bogotá, durante la alcaldía de Samuel Moreno Rojas, y no ha existido nada que haya logrado volver a unir a quienes fueron copartidarios en el pasado. La prueba fehaciente de esa imposibilidad fue que la única de la llamada Coalición Colombia que apoyó públicamente a Petro en la segunda vuelta presidencial de 2018 fue Claudia López. Robledo y Fajardo optaron por el voto en blanco, considerando que las propuestas de Petro no los representaban.

En el nuevo escenario que se abrirá con la salida del MOIR del Polo no hay dudas, y lo ratifican miembros del partido, de que Petro puede llegar a participar en una consulta de los sectores de izquierda, que incluirá, por supuesto, al candidato del Polo Democrático. “Yo votaré en la consulta por el candidato de la izquierda que tenga más opciones. Un demócrata no puede rechazar a sus compañeros de bancada, no puede vetar a nadie de participar en una consulta”, le dijo Germán Navas Talero, representante a la Cámara por el Polo Democrático, a El Espectador.

Petro, cuya precandidatura presidencial es apoyada hoy por la Unión Patriótica (UP), será bien recibido en la consulta que se prepara desde la izquierda y en la que, como candidato del Polo, suena el senador Alexánder López. Sin embargo, no hay que dejar de lado que, con excepción del MOIR, los demás sectores de ese partido apoyaron al líder de la Colombia Humana en la segunda vuelta de 2018. Lo que pasaría, en la práctica, es casi lo mismo, pero sin el ruido que había generado Robledo al hacer equipo con Sergio Fajardo o al anunciar su voto en blanco.

Ahora, por los lados de Robledo, se abriría la posibilidad de una nueva coalición con Fajardo, quien tampoco quiere a Petro cerca. Incluso, cabe la opción de empezar a buscar acercamientos con los movimientos que promueven varios congresistas de partidos como la U, Cambio Radical o el Liberal, quienes pretenden llevar una propuesta a la Presidencia bajo un proyecto “socialdemócrata” y en el que, entre otras cosas, Robledo no cae mal. Pero primero lo primero, que es definir cómo será la salida de Robledo del partido en el que forjó su carrera política.

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