"El problema de Colombia es la exclusión"

Juan Pablo Salazar, candidato al Senado por el Partido de la U, quiere ser la voz de las personas con discapacidad en el Congreso y sostiene que el conflicto se debe a que este es un país excluyente.

Juan Pablo Salazar, número 10 en el tarjetón de la U. /Luis Ángel

Juan Pablo Salazar ha promovido la inclusión laboral para las personas en condición de discapacidad. Tras haber sufrido un accidente que lo dejó en silla de ruedas, tuvo que enfrentar las dificultades y problemáticas de las personas en condición de discapacidad. Desde la fundación Arcángeles ha impulsado iniciativas como la campaña ‘Remángate’. Con el #10 éste publicista busca llegar al Senado por el partido de la U. Su candidatura ha sido acogida positivamente en las redes sociales, donde a través de videos, evidencia “los oscuros secretos de la política”.

¿Quién es Juan Pablo Salazar?

Soy un activista de derechos humanos, un soldado más de los derechos de las personas con discapacidad. Llevo 10 años trabajando por esta causa desde una ONG que fundé. A través de la Fundación Arcángeles buscamos cambiar la cultura de la exclusión a través de deporte, empleo, programas de microemprendimiento, campañas de comunicación, etc. Yo soy publicista, he hecho especializaciones en otras vainas pero mi venita es de creativo.

¿En qué consiste su campaña?

A mí me preocupa mucho que el 40 % de personas que pueden votar elijan no hacerlo. Eso habla mal de ellos, pero habla peor de la clase política, que no está buscando nuevos lenguajes para que las personas participen de la democracia. Si una empresa supiera que el 40 % de sus potenciales consumidores y no los elijen no h cruzarían de brazos y asumirían la derrota, sino que buscarían una nueva marca, otro producto, una nueva línea, publicidad o manera de llegarles, etc. Entonces la apuesta fue esa. Nos reusamos a admitir que el colombiano es indiferente por naturaleza y le importa un carajo lo que suceda en el país, y pensamos que lo que se necesita es buscar nuevas maneras de hacer política, de comunicar mensajes .Por eso hicimos la apuesta de una serie web que, “mamando gallo” un poco, cuenta la historia de un tipo que no sabe política, y se lanza al Senado. Así cuento quién soy yo, cuál es mi causa y por qué me parece pertinente dar este paso en mi carrera.

¿Por qué una persona era exitosa desde su fundación decide dar salto a la política?

Porque me ‘mamé’ de quejarme y no hacer nada, porque yo creo que uno no debe rendirse y asumir que la política es para unos señores en otra dimensión, que hacen cosas terribles y que deciden por uno.
El partido de la U me hizo una invitación, fue una decisión bastante difícil, pero me pareció pertinente llevar mi causa al Congreso. Además, porque me parece que Colombia está atravesando un momento verdaderamente histórico. Yo creo a los diálogos de La Habana y sé, que aunque están lejos de ser perfectos, son el camino correcto y ahora más que nunca hay que tomarse el país en serio. El próximo Congreso será determinante para el futuro del país y lo responsable es sumirlo.

¿Cuáles son las banderas que defiende?

El problema de Colombia es la exclusión. La guerra es una consecuencia de esa cultura, que quizá exista desde que el país se fundó. Pero específicamente voy a trabajar por las personas con discapacidad. Un senador tiene dos funciones: crear leyes y hacer control político. En la parte de crear leyes y ajustarlas, por ejemplo, la ley del Deporte es súper excluyente con las personas con discapacidad. Tenemos federaciones por discapacidad y no por deporte, es decir federación de sordos, de ciegos, de parálisis cerebral y cognitivas; envés de baloncesto en silla de ruedas, tenis en silla de ruedas, etc. Para la parte de control político, me parece pertinente hacer cumplir las leyes de discapacidad que ya están: solo en 15 de los 32 departamentos hay política pública de discapacidad, como lo exige una ley que sancionada por el presidente. Así que la investidura de senador la usaré para cerciorarme que estas leyes se cumplan. Además, en un país con 220.000 víctimas no ganarse los juegos paralímpicos es casi una vergüenza. El deporte debe ser una herramienta para el posconflicto, una estrategia para reconciliarnos, para inspirarnos, para esperanzarnos.

Usted dice ser militante de esa causa, ¿eso qué quiere decir?

Desde la Fundación Arcángeles hemos hecho muchísimo activismo, pero no desde la política electoral, entonces empujamos la ratificación de la convención de Naciones Unidas, hemos promovido comités municipales de discapacidad y, como yo creo que el impacto de la publicidad es más fuerte que la de las leyes escritas, hemos promovido iniciativas desde la cultura. Por ejemplo, hicimos lo de los guardias de seguridad en Gran Estación que fue nuestro caballito de batalla para el programa de inclusión laboral que hoy en día está en más de 60 empresas en el país y con cientos de personas beneficiadas; trajimos el rugby en la silla de ruedas a Colombia. Han sido iniciativas para cambiar los paradigmas bajo los cuales se perciben a las personas en condición de discapacidad. No somos objetos de paternalismos, ni objetos de lastima, ni objetos de asistencialismo, sino sujetos de derechos y hasta que eso no quede incrustado, no en una ley, sino en la cultura y en la idiosincrasia colombiana, no vamos a ver la inclusión ni la paz.

¿Cuando habla de inclusión, también se refiere a las parejas del mismo sexo, por ejemplo en el tema de la adopción?

Por supuesto. La palabra inclusión no es solo para las personas con discapacidad, sino para muchas comunidades que no tienen acceso a las mismas oportunidades. La exclusión más grave en el país que es la de ricos versus pobres, pero también hay las de “normales” versus personas con discapacidad. Por eso me parece pertinente que la comunidad LGTBI tenga acceso a los mismos derechos que los otros ciudadanos.

¿Por qué aceptar la invitación del partido de la U?, ¿se hubiera inclinado a la política si la propuesta hubiera el Partido el Conservador o el Polo?

Esos partidos no me hicieron ninguna propuesta. Yo no tenía un pull de opciones y ni siquiera estaba buscando una opción para lanzarme al Congreso, pero el partido de la U me contactó y acepté. No fue el Partido al Liberal, ni el Polo o los Verdes a los que les pareció pertinente mis diez años de carrera y mi trabajo para llevar estas ideas al Congreso. Por otro lado, le apuesto al proceso de paz que lidera el presidente Santos. Por otro lado, la salida del expresidente Uribe hace que el partido migre de la derecha al centro, obligándolo a ser un partido pluralista y como mis banderas son la inclusión, pues es coherente estar en un partido que tiene inclusión ideológica. En el partido de la U hay desde pastores cristianos en contra del matrimonio de las parejas del mismo sexo hasta yo, y es chévere un partido abierto al debate y a diferentes posturas.

Precisamente cuando a Angelino Garzón le ocurrió el ‘insuceso’ que lo puso en una situación física complicada fue el mismo partido de la U el que promovió esa campaña de que no podía seguir siendo vicepresidente, ¿eso no es algo irónico?

No creo que eso haya sido una postura del partido, sino de individuos. No creo que los partidos sean corruptos, ni ladrones, ni paramilitares, sino que son los individuos dentro los corruptos. Cuando llegué al partido de la U no me dijeron ‘mire usted tiene que votar por esto y no votar por esto’; todo lo contrario, me dijeron ‘cuáles son sus ideas, cuál es su causa, tráigala al partido’. Si fuera por esperar el aval perfecto me muero de viejo sin hacer política. En ese orden de ideas no hay un solo partido en Colombia por el cual uno puede meter las manos al fuego, lo ideal es enemigo de lo posible y esta es una opción real y concreta; sin duda me inquietan muchos escándalos del partido de la U, pero esto no es un partido que tenga esas ideologías sino que es un partido de ideología de centro al cual han pertenecido canallas que han hecho y deshecho.

¿Cuánto ha costado la campaña y de dónde ha salido la plata?

Mi campaña vale cerca de 600 millones de pesos, de los cuales 100 me los dio el partido y los otros 500 son un esfuerzo familiar. Esta no es mi causa, es la causa de mi familia, después de que tuve el accidente fue una decisión familiar.

Usted apoya los diálogos, pero señala algunos problemas, ¿cuáles son esos problemas?

El gobierno ha dicho que nada está pactado hasta que todo esté firmado. A mí me gustarían unos diálogos de paz donde hubiera unas concesiones por parte de la guerrilla que se hicieran más pronto, porque mientras ellos están dialogando la gente sigue cayendo en minas antipersonales y esa ha sido una de las causas que he batallado. Yo hice la campaña ‘remángate’, a partir de iniciativas de comunicación de generar conciencia a propósito de esa problemática entonces me gustaría ver concesiones por parte de la guerrilla. Obviamente como a todos los colombianos, me gustaría que no se demorara tanto, eso es lo que quiero decir cuando digo que no es perfecto pero no creo que haya un proceso perfecto. Los resultados de esto sin duda van a apuntar a que los colombianos asumamos cosas difíciles de asumir, pero como decía Cicerón “es mejor una paz injusta, que la más justa de las guerras”.

¿Qué piensa de la llegada de Germán Vargas Lleras a la vicepresidencia de la República?

Me parece bien, creo que es un líder importantísimo que ha demostrado ser muy fuerte ante la beligerancia, ante los grupos armados ilegales y de alguna manera su decisión de aceptar la vicepresidencia es de algún modo un guiño al proceso de paz, quiere decir que es un hombre recio y recto, pero de mente abierta a la salida a los diálogos de La Habana.

A quemarropa

¿Se identifica más con el centro, la derecha o la izquierda?

Con el centro.

¿Qué posición tiene frente a la unión de parejas del mismo sexo?

Estoy a favor.

¿Qué posición tiene frente a la adopción de parejas del mismo sexo?

Yo pienso que los niños lo que necesitan para crecer es amor.

¿Qué posición tiene frente al aborto?

Yo pienso que las mujeres tienen derechos sobre su cuerpo.

¿Qué posición tiene frente a la legalización de las drogas?

A favor, desde que sea un ejercicio multilateral, creo que darnos esa guerra solos sería ingenuo.

¿Qué posición tiene frente al proceso de paz?

A favor.

¿Qué posición tiene frente a la eutanasia?

A favor.

¿Qué opinión le merece Gustavo Petro?

Me parece que es un mal administrador, pero eso no amerita lo que están haciendo con él.

¿Qué opinión le merece el procurador Alejandro Ordoñez?

Nos está dando la oportunidad a los colombianos de replantear los alcances del ministerio público.

¿Qué opinión le merece el presidente Juan Manuel Santos?

Es un líder sensato que está buscando la paz.

¿Qué opinión le merece el expresidente Álvaro Uribe?

Álvaro Uribe interpreta a muchísimos colombianos y es importante que esa voz sea escuchada también, no estoy de acuerdo con sus políticas pero pienso que como expresidente podría intervenir un poco menos.

¿Le gusta la figura de la reelección?

No me gusta mucho la idea de un presidente candidato, pero también pienso que cuatro años es muy poco, me gusta la opción de ampliar el período a cinco o seis años.

¿Minería o conservación?

Minería responsable.

¿Una pasión?

Me gusta la salsa.

¿A quién admira?

A Muhammad Yunus.

¿Un libro?

“El péndulo de Foucault” de Umberto Eco.

¿Un artista?

Héctor Lavoe.

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