El rol de los jóvenes en la construcción de paz

A través de la iniciativa Manos a la paz, el Gobierno y Naciones Unidas buscan fortalecer las capacidades locales de los territorios que han sido golpeados por el conflicto armado.

Desde hace algunos meses Carmen Edith Urresti, estudiante de Ingeniería Agroindustrial de la  Universidad Nacional de Colombia en Palmira, dicta talleres de elaboración de encurtido de hortalizas a la Asociación de Productores de Arveja del macizo colombiano en la vereda 'Cerrillos' en San Sebastián (Cauca). Es en el mismo departamento en el que su compañera Mayra Alejandra Gómez, apoya las jornadas de reciclaje de residuos sólidos, en la vereda las Delicias del municipio de La Sierra.

Ambas decidieron emprender un viaje único con la convicción de que era el momento de marcar la diferencia y de ayudar con su experiencia y conocimiento a la construcción de paz en los territorios en medio del escenario histórico que vive el país.  Ellas hacen parte de los 600 jóvenes que este año han realizado sus prácticas universitarias en 110 municipios de 25 departamentos en el marco del programa Manos a la Paz de la alta Consejería para el Posconflicto, los Derechos Humanos y la Seguridad, con el apoyo del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo  Unidas en Colombia (PNUD).
Se trata de una iniciativa que ya va por su tercera convocatoria -dirigida a estudiantes universitarios de pregrado de 7 semestre en adelante- y que busca fortalecer las capacidades locales aportando desde distintos ámbitos como la superación de la pobreza, el desarrollo económico, el desarrollo sostenible, medio ambiente, gobernabilidad local,  convivencia y reconciliación. Los interesados en participar para el primer periodo de 2017 tienen hasta mañana para registrarse y diligenciar el formulario de inscripción que aparece en la página www.manosalapaz.com

¨El propósito es que los estudiantes realicen sus prácticas universitarias en zonas que en el pasado tuvieron situaciones conflictivas y hoy son territorios de construcción de paz. Para el estudiante es un enriquecimiento increíble y un apoyo en la edificación de un país nuevo en las regiones¨, explica Rafael Pardo, alto consejero para el Posconflicto al señalar que la idea es que los jóvenes desempeñen estas labores   fuera de su departamento de residencia durante seis meses.

De acuerdo con  Blanca Cardona, coordinadora del área de Gobernabilidad Democrática del PNUD, el proyecto es el resultado de un análisis que se hizo desde Naciones Unidas en busca de estrategias para comenzar a trabajar en la construcción de paz en las regiones y durante el cual se estudiaron experiencias similares en otros países e incluso algunas que fueron puestas en marcha hace unos años en colombia.  Para Cardona lo que ha sucedido en el país en las últimas semanas es una prueba clara de la importancia que tienen los jóvenes en la coyuntura actual. ¨La fuerza de los estudiantes y la convocatoria que se ha visto en las marchas y movilizaciones es un mensaje muy fuerte que  también hemos visto reflejado en este programa. En los jóvenes colombianos realmente hay una semilla y unas ganas de construir paz, de construir país, y eso  hay que fomentarlo y apoyarlo de alguna manera¨, asegura.

La experiencia, insiste, sirve para que los estudiantes conozcan las realidades locales y lo que ha sido la conflictividad del país. Son jóvenes a los que les cambia la vida, obtienen una mirada distinta de lo que es el territorio colombiano, una comprensión política de la realidad local más clara y un compromiso de ser ciudadanos que aporten en este proceso¨, manifiesta Cardona.

El programa trabaja con fondos de aportes internacionales para el posconflicto y hace parte de las múltiples iniciativas de trabajo en territorio que el Gobierno viene adelantando para la construcción de paz y que no están directamente relacionadas con el Acuerdo Final suscrito con la guerrilla de las Farc. ¨ Hay una situación muy favorable en términos de orden público, de confrontación y reducción de la violencia. Hay regiones que antes eran zonas de conflicto activo y en las que ahora hay mejores condiciones. Es cierto que hay muchos programas que no se pueden implementar porque tienen relación directa con el acuerdo en lo que tiene que ver con las Farc, pero persisten los trabajos en temas como reparación a la víctimas, desminado humanitario y sustitución de cultivos ilícitos que son parte central de la construcción de la paz¨, concluye el ministro Rafael Pardo.