El rol del general Flórez

Será el enlace directo entre los militares y la mesa de conversaciones en La Habana.

El general Javier Flórez es el militar activo clave para la paz. / Semana

La decisión presidencial de sacar al general Javier Flórez de la subcomandancia de las Fuerzas Militares y la jefatura del Estado Mayor Conjunto, para que se dedique de lleno al proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana (Cuba), deja varios interrogantes, a la vez que reafirma la postura del jefe de Estado en torno a la necesidad de que miembros activos de la Fuerza Pública participen directamente en las conversaciones, pues tienen un gran conocimiento del conflicto. Flórez liderará la mesa de asesoramiento militar en la subcomisión para el fin del conflicto, instalada el pasado viernes 22 de agosto, en donde precisamente se tratará el tema del cese el fuego bilateral, el desarme y la desmovilización.

Y es que para el presidente Santos, son justamente los miembros de las Fuerzas Armadas quienes conocen el trabajo que se ha hecho en la búsqueda de la paz y por esa razón son ellos los que pueden decir “cómo se debe desmovilizar y cómo el enemigo debe entregar sus armas”. “Infortunadamente hay enemigos del proceso que se prenden de cualquier argumento para tratar de envenenar el proceso, pero por eso nuestra labor de paciencia y perseverancia en la búsqueda de la paz y en la pedagogía que tenemos que hacer debe ser permanente”, dijo ayer durante su intervención en el programa Agenda Colombia, desde la Casa de Nariño.

Lo cierto es que ante la andanada de críticas del uribismo —que cree que la presencia de militares activos en las negociaciones envía un mensaje de desmoralización a las tropas—, el primer mandatario envía un mensaje en el sentido de que es él, como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el que toma las decisiones en materia de guerra y de paz. Y el general Flórez, como se conoce, ha sido durante los últimos años no solo uno de los oficiales que han liderado varios de los más contundentes golpes a la guerrilla, sino que también ha sido clave en la estructuración de toda la estrategia que ha propiciado las desmovilizaciones masivas.

Una decisión que, sin embargo, siembra varios interrogantes, más allá del papel del general como asesor directo de la mesa de diálogos de La Habana: ¿Queda relegado del manejo de la tropa y de todas las actividades militares? ¿Cómo queda ahora respecto a sus superiores dentro de la jerarquía militar? ¿Se convertirá en el interlocutor de los generales (r) Jorge Enrique Mora y Óscar Naranjo, delegados plenipotenciarios en la mesa de paz, con las Fuerzas Armadas? ¿La idea es que se convierta también en la punta de lanza para la creación del nuevo ministerio de seguridad, que según anunció Santos estará liderado por Naranjo?

Dudas que, quiérase o no, hay que relacionar con los rumores que desde hace algunos meses se dice que corren en voz baja por los cuarteles en torno a la inconformidad de algunos sectores castrenses con el proceso de paz entre Gobierno y Farc. Hay quienes creen, por ejemplo, que la llegada de Flórez como asesor a un proceso que es considerado de carácter político viola el mandato constitucional de que los militares no pueden ser beligerantes. Sin embargo, para el Gobierno y sus delegados en Cuba, el hecho de que se trata de uno de los llamados oficiales “troperos” es una garantía y envía el mensaje a los colombianos de que no se va a negociar ni la composición ni el futuro de las Fuerzas Armadas.

Ahora, lo que si está claro es que el general Flórez se dedicará a tratar el tema del cese el fuego, la desmovilización y la dejación de armas, con el fin de permitir que se empiecen a mirar de lleno en la mesa los asuntos netamente militares y la justicia transicional que, como se ha dicho, aplicaría tanto para los miembros de las Farc como para los de la Fuerza Pública. Igualmente, dentro de las labores estaría elaborar un ‘inventario’ de las Farc, de tal manera que a la hora de la firma de un acuerdo final se tenga ya la información consolidada sobre todos los militantes y mandos de la guerrilla, buscando que ninguna de sus estructuras se quede por fuera.

De hecho, se ha dicho que en el trabajo de esa subcomisión para el fin del conflicto —que lidera el oficial— no es necesario que se mantenga en La Habana. En este sentido, es lógico pensar que Flórez seguirá manteniendo una relación directa con los comandantes militares que están en el teatro de las operaciones en Colombia. Como lo dijo el mismo presidente Juan Manuel Santos, la negociación se encuentra en la última fase, que es el punto más difícil de todo el proceso, pues es cuando se deben tomar las decisiones más complejas: “No quiere decir que estemos ad portas, a punto de lograr la paz ya, pero que comencemos a hablar sobre esos temas (desmovilización y desarme), me parece que es un paso muy importante”.