El “salvavidas” de la U: hará consulta popular sobre la paz

La colectividad radicó ante la Organización Electoral una solicitud para preguntar a los ciudadanos sobre el proceso con las Farc. Aunque no es vinculante ni tiene un umbral, sí representa un hecho político.

Para el senador Roy Barreras, de la U, los colombianos deben tener la última palabra sobre el proceso de paz. / Archivo
Para el senador Roy Barreras, de la U, los colombianos deben tener la última palabra sobre el proceso de paz. / Archivo

El Partido de la U radicó ayer ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría una solicitud tendiente a adelantar una consulta popular abierta como partido político. El documento pide fijar una fecha —que por ley debe ser requerida con tres meses de anticipación a la votación— para que se les pueda preguntar a los ciudadanos su decisión sobre el proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana y la autorización a la bancada de la colectividad para apoyar la implementación o legalización de los acuerdos de paz que se suscriban en el trámite legislativo.

Aunque nadie lo reconoce, es claro que el propósito final de esta consulta es lanzar un “salvavidas” a la refrendación del Acuerdo Final que se firme en Cuba, ante los rumores que ya comienzan a escucharse en torno a una decisión adversa en la Corte Constitucional en el estudio de exequibilidad del plebiscito, que es el mecanismo que quiere el Gobierno.

La base para la solicitud de la U está enmarcada dentro de los mecanismos de participación ciudadana a los que tienen derecho los partidos políticos, una vez al año, sin necesidad de un umbral mínimo de participación. Aunque no es la primera vez que se habla de la necesidad de buscar nuevas fórmulas para la refrendación en las urnas del Acuerdo de Paz y así disipar las dudas de los permanentes críticos, esta es la primera ocasión en que se pone en marcha un “plan B”.

Aunque el primer objetivo sigue siendo el plebiscito, se quiere garantizar que lo pactado sea sometido sí o sí a la refrendación. “Esta es la garantía y la certeza de que de todas maneras habrá consulta a los ciudadanos y se respetará el derecho de cada colombiano a tomar una decisión sobre el proceso de paz (…) cuando usted de paseo se sube a una lancha con su familia, sabe que la lancha no se va a hundir, sobre todo si usted construyó la lancha, pero eso no lo exime de ponerse un chaleco salvavidas”, explicó el senador Roy Barreras, quien recientemente se sumó al equipo negociador del Gobierno en La Habana.

Paradójicamente, esta nueva herramienta no tiene un umbral y es de obligatorio cumplimiento para los partidos por tratarse de la expresión espontánea de los ciudadanos en las urnas. Sin embargo, la consulta no es vinculante jurídicamente, pues pasa a ser sólo un hecho político de respaldo al proceso con plena legitimidad ciudadana. Esta semana, el jefe negociador de las Farc, Iván Márquez, dijo que la refrendación debería ser a través de una consulta popular “en la que sea el pueblo el que diga si acepta o no los acuerdos de paz con el compromiso de no repetición”.

Como era de esperarse, desde el uribismo han advertido que la nueva propuesta demuestra la falta de claridad que existe frente al mecanismo de refrendación, porque primero se habló de un referendo, luego de un plebiscito con un umbral del 13 % del censo electoral y ahora se busca una consulta popular. “Esto demuestra que el Gobierno y su bancada no saben ni qué necesitan ni para dónde van. Están sólo buscando darle una apariencia de legitimidad popular a la decisión de Cuba, pero en verdad quieren es violar la voluntad popular del pueblo”, sostuvo el representante Samuel Hoyos, del Centro Democrático.

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