El sonajero vicepresidencial

Se escuchan los nombres de María Á. Holguín, Juan Carlos Pinzón, Humberto de la Calle y Óscar Naranjo para su reemplazo.

El Presidente Juan Manuel Santos y su esposa, María Clemencia Rodríguez,  visitaron este martes el Vicepresidente Angelino Garzón. / Presidencia
El Presidente Juan Manuel Santos y su esposa, María Clemencia Rodríguez, visitaron este martes el Vicepresidente Angelino Garzón. / Presidencia

Tal y como quedaron planteadas las cosas ayer con las declaraciones públicas del vicepresidente Angelino Garzón, en las que puso sobre la mesa la posibilidad de renunciar a su cargo, el Gobierno no quiere improvisaciones. En este sentido, El Espectador conoció que ya se estudian nombres para su reemplazo, si bien el mensaje inicial es de total respaldo al funcionario. “Es una situación humana complicada. Se merece toda la consideración. De parte del Gobierno habrá todo nuestro apoyo”, dijo el ministro del Interior, Fernando Carrillo, aunque agregó que no se quiere trabajar con hipótesis.

Pero lo cierto es que ante una eventual salida de Garzón por sus problemas de salud, en los pasillos de la Casa de Nariño ya suenan para ocupar la vacante los nombres de los actuales ministros María Ángela Holguín, de Relaciones Exteriores, y Juan Carlos Pinzón, de Defensa, al igual que los del actual jefe negociador en el proceso de paz con las Farc, Humberto de la Calle —quien ya ocupó ese cargo en el gobierno Samper y renunció por el escándalo del Proceso 8.000— y del exdirector de la Policía, general (r) Óscar Naranjo.

Que todo son especulaciones y que no se quiere irrespetar a Angelino Garzón, es cierto. Pero también lo es que en la Presidencia consideran como una obligación estar preparados ante su renuncia. Interpretación que hacen los asesores de Palacio tras las palabras del vicepresidente en la rueda de prensa ofrecida ayer. En ella dejó claro que la prioridad es su recuperación y la de su esposa Monserrat Muñoz, operada de un cáncer de riñón. Contó también que el domingo habló con el presidente Santos y le dijo su enfermedad. “Él me entendió más que nadie, porque es un damnificado en vivo y en directo de eso”, dijo.

Y agregó: “El más interesado en la salud de Angelino Garzón y de su esposa Monserrat Muñoz es Angelino Garzón (...) y en mi agenda de trabajo está la posibilidad de que presente mi renuncia al presidente y al presidente del Congreso, para que él la someta a la plenaria de la Cámara y del Senado y sea allí donde se decida la suerte sobre el vicepresidente”. De paso, reconoció que su renuncia depende de una decisión personal, que tiene que evaluar su situación médica y la de su esposa, y que quiere tener la tranquilidad material y espiritual. Al mismo tiempo, reivindicó su condición de discapacitado más no incapacitado.

Declaraciones que alborotaron el avispero político, pues así se hable de respeto a la dignidad del vicepresidente, sin duda se trata de un apetecido cargo. De allí que los primeros que hayan salido a reclamar esa posible herencia sean los del Partido de la U, recordando que Garzón fue elegido como fórmula de Juan Manuel Santos por la colectividad. Postura que el mismo vicepresidente: “Aunque no soy militante del partido, soy el primero en reconocer que la fórmula Santos-Garzón fue presentada por el Partido de la U y es el que tiene la potestad legal de presentar una terna al Congreso”, señaló.

El debate político dio para posiciones en contra de Roy Barreras, presidente del Senado, a quien acusan de “hostigar” a Angelino Garzón, teniendo en cuenta que fue quien recientemente pidió una evaluación médica y puso en tela de juicio su condición para seguir en la Vicepresidencia. “Viniendo de un médico, ese comportamiento es inhumano”, expresó el representante Miguel Gómez, de la U, mientras que Germán Navas Talero, del Polo Democrático, criticó el afán de protagonismo de Barreras: “Quiere pasar a la historia como el que tumbó a Angelino”.

Si Garzón va a renunciar o no es una opción que estará analizando con su familia. Ni el Gobierno ni el Congreso le van a pedir que se haga a un lado, es lo que han dicho. Constitucionalistas, como el exmagistrado Alfredo Beltrán, creen que si bien su estado de salud es parte de su vida privada, el país tiene el derecho de conocer la situación tratándose del funcionario que tiene la ‘opción’ de reemplazar al jefe de Estado en caso de faltas absolutas. Sin embargo, al no tener incapacidad física permanente, dicen que puede continuar en el cargo. Angelino decide.