El testimonio de Todd Howland

El representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien padece leucemia, habla del caso del vicepresidente Angelino Garzón y de las presiones políticas para que renuncie.

¿Cuál es su opinión acerca del proyecto de ley que cursa en el Congreso que propone la práctica de un examen médico integral anual a algunos funcionarios públicos, exceptuando congresistas?

Veo varios problemas con ese tema, primero creo que es un poco raro que este proyecto solo cobije algunos funcionarios y no a quienes están promoviendo la creación de la ley. Colombia tiene obligaciones internacionales y tiene que respetarlas. Esta jurisprudencia dice que no se puede discriminar con base en el estado de salud. Eso es discriminación institucional. En mi caso, que padezco leucemia, el primer médico que consulté me dijo: tienes leucemia lo mejor es que te retires. Pero hablé con otro médico y en cambio me dijo que creía que era muy importante que continuara trabajando. Me citó múltiples estudios que indican que una persona se recupera mejor sintiéndose útil. Por eso creo que este proyecto de ley tiene varios aspectos discriminatorios y es arbitrario.

¿Cómo ve la relación discapacidad –incapacidad y trabajo?

Creo que hoy en día hay avances médicos todos los días. Hace diez años, sufrir leucemia era mortal, la gente te decía “pobre, sufres leucemia y te vas a morir”, hoy las personas no solo sobreviven sino que trabajan con dignidad y capacidad. Clínicamente el avance es impresionante pero mentalmente no hemos avanzado. Pensamos, por ejemplo, que quien tiene cáncer no tiene capacidad de trabajo, y hay muchos que se desarrollan laboralmente en esas condiciones.

¿Qué dice el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU sobre el derecho al trabajo?

El Comité es muy claro. No se puede discriminar por condiciones de raza, o de condición política, nacionalidad, género, orientación sexual, y estatus de salud. Por ejemplo, cuando una persona tiene cáncer no se puede despedir y tiene derecho a trabajar y a recuperarse. En general cuando hay una persona tiene un problema de salud la empresa o la entidad tiene que darle un espacio para que sea tratado y un espacio para reintegrarse a sus labores.

¿Cómo ve el caso de Angelino Garzón?

Veo este caso bastante triste. Me sentí mal y tengo mucha solidaridad con él. Recordé cuando personas que trabajaban en derechos humanos conmigo me dijeron cuando se enteraron de mi enfermedad que era mejor que me hiciera a un lado. Lo mismo debió sentir él cuando personas que respeta como los congresistas le pidieron que se retirara. Están coaccionando su capacidad. En todo caso, tiene que ser horrible porque todo esto ocurre cuando él está luchando por su salud. Ahora, si el vicepresidente de un país puede sentirse discriminado por estar recuperándose de una enfermedad imagínese qué puede pasar con quienes no tienen poder político. En ese sentido, Colombia tiene un problema. Decir “que pena, vaya usted a casa”, como han dicho muchos congresistas, no es un ejemplo para el país. Aquí hay una fuerte implicación de no respeto a los derechos humanos.

¿Qué le recomendaría a Garzón que reconoce que su prioridad es recuperarse, pero aclara y reivindica que el derecho de los discapacitados al trabajo es un tema de derechos humanos?

El vicepresidente es muy activo. Sé que todos los días hace reuniones. Además, es una persona que siente una responsabilidad con Colombia y sabe que las personas que votaron por él le tienen confianza. Así que si el piensa que su problema es muy serio y la recuperación no va en buen camino tendrá que tomar la decisión de apartarse.

¿Y qué le diría al presidente del Senado, Roy Barreras, que tanto ha insistido en pedir la comisión médica para evaluar el estado de salud del vicepresidente?

Él tiene buenas intenciones. Recuerdo que cuando empezó esta polémica hable con varios funcionarios en mi oficina, y todo radicaba en la capacidad para seguir o no. Entonces yo les dije: ¿cuál es su definición de capacidad? ¿Cómo va a definir capacidad?, sobre todo cuando no hay una respuesta en materia científica. En definitiva hay mucha gente con discapacidad que está desarrollando sus trabajos con capacidad.

El Gobierno tiene que dar ejemplo. Es importante para un Estado tomar decisiones en esa dirección y respetar el derecho al trabajo. Ahí es cuando se necesitan palabras sensatas de los congresistas, del Presidente y el Vicepresidente.

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