“Con el triunfo del paro agrario, la movilización urbana se intensificará”: Sebastián Quiroga

Entrevista con Sebastián Quiroga, vocero de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, y miembro de los procesos urbanos del Congreso de los Pueblos.

¿Cuáles son los procesos urbanos del Congreso de los Pueblos?

Somos un proceso nacional de organizaciones urbanas que desarrolla su trabajo en las principales ciudades de Colombia y nos articulamos alrededor de la propuesta de país del Congreso de los Pueblos. Contamos con expresiones de sectores estudiantiles, sindicalistas, trabajadores informales, profesores, defensores de derechos humanos, movimientos juveniles y de mujeres. Desde el nacimiento del Congreso de los Pueblos en el 2010, hemos buscado reconstruir el tejido social en las ciudades y perfilarnos como una opción de poder, entendido éste como el fortalecimiento de las clases populares y su participación en la construcción de ciudad y país.

¿Qué actores urbanos organizados actuaron en el pasado paro nacional? ¿Cuántas ciudades se movilizaron?

Desde que nace la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular en el 2014, las diversas organizaciones sociales y procesos comunitarios que habitamos las ciudades, decidimos ser sujeto activo de la movilización social, partiendo de exigencias propias de las ciudades, en un contexto de crisis urbana que hoy se presentan en Colombia. Para la Minga Nacional 2016, las organizaciones urbanas de Cumbre Agraria concentramos nuestra movilización en las 12 ciudades más importantes del país: Cali, Bogotá, Medellín, Villavicencio, Popayán, Neiva, Cartagena, Barranquilla, Cúcuta, Barrancabermeja, Pasto, Bucaramanga. En esta jornada de movilización participaron recicladores, estudiantes, mujeres, trabajadores y ciudadanos afectados por los sistemas de transporte en las ciudades.

¿Qué alcance tuvo la movilización en las ciudades?

El alcance más importante es la unidad de los procesos urbanos de cara a la movilización nacional y la construcción de nuevo país en campos y ciudades. La Cumbre abre paso a posicionar un nuevo sujeto que se dispute luchas urbanas. Por otro lado, aunque desde la mesa única nacional instalada en el 2014 ya estaba plasmado el eje campo-ciudad, es real que en este paro nacional 2016 las ciudades fueron actores más protagónicos. Esto le permite presionar de manera contundente al gobierno, con quien ya se instaló la mesa temática sobre la Relación Campo – Ciudad, en la que el gobierno escuchará las 17 exigencias que tenemos los habitantes de las ciudades y bajo una ruta metodológica para la negociación, basada en siete bloques temáticos: agua y ambiente, vivienda y servicios públicos, planificación urbana, ordenamiento territorial y especulación de la tierra, soberanía alimentaria, cultura y ciudad, movilidad urbana y financiera, y desplazamiento y retorno.

¿Cuál es la situación de las ciudades?

Las ciudades colombianas hoy albergan más del 75% de la población colombiana. El conflicto armado y la política económica de industrialización llevó a un proceso de urbanización desordenado y sin planificación que configuró ciudades informales, que expulsan a comunidades más pobres. El modelo de planificación actual, basado en planes de renovación urbana ha agudizado el despojo y desplazamiento, dejando en la pobreza a miles de familias. Sumado a la exigencia histórica de los derechos a la educación, salud, empleo y vivienda; así como a la legalización de los predios en asentamientos informales y mejoramiento de barrios, hoy surgen exigencias desde las ciudades para evitar desalojos forzados por planes de renovación, defender el patrimonio público de las empresas de servicios públicos, movilidad urbana con tarifas justas y agua y medio ambiente como elemento fundamental del hábitat.

El presidente Juan Manuel Santos ha dicho que de no lograrse la paz, se intensificaría el conflicto en las ciudades. ¿Cómo se viene proyectando lo urbano y como responde a estas lógicas?

Y tiene razón. Como hemos dicho desde el movimiento social, la paz implica cambios estructurales en los territorios. Hablar de superar el conflicto implica que mínimamente los pobladores urbanos contemos con derechos fundamentales y que podamos participar con capacidad de decisión en la construcción de las políticas públicas para las ciudades. El conflicto en Colombia es la historia de la larga exclusión de los más pobres. Si el gobierno no está dispuesto a transformar las causas estructurales de esta guerra con una participación activa de la sociedad en la definición de un nuevo modelo de desarrollo, no lograremos cerrar este largo ciclo de violencia. Por lo cual la movilización en las ciudades se intensificaran y los pobladores urbanos tendremos que salir a las calles nuevamente con mayor fuerza y contundencia.

¿Como se va a garantizar que el gobierno cumpla los acuerdos a los que se llega en la mesa?

Lo primero que hay que aclarar es que la Minga no ha terminado. Aunque no haya hoy paro, seguimos en asamblea permanente. Para nosotros es claro que el gobierno se ha especializado en el incumplimiento de lo pactado con los sectores populares y la respuesta que daremos ante el cumplimiento o no de los acuerdos dependerá de la responsabilidad del gobierno. Solo sabemos que la movilización de los pobladores urbanos va en aumento y su inconformismo será la fuerza que empujará para lograr conquistar las demandas más sentidas. Ante el posible incumplimiento del gobierno, las calles volverán a ser el escenario de disputa de un nuevo modelo de desarrollo para el campo y las ciudades.