Por hacer más, hacen menos: el uribismo y las elecciones en Estados Unidos

Noticias destacadas de Política

Este miércoles habrá debate de control político sobre la posible injerencia de funcionarios del Gobierno en esos sufragios, esto luego del llamado de atención que hizo Philip S. Goldberg, embajador de Estados Unidos en Colombia, y de las opiniones del Centro Democrático.

Mientras Joe Biden y Donald Trump se enfrentan en una reñida carrera electoral para ganar la Presidencia de Estados Unidos –un asunto sobre el que, por supuesto, todos los estadounidenses están posando su atención–, en Colombia los políticos abonan sus propias discordias en torno al explícito apoyo del uribismo a la campaña del republicano, un terreno fangoso que podría manchar las relaciones con el aliado internacional más importante de la Nación.

En contexto: Así va la batalla por la Casa Blanca

La polémica viene desde hace días, cuando congresistas como María Fernanda Cabal y Juan David Vélez, del Centro Democrático, comentaron y compartieron mensajes a favor de Trump, que corre por un segundo mandato en la Casa Blanca. “El 3 de noviembre ganaremos cada uno de los colombo-americanos que hemos sido escuchados en los EE. UU. y que con nuestro voto nos hemos reposicionado como una gran comunidad”, escribió en Twitter Vélez, haciendo la salvedad de que “las relaciones entre ambos países, con Trump o Biden, seguirán siendo positivas y cooperativas”.

Unas opiniones que, de inmediato, prendieron alarmas sobre una posible injerencia de servidores públicos en asuntos internos de ese país y que, según han insistido, puede repercutir en la relación bipartidista que se han sostenido ambos estados.

Aunque desde las orillas del uribismo no hubo mayor conmoción por esas manifestaciones, no pasó mucho tiempo para que la embajada norteamericana en Colombia hiciera su propia declaración. “El éxito de relaciones entre EE. UU. y Colombia a lo largo de muchos años ha sido basado en apoyo bipartidario. Insto a todos los políticos colombianos a evitar involucrarse en las elecciones estadounidenses”, trinó el embajador Philip S. Goldberg.

Lea también: Embajador de EE. UU. insta a políticos colombianos a no tomar partido sobre las elecciones presidenciales

El mensaje, aunque mesurado, dejó un sinsabor porque, entre líneas, era claro que alguna reacción habría causado las voces de aliento que le llegaban a Trump desde 4,211 kilómetros de distancia.

Sin embargo, con ocasión de esas expresiones, la oposición citó a un debate de control político para exponer, justamente, la “posible injerencia de funcionarios del Gobierno en las elecciones presidenciales”, liderado por los senadores Antonio Sanguino, de la Alianza Verde, e Iván Cepeda, del Polo. El debate estaría en la agenda porque, según manifestó Cepeda, no solo servidores públicos estarían emitiendo apoyos de algún calibre en esas elecciones, sino que puntualizó que Francisco Santos, embajador de Colombia ante Estados Unidos, habría sostenido reuniones para sumar esfuerzos a la campaña de Trump.

“Existen múltiples evidencias de la participación del embajador Pacho Santos y de otras figuras del partido de gobierno en la campaña electoral que se está llevando a cabo en Estados Unidos y concretamente con lo que tiene que ver con la elección en la Florida. Esas situaciones tendrán que ser respondidas por la señora canciller Claudia Blum. Hay una evidente molestia del Partido Demócrata y Embajada por esa abierta intromisión”, comentó Cepeda a Semana.

Sumado a ello, Sanguino llegará al debate con una consigna clara: según su lectura, el Gobierno y el partido de gobierno estarían violando el artículo 9 de la Constitución, que reza que: “Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”.

“Esto no quiere decir que un dirigente de un partido no tenga opinión o simpatía con dirigentes estadounidenses. Eso es legítimo. Lo que no puede ser es que ese partido vaya a hacer campaña abiertamente a favor de un candidato. Eso afectaría la política exterior del país”, dijo. Para Sanguino, las faltas se han dado de lado y lado: “es una utilización mutua convenida”, argumentando que funcionarios del gobierno Trump han emitido mensajes sobre temas internos del país, como la detención domiciliaria que tuvo el expresidente Álvaro Uribe, y las acusaciones en torno al rol político de Gustavo Petro.

Sobre esa “posible injerencia” en la soberanía de Estados Unidos, la senadora María Fernanda Cabal afirmó en W Radio que era descabellado pensar que opiniones suyas o de Vélez tendrían algún efecto en los sufragios generales, que se realizarán el próximo 3 de noviembre. Pero añadió que el trino del embajador Goldberg le parecía “desafortunado”. “Yo jamás me he referido a Biden de forma despectiva. A mí lo que me preocupa es que el Partido Demócrata terminó siendo cooptado por el ala más radical”, expresó Cabal en esa entrevista.

Más allá de los señalamientos políticos, para expertos en relaciones internacionales, los comentarios del uribismo son muy delicados, así la influencia de los parlamentarios colombianos sea mínima o nula en esa contienda electoral, como sugirió Cabal. “Así no tengan mayor impacto en las elecciones, esto se ve como un ejercicio de soberanía, y más controversial aún si le suma el hecho que desde la elección pasada se acusa a Trump de haber ganado con ayuda con manos extranjeras, específicamente inteligencia rusa”, explicó al respecto Alejandro Bohórquez, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Javieriana.

En ese sentido, las repercusiones a largo plazo, si bien están mediadas por quién llegue a la Presidencia norteamericana, tienen de todas maneras un efecto de deterioro en las relaciones bipartidistas. Algo, sin duda, inconveniente para Colombia pues, como expuso el docente, para Estados Unidos Colombia es un socio más en la geopolítica global, pero para Colombia, Estados Unidos es su más importante aliado.

“El Centro Democrático se hace ver como no grato por el Partido Demócrata. Recordemos que desde antes de la fundación del Centro Democrático (Barack) Obama bloqueó el TLC del entonces presidente Uribe, y en el tono personalista que manejan sus cosas ven esto y otras acciones de los demócratas como una afrenta personal. Además, que por supuesto le conviene a la presidencia Duque que se mantenga Trump, al tener una mayor afinidad que la que podría tener con Joe Biden. Este será otro llamado de atención como la vez que Francisco Santos habló mal de Trump, pero que puede tener repercusiones a largo plazo”, añadió Bohórquez.

Por otro lado, para David Castrillón, internacionalista, el asunto no debe verse como una injerencia total avalado por el Gobierno, sino “manifestaciones de apoyo individuales y no oficial”, algo que entra a jugar en las lógicas de los dirigentes para captar el voto latino. “Lo que diferencia esta elección es que vemos un uso más generalizado de las redes sociales por parte de políticos, estamos viendo de manera directa la manera en la que los políticos apoyan a candidatos en el exterior. En el caso de la Embajada, sabemos que Estados Unidos está precavido con acusaciones de que en las elecciones pasadas hubo injerencia externa”, interpretó Castrillón.

Ahora, mientras toma lugar el debate de control político programado para el 28 de octubre en el Senado, otros parlamentarios del Centro Democrático no desconocen el llamado de atención hecho por la embajada norteamericana. Ese es el caso del representante Gabriel Jaime Vallejo que, tras los hechos ocurridos, tomó el trino de Goldberg como una petición de prudencia. Comentó que, de demostrarse injerencia de algún tipo en las elecciones de Estados Unidos por parte de políticos colombianos, sería algo “desafortunado, inapropiado, inconveniente, grave, que ameritaría un reproche público del presidente Iván Duque”, dijo.

Comparte en redes: