Empieza primer ciclo de paz de 2016

Con el objetivo de que 2016 sea el año de la paz de Colombia, los equipos negociadores del Gobierno y las Farc dan inicio hoy en La Habana (Cuba) a un nuevo ciclo de diálogos.

De ahora en adelante, los plenipotenciarios trabajarán sin pausa para alcanzar un acuerdo de fin del conflicto antes del 23 de marzo. Poco menos de 70 días quedan para concretar los puntos restantes de la agenda: cese bilateral de fuego, dejación de armas, desmovilización, implementación de los acuerdos y refrendación. El tiempo es corto para asuntos tan espinosos, pero el cronograma político de Colombia y el mundo se cierne sobre La Habana: por un lado está el fantasma de las campañas políticas en Estados Unidos y Venezuela, y por el otro, las reformas constitucionales y legislativas en el Congreso tienen su propia temporalidad.

Es por esto que el viernes pasado el presidente Juan Manuel Santos anunció que convocará al Congreso a sesiones extraordinarias. Las prioridades son dos: tramitar una reforma a la Ley de Orden Público para que el mandatario pueda garantizar la concentración de las unidades guerrilleras en determinadas zonas y así iniciar su tránsito a la vida civil, y tener disponible al Parlamento para convocar, si se llega a un acuerdo con las Farc, al plebiscito para refrendar el acuerdo final. Esta herramienta requiere ser activada a través del Legislativo y sólo se podrá apelar a ella como mínimo con un mes de anterioridad a su votación. Y sólo se requiere la firma del acuerdo final. En este mismo sentido, las fuerzas políticas se concentran desde ya en torno al sí y al no.

En lo que queda de enero, muy probablemente se hará efectivo el indulto al grupo de 30 guerrilleros que el Gobierno anunció unilateralmente y se iniciarán las brigadas de salud en el interior de las cárceles para aliviar la situación de los miembros de las Farc enfermos y recluidos en las prisiones de Colombia. También se espera que avancen los planes piloto de desminado humanitario y la comisión de búsqueda de desaparecidos pactada en la mesa de conversaciones, que en diciembre pasado entregó los restos mortales de 29 guerrilleros muertos y enterrados como N.N. en distintos cementerios del Meta. También se rumora que podría presentarse otro acto de contrición de las Farc con sus víctimas, tal y como ocurrió con Bojayá (Chocó) hace unas semanas.

Con un ingrediente adicional: por estos días los delegados del Gobierno y la guerrilla del Eln concretan los últimos detalles de la mesa de diálogos que muy pronto iniciará su fase pública. Un nuevo reto pensando en la posibilidad de sincronizar los dos procesos para que, como lo ha dicho el presidente Santos, el fin del conflicto sea completo y la paz con las guerrillas sea una solo. Una proyección que hoy no parece posible, dado que, mientras con las Farc ya se ve un acuerdo final, con el Eln ni siquiera se ha instalado la mesa de negociación formalmente. En una declaración hecha ayer al país, el jefe de Estado reiteró que la instrucción a sus negociadores en Cuba es “meterle el acelerador al proceso para que podamos ponerle fin al conflicto” y que existe “toda la voluntad para que esto sea una realidad”, aunque se reconoce que los temas que quedan por discutir son sensibles y complejos.