Encuentro bilateral renovado

Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia han avanzado en los últimos años. Drogas, narcotráfico y ayuda militar ya no son los únicos temas prioritarios.

Barack Obama y Juan Manuel Santos durante un encuentro en Washington en 2011. / AFP

En la primera visita oficial del presidente Juan Manuel Santos a la Casa Blanca todos los oídos estarán atentos a las palabras del presidente Barack Obama sobre el proceso de paz con las Farc. Aunque ninguno de los analistas y exfuncionarios estadounidenses consultados por El Espectador anticipan anuncios sorpresivos en Washington, el nuevo embajador colombiano, Luis Carlos Villegas, le adelantó a este diario que “el discurso de Estados Unidos sobre la paz se va a elaborar y será más detallado”.

Detrás del tema de la paz, la visita de Santos será, según Villegas, “la primera con nuevos elementos en la agenda bilateral”. En una muestra de que los dos países buscan superar los tiempos del Plan Colombia —cuando la ayuda militar y las preocupaciones sobre violaciones de derechos humanos eran los temas principales—, ahora los tres puntos de esta nueva agenda de cooperación son: energía, educación, ciencia y tecnología, y seguridad a terceros países.

El plato fuerte en términos de acuerdos será la firma de un memorando de entendimiento que le dará más estructura a la cooperación energética entre los dos países. Según el embajador Villegas, esto incluye cooperación e intercambios de conocimiento en un “frente amplio” de áreas: desde la interconexión eléctrica con California, hasta temas de explotación de hidrocarburos no convencionales.

En el campo del comercio, aunque ya no figura como un ítem en la agenda bilateral luego de la firma del TLC, el tema se tratará a través del interés de Washington por estrechar lazos con la Alianza del Pacífico. Villegas confirmó que Estados Unidos ya fue incluido como miembro observador en el grupo conformado por Colombia, México, Chile y Perú, y dio como un hecho que será tema de conversación entre Santos y Obama. Colombia no buscará ampliar sus acuerdos comerciales, y la entrada al Tratado Transpacífico, el TLC más grande del mundo, sigue siendo un “objetivo a mediano plazo”, según Villegas.

“Los temas con Colombia son temas de adultos”, dice Peter Schechter, director del centro sobre América Latina del Atlantic Council, un centro de pensamiento de la capital. Schechter, quien fue consultor político desde EE.UU. para la primera campaña de Álvaro Uribe a la Presidencia, agrega que “ya no son discusiones sobre cuántos helicópteros necesita Colombia para su guerra, o cuántos millones para los desplazados”.

Para la administración Obama, según Dan Restrepo, exasesor de la Casa Blanca sobre América Latina, “esta será una visita de continuidad”. En ese mismo sentido, Carl Meacham, quien durante años estuvo al frente del área sobre América Latina en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, resalta que “Obama quiere mostrar que Colombia es su mejor aliado en Suramérica, y que eso no ha cambiado”. En este punto los avances de seguridad, sobre todo la cooperación que Colombia presta a terceros países, sobre todo en Centroamérica, es un logro que enorgullece a Washington, y le permite justificar la inversión de más de US$8.000 millones del Plan Colombia.


La visita también será una oportunidad política para ambos presidentes. Según Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de estudios especializado en la región, “el encuentro será bueno para ambos. Para Santos sentarse con el presidente estadounidense es una gran plataforma para proyectarse luego de anunciar su reelección, y a Obama, que atraviesa un mal momento, no le está de más mostrar que tiene relaciones constructivas con la región, sobre todo después de lo que pasó con la presidenta de Brasil”. Para resaltar la ventaja política del candidato presidente, el mismo día que Santos se reunirá en la Casa Blanca con Obama, el expresidente Uribe estará en un teatro de Nueva Jersey, con Óscar Iván Zuluaga, liderando un evento de entrada gratuita del Centro Democrático.


Una visita con casi todos los honores

En la escala de recibimientos diplomáticos la visita oficial está un grado por debajo de la visita de Estado, la de mayores honores. El presidente Santos no será hospedado en la Casa Blanca ni se lanzará un banquete oficial en su honor. Sin embargo, la visita oficial está por encima de la visita de trabajo, como la que ya tuvo Santos con Obama el 7 de abril de 2011, cuando, sin tapete rojo, se firmó el Pacto de Acción Laboral que destrabó la aprobación del TLC. De América Latina, este año sólo el presidente Enrique Peña Nieto ha sido recibido en una visita de Estado, luego de que la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, cancelara su invitación a venir a Washington, luego del escándalo de espionaje.

Sin embargo, dos gestos inusuales en el protocolo resaltarán la relación especial de Colombia y Estados Unidos. Por un lado, Obama invitó a Santos a un almuerzo de trabajo, adicional a la reunión protocolaria en la Oficina Oval. Según el embajador Villegas, “los presidentes estarán juntos dos horas, un tiempo inusual para este tipo de visitas”. En ese mismo sentido, Dan Restrepo, hoy miembro del Center for American Progress, recuerda que de las 20 reuniones bilaterales a las que asistió entre Obama y presidentes de la región, sólo el expresidente Felipe Calderón fue invitado a cenar manteles en la Casa Blanca.

Por otro lado, el embajador Villegas, quien llegó a Washington hace menos de dos semanas, será recibido a presentar sus credenciales ante el presidente Obama el mismo día de la visita de Santos. Una acreditación en tiempo récord (generalmente puede llevar hasta 3 meses) que le permitirá integrar la delegación del gobierno.
La paz en Washington

Más allá de la nueva profundidad que ambos países le quieren dar a la relación bilateral, la prioridad en esta visita, según el embajador Villegas, es “poner sobre el tapete el tema de la paz”. El embajador viene de pasar un año como negociador plenipotenciario en La Habana. Su nombramiento es un gesto claro de que las negociaciones son una prioridad de Santos en Washington, sobre todo por lo que podría aportar como embajador para que EE.UU. se involucre en el posconflicto si se logra un acuerdo con las Farc.

El nuevo embajador no quiso abordar los nuevos detalles que podría agregar Obama a su ya reiterado apoyo a las negociaciones, pero sí descarta que haya grandes anuncios, lo que dejaría por fuera pronunciamientos de EE.UU. en el tema de Simón Trinidad o de las órdenes de extradiciones a jefes de las Farc.
Pero será justo este tema el que suscite las preguntas más espinosas para Santos en Washington. Cynthia Arnson, del Wilson Center, anticipa que sobre todo las negociaciones del tercer punto, sobre narcotráfico, “podrían generar algunas discrepancias entre algunas ramas del gobierno estadounidense como la DEA y el Departamento de Estado”. Arnson agrega que este será un tema que se tratará en privado, y concuerda con el resto de los analistas consultados en que Obama medirá con cautela sus palabras sobre el proceso de paz para no interferir, pero en privado buscará respuestas a los temas espinosos que están aún por definirse.

Así será el encuentro en la Casa Blanca

Santos estará en Washington tres días la próxima semana. Llegará a la capital de Estados Unidos el martes, luego de una parada en Florida, y será recibido en la Casa Blanca el 3 de diciembre por Obama.

Su agenda incluye además un discurso ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde luego habrá una pequeña ceremonia en honor al presidente Alberto Lleras Camargo.

En el Congreso estadounidense Santos tendrá citas privadas con los líderes de cada partido en la Cámara, el líder de la mayoría republicana, John Bohener, y la representante demócrata Nancy Pelosi. Las apariciones en eventos públicos serán en el Club de Prensa de Washington ante corresponsales de todo el mundo y en la Cámara de Comercio de EE.UU. frente a empresarios e inversionistas. Santos se reunirá con el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, y con representantes de Microsoft y Facebook, para discutir temas de cooperación en tecnología.