“De esta convergencia saldrá el próximo presidente de Colombia”: Sergio Fajardo

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El exgobernador de Antioquia muestra su deseo de que Alejandro Gaviria llegue a la coalición, insiste en descartar una unión con Petro en primera vuelta y se defiende de acusaciones sobre Hidroituango.

Sergio Fajardo espera repetir como candidato presidencial en 2022 y desde hace varias semanas es parte de la convergencia que se ha denominado Coalición de la Esperanza, a la que han llegado varios sectores políticos y congresistas, como Ángela María Robledo, Antonio Sanguino, Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo o Juan Manuel Galán. La idea es que, para marzo de 2022, todos, o al menos los que se decidan, vayan a una consulta para escoger al candidato único de la centro-izquierda.

Sobre esos encuentros se ha anunciado que el próximo 7 de abril el país conocerá la propuesta programática y el pacto ético que regirá la construcción de esa candidatura que, valga la pena decirlo, se estructura como todo un gobierno y no como la aspiración de un solo candidato. En entrevista con El Espectador, Fajardo habla de esa coalición y de la posibilidad de unirse con Gustavo Petro o con Alejandro Gaviria (si decide lanzarse a la política).

También se defiende de las acusaciones sobre Hidroituango. “Nosotros tenemos los argumentos para demostrar que nuestra actuación fue correcta. Yo estoy preparado para responder porque actuamos bien”, dice.

Después de la segunda vuelta de 2018, usted anunció que no volvía a la política electoral. ¿Por qué cambió de opinión?

Yo siempre afirmé que esa era mi última campaña en términos electorales y que, además, tenía el sueño de regresar a la universidad, ser rector de una universidad, eso me parecía apasionante. Pero las campañas son un mundo que uno no alcanza a imaginar y, después de que terminamos, fue un aterrizaje tremendo. Conversé con muchas personas y me dije que tenía una responsabilidad, en primera instancia, con la gente que ha trabajado con uno, con mucha gente que votó por nosotros, y concluí que no podía salir a decir que ya no tenía nada que ver. Fue por un sentido de responsabilidad.

¿La decisión de no volver se tomó muy en caliente?

Yo tenía esa idea desde antes, esperaba volver a mi casa, que era la universidad. Yo soy profesor en el Tecnológico de Monterrey y trabajo allá, es la forma como me gano la vida. A mí me gusta ser profesor. Yo esperaba ganar la Presidencia y, luego, volver a la universidad. Una campaña presidencial es como un huracán, los debates, las tensiones, pero cuando termina uno empieza a pensar en lo que ocurrió. Yo hice una evaluación juiciosa y no volver fue una decisión pensada.

Anunciaron que el 7 de abril entregan las líneas de esa convergencia que están construyendo. ¿Cuáles van a ser?

Nos hemos venido reuniendo de manera sistemática y, para mí, ha sido satisfactorio. El propósito es hacer una presentación pública para decirle al país por qué estamos juntos, por qué queremos liderar el cambio que el país necesita, mostrar un conjunto de principios básicos sobre la forma de entender y hacer la política, una base programática para construir la propuesta, construir un gobierno y armar unas listas para Senado y Cámara. Eso lo estamos haciendo juicioso, con rigor y seriedad. Vamos a ir a una consulta en 2022, a escoger una persona que represente a este grupo. Terminaremos en abril y convocaremos a otras personas y organizaciones a participar. De esta convergencia saldrá la persona que dirigirá a Colombia, saldrá el próximo presidente o presidenta.

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¿Cuando habla de la construcción de un gobierno se refiere a construir un gabinete?

Estoy seguro de que esto lo hacemos para que las personas que estamos allí podamos participar en el gobierno. No es que vamos a llegar al gobierno y a hacer negocios. Quienes estamos participando en esa convergencia tenemos un compromiso serio, no será una consulta cosmética. Nos estamos comprometiendo para llegar a la primera vuelta, ganar y gobernar a Colombia. Todos estaremos comprometidos alrededor de la persona que sea la candidata.

Habla también de convocar a nuevas personas. ¿Podrían entrar nuevos sectores? Y le pongo nombres: Alejandro Gaviria y Gustavo Petro...

Esta es una convergencia por fuera de los extremos. Alejandro Gaviria hace política todos los días, pero si se decide a hacer política electoral, bienvenido. Sería una persona excelente para trabajar, es mi amigo personal y comparto muchas cosas con él.

O sea, Alejandro Gaviria sí y Petro no...

Le estoy diciendo que nosotros, desde el primer día, hemos dicho que esta es una convergencia por fuera de los extremos. Vamos a escoger un candidato para la primera vuelta. Gaviria no tiene ningún tipo de aspiración pública y, hablando por mí, me parecería excelente. Ojalá que decida participar en política electoral y trabaje con nosotros.

Petro decía hace una semana en El Espectador que para poder ganarle al uribismo era necesario juntarse. Y hablaba de juntos con ustedes. ¿Qué opina de eso?

Estamos concentrados en nuestra construcción y somos una gran cantidad de personas, con diferentes voces, construyendo unas reglas y nos respetamos entre todos. No existen agresiones, es una forma de demostrar que se puede construir a pesar de las diferencias y las diferentes trayectorias. He tratado de decir que no miremos para los lados y dejemos al país descansar de que Fajardo dijo tal cosa de Petro. No, yo no me la paso en Twitter diciendo nada, y estamos dando ejemplo. Faltan 15 meses y me da pena con la gente porque dirán que en este país, con todas las necesidades y urgencias que tiene, hay unos señores políticos peleando, insultándose y maltratándose. Me resisto a caer en ese terreno.

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¿Esta convergencia es una corrección de la demora que hubo en 2018 para que usted y Humberto de la Calle se juntaran?

Las cosas van quedando en el olvido, pero nosotros, en 2017, nos juntamos el Polo, en cabeza de Jorge Robledo, y los verdes, en cabeza de Claudia López. Nosotros ya nos unimos una vez y estamos de nuevo juntos, con más personas. Una lección importante es que debemos participar en una consulta que permita contrastar a diferentes personas que tienen un propósito común.

A la primera vuelta en 2018 llegaron usted, Petro y Duque. Ese escenario se podría repetir en 2022 con otro candidato de la derecha, es decir, que esa convergencia y Petro lleguen divididos y le sea más fácil ganar a la derecha.

Lo único que me preocupa en este momento es construir bien la convergencia y estoy seguro de que tenemos la capacidad de liderar a Colombia. Yo no me la paso especulando porque faltan 15 meses y en ese tiempo pasan muchas cosas. Eso es lo que nos hemos propuesto allá en las reuniones. No me mortifico ni me angustio por eso, y hablo en primera persona.

¿Por qué cree que hay un sector de la Alianza Verde que no lo quiere?

Porque así es la política. Hay personas que tienen afinidades con uno y otras que no, eso no tiene nada de raro. Para eso son las elecciones y así pasará con todos los candidatos. Eso me parece natural, pero siempre insisto en cómo tramitar las discrepancias. Soy vehemente al decir que hay que tratar las discrepancias con respeto. Nosotros somos protagonistas de la vida de esta sociedad y la forma como nos comportamos tiene un efecto sobre cómo nos ve la ciudadanía.

¿Cree que el presidente Duque, en general, lo ha hecho muy bien o muy mal?

Ha sido muy flojo.

Con esa imagen que tiene del Gobierno, ¿volvería a votar en blanco?

Ya estoy muy grande para hablar de ese tipo de hipótesis. Uno toma decisiones en un momento, y las explica. Esa fue la decisión que yo tomé en ese momento. Porque para atrás las especulaciones son infinitas, por eso hablo del aquí y el ahora.

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Le hablo del voto en blanco porque eso se lo van a cobrar electoralmente, así como la ida a ver ballenas al Pacífico o como Hidroituango.

Usted me está mezclando cosas de diferente naturaleza. Yo voté en blanco y ya lo he explicado. Y luego me dice que me fui a ver ballenas, y puedo hablar de nuevo de las ballenas. Terminó la campaña, con lo que ella significó en tensiones y energía, que es muy difícil de describir. No ganamos, reconocimos que no ganamos, respetamos a quienes ganaron y pasaron a la segunda vuelta, explicamos el voto en blanco y nunca le dije a nadie que votara en blanco, a nadie. Luego, dije que iba a descansar tres días. Me fui a Nuquí, a descansar. Hay gente que lo puede tomar de mala manera por pensar que me desentendí del país, pero eso no tiene sentido. ¿Qué más puedo decir? Nunca me desentendí de mis responsabilidades públicas, ya las había atendido todas.

La Gallup Poll más reciente lo muestra en favorabilidad por encima de muchos, pero también con una tendencia a la baja. ¿Le echa la culpa de eso a las acusaciones que tiene sobre Hidroituango?

Primero, la Contraloría hizo un anuncio público y dijo que investigaría a unas personas. Eso, ante la opinión pública, se traduce en que están investigando la corrupción y personas que están en contra mía, por las razones que sean, han venido utilizando eso para asociarme a mí con lo que he combatido toda la vida. Uno de los orgullos que tenemos es luchar contra la corrupción, darle sentido a la transparencia y gobernar de manera respetuosa. Cuando la Contraloría anuncia una investigación, uno queda inmediatamente culpable y yo no soy culpable. Nosotros tenemos los argumentos para demostrar que nuestra actuación fue correcta. Yo estoy preparado para responder porque actuamos bien. Me llaman para explicar que mi actuación, al delegar a unas personas en la junta directiva de Hidroituango, no era la correcta a los ojos de la Contraloría. Explicarle eso a la ciudadanía es dificilísimo, porque para la persona común y corriente es muy difícil distinguir entre la junta de Hidroituango o EPM. Eso es complejo.

En una columna de Daniel Coronell se mencionaron indicios de negligencia por parte suya por haber hecho esa delegación de funciones. ¿Acepta ese error?

Ni negligencia ni omisión, nunca. Cortico. Siempre he sido respetuoso con el ejercicio de la función pública y lo que nosotros hicimos fue correcto. Tendrán que descubrir muchas cosas de Hidroituango, y es necesario que se descubran y se muestren, pero la actuación mía fue correcta.

¿Alguna vez le advirtieron que Hidroituango se iba a convertir en lo que terminó siendo después, con tantos problemas en la construcción?

Por supuesto que no, pero recuerde que es parte de toda la dificultad. Es complejo de entender porque el papel de la Gobernación de Antioquia en el proyecto de Hidroituango es en una junta directiva de una sociedad que se llama Hidroituango. EPM, que tiene un contrato especial, tiene unas responsabilidades también. Pero repito, nosotros actuamos de manera correcta y presentaremos los descargos que se tengan que presentar y se tiene que descubrir en dónde estuvo la falla en la construcción, que no fue culpa de nosotros.

Está la posibilidad de que, en caso de quedar de segundo, vaya al Congreso. ¿Asumirá esa curul?

Eso hace parte de ese paquete de hipótesis, tanto para atrás como para adelante. Le juro que nunca en la vida me he sentado a pensar sobre esa posibilidad. Nuestra energía está en la convergencia.

¿Cómo califica el arranque del Gobierno con la vacunación contra la COVID-19?

Siempre he dicho la misma expresión sobre el Gobierno y la pandemia: poco y tarde. Lo mismo ha pasado con las vacunas. Nosotros quedamos rezagados, en la parte de abajo. Pero bueno, esperemos que esto funcione bien y que la gente se pueda vacunar, y nos convirtamos esto en una confrontación política y que Colombia utilice esa capacidad que tiene para vacunar. Este es un gobierno muy flojo. Creo que hay un show innecesario en todo esto, pero vamos a ser generosos en el espíritu y que todo funcione bien.

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