Entrevista con el representante Ricardo Ferro, autor de la iniciativa

¿Es el fútbol un tema de interés nacional? El debate que se abrirá en el Congreso

Ante la polémica desatada por el nuevo modelo para ver los partidos del fútbol colombiano, que implica el cobro de $29.900, será presentada una iniciativa para que al menos uno de los encuentros sea transmitido por señal abierta. ¿Se estaría legislando sobre asuntos privados?

Para el representante Ferro, si ya no hay transmisión de los partidos por señal abierta, en unos años ‘los jóvenes terminarán siendo hinchas de equipos europeos, por encima de los colombianos’. Mauricio Alvarado/El Espectador

Pese al descontento y rechazo de los hinchas, esta semana comenzó a funcionar el nuevo modelo para la transmisión y el cubrimiento del fútbol colombiano. A cambio de $29.900 mensuales, los televidentes podrán acceder a contenido premium del balompié nacional, cuyos partidos serán transmitidos ahora de forma exclusiva por el canal Win Sports +. Lo anterior, implica que los encuentros ya no serán emitidos por señal abierta –como venía ocurriendo con algunos partidos–, sino que se deberá pagar para acceder al contenido.

En contexto: Win Sports +, ¿el canal que todos queremos?

Al margen de la polémica que ha desatado la iniciativa –con la que la Dimayor pretende recaudar más recursos para los equipos–, el tema abrió la puerta a un interrogante más amplio: ¿Es el fútbol un tema de interés nacional? De ser así, implicaría que se trata de un asunto público que no puede estar maniatado estrictamente a intereses privados.

Esa es la lectura que hace el representante Ricardo Ferro, del Centro Democrático, quien promoverá en el Congreso un proyecto de ley para que al menos un partido de la liga colombiana sea transmitido cada fecha por señal abierta. El congresista –quien se jacta de haber jugado fútbol profesional con Falcao García–, da cuenta de los argumentos que sustentan su iniciativa, explica por qué se trata de un asunto de interés nacional y detalla los otros puntos de su proyecto, que abarcan también la creación de un régimen especial para que los deportistas puedan pensionarse a edades tempranas.

Usted inicialmente ideó esta iniciativa como una proposición en la Ley de Financiamiento, pero el tema no prosperó y ahora lo presenta como una ley. ¿Por qué?

En la Ley de Crecimiento que se discutió en diciembre nosotros presentamos una proposición –que acompañaron cerca de 30 congresistas– para que por lo menos uno de los partidos de la liga profesional de fútbol se transmitiera a través de la televisión abierta. Infortunadamente, con “la jugadita” que hizo la segunda vicepresidente de la Cámara (María José Pizarro), al levantar la sesión de manera arbitraria, el debate se trasladó al Senado y no hubo tiempo para su discusión.

No nos quedamos allí y ahora vamos a presentar de nuevo, ya no una proposición dentro de una ley, sino una ley que tenga por objeto garantizarles a los hinchas del fútbol colombiano que lo puedan ver por televisión abierta.

Pero ¿qué tenía que ver una iniciativa de este calibre con una reforma tributaria?

Lo que buscaba esa ley era garantizarles a las familias que pudieran mejorar sus condiciones económicas. Muchas de esas familias o, con toda seguridad, algunos de sus miembros son seguidores del fútbol, pero pertenecen a estratos bajos o se les dificulta viajar a una ciudad para ver su equipo. Con la decisión de cobrarles por la transmisión, ya no podrán disfrutar de este deporte.

No queríamos poner en esa dicotomía a las familias de si comprar la carne para el mercado o cualquier otro producto de la canasta familiar, o suscribirse al canal premium. Ese cobro afecta directamente a la economía familiar, más en un país como el nuestro, donde el fútbol es un tema de interés nacional.

Basta ver la indignación en las redes sociales, las tendencias o los comentarios de la gente, que dice no estar dispuesta a pagar por este canal premium. Insisten en que es un abuso y lo comparan con operadores de cable que ofrecen no uno, sino hasta 30 canales por no más de $20.000. Esos comentarios dejan claro que la gente está muy indignada por esta decisión de que toda la liga de fútbol se transmita por un canal exclusivo al que tienen acceso muy pocas personas.

¿Bajo qué argumentos sustenta que el fútbol es un tema de interés nacional?

El fútbol es un tema que, por lo general, compete al derecho privado, pero tiene asuntos que nos incumben a todos los colombianos. Por ejemplo, los partidos se juegan en estadios que son públicos y casi todos los equipos cuentan con patrocinio oficial.

También hay que tener en cuenta la difícil situación que están viviendo los jugadores profesionales, que protestan porque mientras por un lado se está promoviendo un canal premium, por el otro ni siquiera les están pagando la seguridad social.

Súmele que sus contratos ya no se están suscribiendo siquiera a un año; que no tienen los descansos adecuados, o que los derechos de televisión no se están yendo a los clubes o futbolistas, sino que el dinero se está quedando en quienes no generan realmente el espectáculo. La transmisión de los partidos de fútbol por televisión es la punta del iceberg de los problemas que tiene nuestro balompié.

¿Con esta iniciativa estaría el Congreso legislando sobre asuntos que tienen carácter privado?

Repito, el fútbol es un tema de interés nacional. En todas las familias hay por lo menos una persona que es amante del fútbol y la hinchada del balompié colombiano se ha gestado, precisamente, por la masificación de ese deporte a través de la televisión. Hace unos años era casi que imposible ver un partido por televisión. Ahora la señal abierta ha generado un valor agregado: ha permitido a los equipos aumentar sus hinchadas y sus ingresos, por todo lo que tiene que ver con el marketing.

No obstante, si permitimos que ya no haya transmisión por señal abierta, lo que vamos a ver a la vuelta de los años es que otra vez los jóvenes sean hinchas de equipos alemanes, españoles o italianos, por encima de los colombianos, y todo porque no van a ver sus equipos por televisión. Debemos preocuparnos por lo que está pasando con el fútbol colombiano. No nos podemos llamar a engaños: está en una crisis muy grande.

Ya que abrirán la discusión, ¿no sería mejor idear algún mecanismo para ofrecer un precio más accesible y por más de un partido? 

Como está planteado nuestro proyecto, lo que buscamos es que no se afecten las finanzas de la Dimayor, del canal premium, ni mucho menos del Estado. Lo que vamos a permitir es que uno de los canales de televisión abierta pueda adquirir los derechos del canal premium para transmitir al menos un partido cada fecha. Ese canal de televisión abierta va a tener que pagarle los derechos al premium.

¿Y si ningún canal de señal abierta quiere adquirir los derechos?

Aquí hay un canal de televisión abierta, que es RCN, que ha venido transmitiendo los partidos todos los fines de semana y ha encontrado quién se los paute. Tenga la absoluta seguridad de que si esos encuentros no fueran rentables, hubieran dejado de transmitirlos. Hay tres canales de televisión abierta y muchos más. Aquí lo importante es que tengan la posibilidad de adquirir esos derechos y transmitir el partido.

Eso sí, no se puede obligar a un canal de televisión abierta a transmitir un partido si resulta que con ello le estoy generando una carga económica.

¿Cómo van a elegir qué partido sería el que se transmitiría?

Es necesario que haya una rotación de los equipos para que puedan tener acceso a la televisión abierta, pero es un tema que se tiene que manejar entre los privados, los que tienen los derechos y los que los compran. La idea es que no sean todos los partidos para un solo equipo o que se termine transmitiendo el más malo. El objetivo es que haya unas reglas de juego para que se pueda transmitir.

Además del tema de la transmisión, ¿qué otras iniciativas trae el proyecto de ley?

Tenemos que revisar qué está pasando con la situación de los jugadores y para eso hay que plantear un debate en el Congreso. Aquí hubo un pliego de peticiones que se hizo por parte de la Asociación de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), en el que se plantearon varias inquietudes y hay unos temas que analizar, como la seguridad social, la duración de los contratos o las regalías.

Estamos trabajando en la posibilidad de que haya un régimen especial, no solamente para los futbolistas, sino para todos los deportistas, en lo que tiene que ver con seguridad social. Imagine a un futbolista de 50 años siendo aún profesional… difícilmente se ve. Pero un médico sí puede ser profesional a los 50 años, un abogado, un ingeniero o un arquitecto.

La vida útil y profesional de un deportista es mucho más corta desde el punto de vista laboral, entonces no podemos aplicar el régimen de seguridad social en lo que tiene que ver, por ejemplo, con la pensión. Debe haber unas condiciones distintas para que un deportista o una gloria del deporte colombiano no quede botado en el asfalto, especialmente cuando después de los 45 años deja de practicar un deporte y de percibir ingresos para él y su familia.

Yo jugué fútbol profesional en la primera B y cuando uno ve desde la perspectiva de jugador la problemática del fútbol, resulta que, se volvió un negocio en el que lo último que se mira es la materia prima fundamental, que es el deportista. Aquí debemos partir de él para poder solucionar ese y todos los problemas.

¿Ha socializado la iniciativa con miembros del Gobierno, de su bancada u otros congresistas? ¿Hay buen ambiente?

Cuando presentamos la propuesta en noviembre pasado fue suscrita por 60 congresistas. También fue avalada por el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, pero después de “la jugadita” en Cámara, ya no hubo tiempo para volver a debatir y aprobar la proposición. Ahora, el proyecto lo vamos a socializar con más congresistas.

Mencionó que jugó en la categoría B del fútbol profesional ¿Cómo fue esa experiencia?

Jugué dos años en Lanceros de Boyacá. Tuve la fortuna de tener un compañero samario que hoy en día es el máximo goleador de la Selección Colombia: Falcao García. Él jugó con nosotros en la primera B. Eso fue entre 2000 y 2001. 

No seguí porque el fútbol es muy difícil y la verdad es que mi historia es más de una lucha personal, de cumplir un sueño. No me apoyaban mucho en mi casa para el tema del deporte, porque mis padres son muy conservadores y preferían que yo estudiara. Jugué dos años y pude conocer la realidad del fútbol colombiano, las condiciones tan precarias. 

¿De qué jugaba?

De milagro, pero era marcador izquierdo.

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-Redacción Política ([email protected])

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