La estabilidad de la coca

Al igual que en 2012, Colombia reportó 48.000 hectáreas sembradas con cultivos de uso ilícito. Minjusticia insistió en que es momento de un cambio de enfoque en la política antidrogas.

El narcotráfico ha sido cáncer y estigma de la sociedad colombiana. Nadie desconoce la estela de violencia, muerte y corrupción que ha dejado ese fenómeno en el país durante las últimas tres décadas. Tampoco el estigma internacional que se mantiene hoy, al punto que Gobierno y medios de comunicación envían mensajes de protesta a diestra y siniestra pidiendo que cesen las manifestaciones públicas que relacionan a Colombia con la cocaína. Sin embargo, las razones para dejar atrás esa incómoda asociación todavía son insuficientes. Según el último informe de cultivos de coca de Naciones Unidas, el número de hectáreas sembradas con plantas de uso ilícito se mantuvo intacto entre 2012 y 2013, mientras el país sigue siendo el que más incautaciones de cocaína reporta en el mundo.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) y el Ministerio de Justicia presentaron los resultados del estudio hecho en 2013 por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci). El dato más importante que arrojó el estudio es que las 48.000 hectáreas sembradas con coca en el país en 2012, concentradas en 23 de los 32 departamentos, son las mismas contabilizadas en 2013. No obstante, el cambio que evidenciaron los investigadores fue que a la par que se redujeron los cultivos en zonas como Antioquia, Chocó, Bolívar y Cauca, aumentaron en departamentos de frontera como Norte de Santander, Putumayo y Nariño.

Una coincidencia que encontró el Simci fue que allí donde se redujeron los cultivos, persisten las dinámicas del conflicto armado y hay una tenue presencia del aparato estatal, los cultivos, como forma de obtener rentas por los aparatos ilegales, fueron reemplazados por la minería ilegal o la extracción masiva de madera. Es el caso del nordeste antioqueño, el de Bolívar, el suroccidente de Córdoba y unas zonas del sur del Chocó.

Durante la presentación del informe, Bo Mathiasen, representante de la Unodc en Colombia, destacó los resultados de la implementación de programas de desarrollo alternativo y de la erradicación (manual o vía aspersión aérea) como métodos para frenar el incremento de las plantaciones. Incluso, el informe dice que “a pesar de una notable reducción de los esfuerzos de aspersión, que pasó de 100.548 ha en 2012 a 47.503 ha en 2013; se debe rescatar que en 13 departamentos bajaron los cultivos. Vale la pena anotar que el único departamento de los intervenidos con aspersión en 2012 que no lo fue en 2013 es Vichada. En Putumayo aumentaron los cultivos a pesar de que también aumentó la aspersión y en Antioquia bajaron los cultivos y también bajó la aspersión”.

Además, exhortó al Gobierno nacional a diseñar estrategias focalizadas, pues el 41% del área sembrada con coca se encuentra en 10 municipios (cuatro puntos por encima de la participación en 2012). Según el informe, la tendencia en Colombia es “la concentración del fenómeno. Si bien se mantiene la tendencia a la reducción en gran parte del país, contrasta con una fuerte tendencia al incremento en los núcleos de coca más estables” que están en municipios ubicados a menos de 30 km de las fronteras con Ecuador y Venezuela.

Aunque el informe resalta que la oferta de cocaína que sale de Colombia pasó de 488 toneladas métricas en 2009 a 290 en 2013, y que el precio de la hoja de coca se redujo en un 22% en las zonas de mayor concentración de cultivos, Colombia, según la misma Unodc, sigue siendo el país que más reporta incautaciones con un aproximado de 200 toneladas al año. Aunque la cifra da cuenta del esfuerzo de las autoridades de interdicción por evitar la salida del alcaloide, también preocupa pues el negocio, en lo relativo a plantaciones, mantiene su demanda.

El ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, advirtió, como lo ha hecho el presidente Juan Manuel Santos, que llegó la hora de un debate internacional sobre las políticas frente a la producción y el consumo: “Nos pasó la del paciente. Hemos cambiado de clínica, de doctor y de receta, y seguimos soportando esta enfermedad. Este informe nos empuja a la creatividad, pues las fórmulas aplicadas siguen siendo insuficientes”. El problema es que, el ámbito internacional, el cambio de enfoque de prohibición y prevención frente a las drogas, está muy lejos de cambiar y, por lo tanto, de provocar un giro en la historia de un país martirizado por el narcotráfico.

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@CamiloSeguraA