Por la estabilidad de los diálogos en La Habana

Tres días estuvo en vilo el ciclo 37 de negociaciones entre el Gobierno y las Farc, luego de que el viernes pasado murieron 26 guerrilleros en el Cauca, en desarrollo de una operación militar contra el frente 29.

Delegados del Gobierno ingresando al Palacio de Convenciones. / Ómar Nieto
La delegación de la insurgencia pidió la suspensión de la ronda y se decidió trabajar por separado. Sin embargo, las sesiones se reactivaron ayer en un clima de tensión que sin duda endurecerá las posiciones de las partes.
 
Desde la entrada al Palacio de Convenciones, alias Pablo Catatumbo, plenipotenciario de la guerrilla, fue claro en señalar que la arremetida militar del Estado, que según el Gobierno  dejó 36 subversivos muertos —los 26 en Cauca y 10 en Antioquia, aunque las Farc hablan de 37—, se produjo en momentos en que en la mesa se iniciaba el plan de desminado humanitario y se trabajaba en otros acuerdos de desescalamiento del conflicto.
 
Catatumbo criticó al presidente Juan Manuel Santos porque, según él, actuó de manera contraria al propósito de la reconciliación. “Un jefe de Estado no puede regocijarse con la muerte de compatriotas, mucho menos cuando éstas representan golpes directos contra su principal bandera de gobierno: el fin del conflicto”.
 
“Sin lugar a dudas, los luctuosos acontecimientos ocurridos la semana pasada son un paso atrás en lo avanzado hasta ahora en la mesa de La Habana”, añadió el comandante guerrillero, no sin antes señalar que “procederemos siempre con cabeza fría y el corazón ardiente. No podemos echar por la borda los esfuerzos empeñados en ya casi tres años de conversaciones”.
 
Asimismo, sostuvo que las Farc han asumido las responsabilidades por los actos de guerra en que han tenido parte, pero “no puede pretenderse que, a través de la presión militar o de las amenazas, se pueda doblegar nuestra voluntad de lucha. Es obvio que la paz no se alcanzará escalando el conflicto. En las Farc no nos alegramos por la muerte de ningún compatriota. Nos duelen los once soldados de Buenos Aires (Cauca) y la muerte de nuestros camaradas”.
 
Catatumbo concluyó: “los diálogos de paz necesitan un fuerte impulso y éste sólo podrá venir de una tregua bilateral”, e insistió en que sólo de una asamblea constituyente saldrá un acuerdo de fin del conflicto. 
 
El presidente Juan Manuel Santos, entre tanto, se mostró de acuerdo en impulsar las negociaciones, “incluyendo las que llevan a un cese del fuego bilateral y definitivo”. Además, impartió instrucciones al Instituto de Medicina Legal para que haga la respectiva identificación y entrega de los cadáveres de los insurgentes abatidos en combate: “No más guerrilleros enterrados como NN”, sentenció.