Estatuto de oposición, sólo una promesa

El Ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, hizo un llamado a las directivas del Polo Democrático para concertarlo.

“Le hago un llamado caluroso a quienes hoy en la directiva del Polo Democrático han venido estudiando y trabajando en esta materia, a que muy pronto nos indiquen qué reparos aún tienen para poder materializar este compromiso del Gobierno, en una legislación que le permita a quienes hoy o mañana quieran ejercer la oposición, tengan la plenitud de sus derechos políticos”, expresó Germán Vargas Lleras durante la rendición de cuentas de su cartera.


Una de las primeras promesas hechas por el mininterior, una vez asumió el cargo, fue la promulgación de un estatuto para que la oposición tuviera el ejercicio real de su derecho a disentir y ejercer una política contraría a los principios del Gobierno, más aún cuando en el escenario político se impulsaba una gran mesa de Unidad Nacional que haría de la bancada de gobierno una verdadera aplanadora legislativa, como efectivamente lo ha sido.


Entonces se dieron los primeros acercamientos entre representantes del Ejecutivo y las directivas del Polo Democrático Alternativo, único partido que se declaró en oposición y que se ha mantenido al margen de la tan mentada Unidad. En aquellas reuniones hubo un ambiente de conciliación y entendimiento y se dijo que pronto el país conocería el primer estatuto de oposición concertado con los propios miembros del partido disidente. Pero poco a poco el ambiente se fue enfriando y las posiciones se fueron alejando, hasta el punto de que hoy no hay acuerdo y en el horizonte no se ve que se puedan limar asperezas.
Para el presidente del Polo, Jaime Dussán, existe un elemento de base que le ha impedido sentarse a dialogar y es que el Gobierno dice que el proyecto debe ser un proyecto de ley, mientras la oposición considera que debe partir de una reforma constitucional. “No estamos de acuerdo con el proyecto del gobierno porque no dice nada: es una iniciativa ligera. Queremos un proyecto que permita que los partidos en oposición, y no por nosotros, sino por los futuros, no puedan estar por fuera del Consejo Nacional Electoral, ni de la junta directiva del Banco de la República, ni de la Comisión de Relaciones Exteriores. Además, se le debe garantizar el derecho a réplica en los medios de comunicación cuando el Gobierno impulse proyectos como el Plan Nacional de Desarrollo, porque nosotros tenemos otra idea de país, que debe también ser conocida”, dijo.


Para Dussán, hoy en Colombia existe un sistema político que margina a las posiciones disidentes, quitándole la posibilidad de que ejerza una vocería real y una participación en círculos de decisión política. Además, agrega, existe una gran desigualdad en el sistema de financiación entre los partidos afines al Gobierno y la oposición. “No puede ser posible que los partidos de la Unidad Nacional reciban $63 mil millones al año y el Polo $1.800 millones. Eso es pelea de tigre con burro amarrado”, expresó.


Lo claro es que, como se ven las cosas hoy, por ahora el sistema político colombiano seguirá siendo el mismo y más allá del Gobierno de la Unidad Nacional, no existen los contrapesos que permitan que la oposición sea un ejercicio central de la política y no una actividad marginal, encerrada en los cafés y con aires de conspiración.

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