Estudiantes podrán rehusarse a recibir clase de religión

Así lo establece un proyecto de ley que hace curso en la Cámara de Representantes, donde se aclara que esa disposición debe hacerse al momento de matricularse.

En la Cámara de Representantes hace curso un proyecto de ley que busca reglamentar la educación religiosa en los colegios del país.

La iniciativa propende por el derecho a negarse a recibir la clase de religión, cuando se pertenezca a otra confesión religiosa a la que se dicta en el establecimiento educativo.

“La voluntad de no recibir enseñanza religiosa y moral podrá ser manifestada en el acto de matrícula por el alumno mayor de edad o los padres o curadores del menor o del incapaz”, cita el proyecto.

La idea es permitir elegir a los padres de los menores, dentro y fuera del ámbito escolar, la educación religiosa y moral, según sus propias convicciones.

Por eso, el proyecto del representante Orlando Velandia Sepúlveda, indica que para este efecto, “los establecimientos docentes ofrecerán educación religiosa y moral a los educandos de acuerdo con la enseñanza de la religión a la que pertenecen, sin perjuicio de su derecho de no ser obligados a recibirla, caso en el cual ofrecerán un programa alternativo el cual deberá estar previsto en el Proyecto Educativo Institucional, PEI”.

Los argumentos para el proyecto

Velandia en su exposición de motivos advierte que no obstante un decreto del Gobierno que estableció en 2006 la obligación de incluir en el PEI de los establecimientos educativos públicos y privados un programa alternativo para el estudiante que opte por no tomar la educación religiosa ofrecida por los mismos, la realidad es que “ningún colegio en Colombia ofrece esta alternativa”.

“Muchos establecimientos educativos consideran erradamente que la disposición contenida en el decreto citado no tiene aplicación frente a lo estipulado por la Ley que establece como asignatura obligatoria y fundamental el área de religión. Para ellos el área de educación religiosa no puede ser remplazada por ‘actos de oración y culto’ en el que no es posible definir un contenido claro y una evaluación del mismo. Otros colegios ven la disposición como una intromisión al énfasis que tiene su Proyecto Educativo Institucional”, explicó.