Expresidentes, divididos por la paz

¿En qué andan los expresidentes de Colombia? Varios de ellos han resurgido ante la opinión pública para abanderar causas a favor y en contra de un asunto que promete ser crucial para las elecciones de 2018.

El expresidente conservador, Belisario Betancur, fue el primer dirigente en reconocer estatus político a las Farc para un proceso de paz. Archivo

Ya parece un lugar común acudir a la misma fecha para recordar que, desde aquél entonces, los colombianos comenzaron a ser testigos del nacimiento de uno de los momentos más polarizados para la historia reciente del país. Pero, lo cierto es que desde que el plebiscito del 2 de octubre del año pasado perdió en las urnas —con el que se buscaba refrendar el Acuerdo de Paz—, la clase política demostró que, en lo referente a asuntos a los que se les puede sacar provecho electoral, resulta, francamente, irreconciliable.

Eso se hizo evidente, por ejemplo, cuando comenzaron a conformarse los dos grupos que resumen la realidad política actual: los del Sí y los del No. Amigos y detractores de los textos de La Habana comenzaron a salir a las calles a debatir la legitimidad de lo pactado y a proponer reestructuraciones a los textos. Y, por supuesto, no se quedaron atrás los expresidentes de Colombia que abanderaron una y otra orilla como causa propia.

Por eso, en medio de la cada vez más drástica polarización, vale la pena mirar al espejo retrovisor para chequear en qué andan esos exmandatarios y a qué le apuestan en momentos en que el país registra uno de los episodios con capítulo asegurado en las páginas de la historia colombiana: la dejación de armas de las Farc.

El expresidente Álvaro Uribe, por ejemplo, continúa arreciando sus críticas frente al Acuerdo de Paz. Más aún, cuando se aproxima el debate electoral y, sin duda, crece su interés para retomar las riendas del país a través del poder que pretende heredar entre sus precandidatos.

Su tribuna sigue siendo la red social Twitter. A través de 140 caracteres, lanza frases a diestra y siniestra con el fin de desconocer los avances del Gobierno actual y, cómo no, poniendo ‘peros’ a la implementación de lo que se acordó con la guerrilla. “Me opuse al Caguán, no obstante que el presidente Pastrana hizo lo que prometió, diferente al engaño de 2010. Nos oponemos a que Colombia sea una segunda Venezuela. Nos oponemos al engaño electoral, a la indulgencia con el narcotráfico y su expresión terrorista”, fueron las últimas declaraciones del hoy senador del Centro Democrático.

Todo esto, en medio de la alianza que ha anunciado de la mano del también expresidente del partido Conservador, Andrés Pastrana, para lograr una gran coalición en las elecciones de 2018. El objetivo es, si no “hacer trizas” el acuerdo de paz, al menos sí modificarlo. Y para ello, los delegados de Uribe y de Pastrana se encargarán de establecer las reglas del juego para reclutar a los postulados dispuestos a materializar dicha meta.

Paradójicamente, el expresidente Belisario Betancur, militante del partido Conservador (el mismo de Pastrana), ha salido a defender la única bandera por la que el presidente Juan Manuel Santos considera que ha valido la pena su mandato: la paz de Colombia. Esta semana, se conoció una carta enviada por el exmandatario al jefe de Estado en la que le reconoce su dedicación para alcanzar una salida negociada al conflicto armado.

“Usted, señor presidente, ya está en la historia”, enfatiza el expresidente Betancur en la misiva, al tiempo que concluye con una frase que recuerda su pasado político: "Lo abraza un buscador de la paz”. Belisario Betancur fue el primer presidente de Colombia en darles a las Farc el rótulo de interlocutor legítimo en un proceso de paz. En 1982, recién posesionado, arrancó el primer intento de un jefe de Estado para buscar la paz del país y comenzó por la creación de un Comisión de la Verdad.

Hoy, con un firme apoyo a lo acordado en Cuba, el expresidente Betancur no sólo simboliza el cierre de un ciclo para su carrera política sino que refleja que hay luchas que trascienden los colores partidistas.

Mientras tanto, Pastrana, sucesor de su partido, critica a los del “trapo rojo”. “La trinca Santos-Samper-Gaviria entregó El Caguán y 157 municipios más en circunscripciones especiales a las Farc”, dijo hace algunas horas el expresidente “godo” en su cuenta de Twitter. Pero ¿en qué andan los expresidentes liberales?

Ernesto Samper ha estado dedicado a trabajar en una iniciativa denominada Unión para la Paz, a través de la cual ha organizado dos eventos: el primero fue en Cali, cuando llevó al expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, y otro en Medellín, cuando sentó en la misma mesa al gobernador de Antioquia Luis Pérez y a Pastor Alape, miembro del Secretariado de las Farc. Además, concluido el proceso de Cuba, ha volcado sus ojos hacia los diálogos de Quito, con el Eln. Su objetivo es defender un cese bilateral cuanto antes. Samper, entre otras, también promueve un frente amplio por la paz, del que surja un candidato único para el 2018 con capacidad de defender el Acuerdo Final.

Finalmente, queda el expresidente César Gaviria que se encargó de liderar la campaña reeleccionista del presidente Juan Manuel Santos en 2014. Por estos días, su nombre ha cogido vuelo por dos cosas en particular: la primera, porque le ha hecho un “guiño” al exnegociador de paz, Humberto de la Calle, en favor de su candidatura presidencial por el partido Liberal y, por otro lado, suena como próximo director único de las huestes rojas.

Así pues, pinta el panorama “expresidencial” en un país que parece revivir peleas del pasado entre quienes han sido sus máximos dirigentes. Un fenómeno que, en todo caso, resulta de todo menos ajeno en un debate electoral anticipado y, especialmente, impredecible. De todo esto, la única realidad es que ninguno de ellos podrá repetir una noche más en el Palacio de Nariño.