Falleció doña Clara, una luchadora por la libertad de los secuestrados en Colombia

La madre de Clara Rojas fue símbolo del valor y la tenacidad de los familiares de los secuestrados por las Farc.

EFE

“Clarita está muy cerca. Está cada vez más cerca, un momento que ante veía muy lejano. Mi corazón está lleno de gozo y agradezco al cielo porque gracias a Dios todo poderoso este momento está llegando”. Eran las palabras de Clara González de Rojas, en diciembre de 2007, cuando las Farc anunciaron la liberación de su hija, Clara Rojas; su nieto, Emmanuel y de Consuelo González de Perdomo.

Durante los casi seis años que su hija estuvo secuestrada por esa guerrilla, doña Clara González de Rojas soportó con admirable estoicismo el dolor de la ausencia y reclamó constantemente la liberación no solo de ella y su nieto, nacido en cautiverio, sino también de todos los plagiados. En ese entonces se convirtió en símbolo de tenacidad y un ejemplo para los colombianos.

En un comienzo participó en las movilizaciones que pedían el intercambio humanitario, pero luego prefirió apartarse de esa vía para dedicarse a lo espiritual. En su apoyo, decenas de colombianos  se unieron en  oración pidiendo para que no hubiese más obstáculos y los secuestrados volvieran a sus hogares.

Tras la liberación de su hija Clara, se dedicó a compartir con ella y su nieto Emmanuel, manteniendo un bajo perfil. Sin embargo, su rostro siguió presente en las mentes de todos los colombianos, que ahora con su partida recuerda su valor. 

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