Farc y Eln, otra vez a la mesa

Rodrigo Londoño (Farc) y Pablo Beltrán (Eln).Archivo

El primer encuentro fue en La Habana (Cuba). En mayo de este año, y después de más de medio siglo de confrontación armada entre las guerrillas y el Estado, por primera vez se reunieron los dos grupos insurgentes más grandes del país: las Farc y el Eln. Pero, esta vez, el motivo no se basaba en la necesidad de permanecer alzados en armas sino, por el contrario, tratar de cerrar filas en torno a un mismo asunto: el Acuerdo de Paz. El Secretariado de la hoy denominada Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) recibió en la isla de los Castro al Comando Central (Coce) del Ejército de Liberación Nacional con el objetivo de explicarles la implementación de lo recién pactado con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Y, en gran medida, ese es el mismo fin que este sábado convoca, por tercera vez, a ambas partes. La diferencia es que el encuentro de hoy es en Quito (Ecuador), sede de los diálogos de paz con el Eln que apenas avanza en la construcción de los primeros acuerdos para lograr la terminación del conflicto armado en Colombia. “Que les expliquen el porqué de este acuerdo y las bondades para todo el mundo de lo que firmamos”, dijo ayer el presidente Santos, tras confirmar que había autorizado el viaje de algunos delegados del Consejo Político Nacional de la Farc (antiguo Secretariado), quienes tendrán la misión de convencer a los ‘elenos’ de la necesidad de adherirse a la solución negociada de la guerra.

(Lea: La histórica cita del Eln y las Farc)

Rodrigo Londoño, Julián Gallo, Luciano Marín, Jaime Alberto Parra, Pablo Catatumbo, Victoria Torres  y Rodrigo Granda Escobar fueron los delegados para la tarea. Una que no promete ser fácil, si se tiene en cuenta la enorme dificultad con la que se ha encontrado el Gobierno para cumplir con la palabra empeñada en La Habana. “En este momento, la implementación es un desastre. Si el pueblo colombiano no toma la bandera del acuerdo de La Habana, vamos a tener una crisis profunda, un fracaso en la conquista y la búsqueda de la paz”, dijo esta semana Jesús Santrich, miembro de la Farc.

Visión que, en todo caso, se contrapone al optimismo con el que llegó a la capital ecuatoriana ‘Timochenko’, máximo jefe de las desarmada guerrilla. “Rumbo a Ecuador. En pocas horas nos daremos encuentro con Eln. Juntamos esfuerzos y experiencias para construir”, comentó Londoño en un breve mensaje que dejó en su cuenta personal de twitter. Con esta, es la tercera vez que se reúnen los representantes de ambos grupos, luego de que que “Pastor Alape” y “Antonio Lozada” sostuvieran un diálogo privado con el líder de la guerrilla del Eln, ‘Pablo Beltrán, al cierre del primer ciclo de conversaciones.

Pero, ¿qué está de por medio en este encuentro? Principalmente, unificar criterios en torno a los puntos en común a los que se pueden acoger los miembros del grupo guerrillero incluidos en el Acuerdo de Paz. Como lo han advertido tantas veces los negociadores del Gobierno, difícilmente podrá pactarse un sistema de justicia transicional distinto al que ya se acordó con la Farc y que, justamente, está siendo reglamentado a través de una ley estatutaria en el Congreso de la República. Lo mismo podrá ocurrir, por ejemplo, con la aplicación de la ley de amnistía e indulto, avalada por el Legislativo a finales del año pasado y que, pese al paso parsimonioso con el que ha venido marchando dicha norma, sí ha servido para determinar el proceso que vendrá una vez comience a funcionar la JEP.

Además, se espera que la permanencia del cese bilateral pactado con el Gobierno sea uno de los ejes centrales de la conversación, especialmente, luego de que el presidente Santos insistiera en la necesidad de mantenerlo. Indudablemente, este aspecto es fundamental ad portas de iniciarse un debate electoral en el que, en la mayoría de ocasiones, se registran hostigamientos y amenazas por parte de grupos armados para sabotear el proceso en las urnas. 

Lo cierto es que, el trasfondo es el de lograr fortalecer la confianza en ese grupo guerrillero en medio de un ambiente cada vez más complejo para la implementación de lo pactado. No será una tarea fácil, dados los permanentes reclamos de la Farc frente a la lentitud en la que marchan en el Congreso los principales proyectos de los acuerdos y, especialmente, la actitud de rechazo que han asumido varios sectores ante la posibilidad de que la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común comience a ejercer el principal rol que le permitió firmar un Acuerdo de Paz: participar en política. 

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