Foro agrario, un ejercicio de paz

Organizaciones sociales presentan sus propuestas sobre el primer punto de la agenda de diálogo entre el Gobierno y las Farc: el desarrollo rural.

Alejo Vargas, vicedecano de investigación  y extensión de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional.  / Óscar Pérez
Alejo Vargas, vicedecano de investigación y extensión de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. / Óscar Pérez

La participación de la sociedad civil en el proceso de paz es, sin duda, el primer avance que ha tenido la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc. La disposición para que los colombianos sin fusil presenten sus propuestas en cada uno de los temas del Acuerdo general es el primer consenso al que han llegado las partes. Y para hacer posible que la voz de académicos, empresarios, indígenas, afros, campesinos, organizaciones sociales y de un variado espectro de la sociedad organizada llegue a La Habana se han pactado dos mecanismos: la apertura de una página en internet y el foro “Política de desarrollo rural integral —precisamente el primer punto de la negociación— que se llevará a cabo en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada de Bogotá, desde mañana hasta el miércoles.

“Lo que buscamos es un ejercicio de carácter democrático: que los colombianos nos escuchemos los unos a los otros. Que no vayamos a presentar nuestras tesis, nuestras ponencias y a irnos, como pasa en muchos eventos, sino que seamos capaces de ser respetuosos y, además, de escuchar las otras opiniones. Si eso lo hacemos bien puede ser muy útil para la mesa de diálogo, pero también para los asistentes, porque cada cual va a ver que si bien tiene sus propuestas, a lo mejor las de otros también le pueden aportar”, explica Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Diálogos de Paz de la Universidad Nacional, entidad encargada con la Oficina de las Naciones Unidas en Colombia de organizar y sacar adelante el evento.

Cuando los equipos negociadores de la guerrilla y el Estado llegaron al acuerdo de crear mecanismos de participación de la sociedad civil en este sueño de paz, se les confirió a la ONU y a la Universidad Nacional la responsabilidad de diseñar un evento al que distintos sectores sociales pudieran llegar a discutir y presentar propuestas y visiones concretas del desarrollo rural integral. “Nos dieron unos parámetros de referencia: las fechas y el cupo máximo de asistentes, ambos inamovibles. Esto propuso un reto muy grande: diseñar la metodología de participación, implementar la logística para traer a 1.200 personas y que pudieran hablar con tranquilidad, pero concretando sus propuestas. Todo eso en tres semanas, cuando un evento de este tipo puede tardar mínimo seis meses en ser organizado”, agrega Vargas.

Al encuentro asistirán organizaciones campesinas, gremios del sector empresarial, organizaciones indígenas y afrodescendientes, sector académico, partidos, movimientos políticos y sociales, defensores de derechos humanos, organizaciones de víctimas y desplazados, movimientos de mujeres, organizaciones LGBTI, ONG, programas de desarrollo y paz e iniciativas nacionales territoriales de paz, sindicatos, organizaciones juveniles e iglesias. “Algunos sectores pidieron mesas particulares: que los indígenas en una y los afros en otra. Entonces decidimos que no, porque eso es lo que hemos hecho toda la vida: los empresarios se reúnen entre ellos, los afros sólo hablan entre sí, los indígenas lo mismo. Eso no puede ser así. Escuchémonos los unos a los otros. Oigamos lo que piensan sectores distintos al nuestro. Así que decidimos que en cada mesa, en la que habrá 60 personas, estarán presentes representantes de cada sector”, agrega.

Mañana, a las 10:00 de la mañana, arrancará el foro. Habrá una sesión inaugural, donde además de las dos pequeñas intervenciones de las instituciones organizadoras —la Universidad Nacional y las Naciones Unidas— se realizará una ponencia del profesor Darío Fajardo. Luego vendrá un panel en el que algunos asistentes presentarán unas breves ponencias sobre el desarrollo rural integral. Después, entre la tarde del primer día y la mañana del segundo, los asistentes, distribuidos en 20 mesas, presentarán sus propuestas. En la tarde del segundo día se recogerán las propuestas. De allí se sacarán 20 relatorías, que posteriormente se reunirán en diez y, finalmente, en un solo texto.

“Todos los documentos, tanto las relatorías de cada mesa como los textos que las personas quieran anexar, se entregarán a la mesa en La Habana en enero próximo. Las propuestas se organizarán por los subtemas que están plasmados en el Acuerdo general para la terminación del conflicto: acceso y uso de la tierra, programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social: salud, educación, vivienda y erradicación de la pobreza, estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa, y sistema de seguridad alimentaria. El miércoles habrá una plenaria para que se hagan intervenciones generales en relación con las relatorías y todos los asistentes tengan la posibilidad de intervenir y dejar constancias. Finalmente, se realizará un acto cultural de clausura con unas palabras del padre Francisco de Roux.

Según los cálculos que se han hecho, cada asistente podrá intervenir hasta por ocho minutos. Además, podrán anexar documentos por escrito. En cada mesa habrá dos moderados y dos relatores (uno de la ONU y otro de la Universidad Nacional). “Queremos hacer las relatorías lo más profesional posible —por no decir neutral— para que todos puedan participar y opinar, y estén seguros de que lo que se dijo va a estar recogido en las conclusiones y llegará a la mesa en Cuba. El esfuerzo que estamos haciendo es para darles el mayor nivel de garantías a los asistentes para que todos se sientan cómodos y puedan expresar sin que nadie vaya a ser objeto de agresiones. Vamos a hacer un escenario amplio y democrático, a hablar y a oírnos. A demostrar que la paz entre distintos sí es posible”, concluyó Alejo Vargas.