La fragilidad del cese al fuego

Expresidente Uribe y voceros del Centro Democrático se reúnen este jueves con los delegados de paz del Gobierno. Las Farc aseguraron que el nuevo documento es definitivo y se debe buscar ahora un gran acuerdo político nacional para implementarlo.

Las manifestaciones ciudadanas que piden implementar la paz se siguen viendo en Bogotá. / Cristian Garavito
Las manifestaciones ciudadanas que piden implementar la paz se siguen viendo en Bogotá. / Cristian Garavito

Desde el mismo momento en que el No ganó en el plebiscito, el pasado 2 de octubre, y el presidente Juan Manuel Santos decidió prorrogar el cese al fuego con las Farc, primero por un mes y luego hasta el 31 de diciembre, el mismo jefe de Estado insistió en la necesidad de lograr la renegociación de los acuerdos de paz lo más pronto posible, pues ese cese al fuego “era frágil” y había muchos riesgos, teniendo en cuenta que las unidades guerrilleras se encontraban a la expectativa y en movimiento hacia las llamadas zonas de preagrupamiento, paso previo a la concentración para su desmovilización. Una fragilidad que se corroboró ayer al conocerse un grave incidente entre el Ejército y miembros de las Farc en zona rural del municipio de Santa Rosa, sur de Bolívar, con dos insurgentes muertos. (Lea: Los detalles de la muerte de dos guerrilleros de las Farc en el Sur de Bolívar)

Inicialmente, fue el jefe de la delegación de paz del Gobierno, Humberto de la Calle, quien en entrevista con Noticias Caracol dio cuenta de lo sucedido, revelando diferencias entre lo dicho por el Ministerio de Defensa, que informó en un comunicado que se trató de integrantes del frente 37 de las Farc que estaban a 68 kilómetros de la zona de agrupamiento en actividades delictivas, y la información de la misma guerrilla, que aseguró que iban camino al preagrupamiento. “Ahí hay una discrepancia narrativa, pero lo importante, la lección de esto, es que el cese al fuego sí es frágil, que no podemos demorarnos, que sí hay un nuevo acuerdo, que sí es una oportunidad de terminar el conflicto en Colombia. No podemos desaprovechar esa oportunidad”, dijo De la Calle.

A su vez, el comisionado de paz, Sergio Jaramillo, reconoció igualmente que existe una situación seria e inestable en el terreno, donde miles de hombres armados están esperando qué va a pasar, lo que hace urgente pasar lo más pronto posible a la implementación de los acuerdos: “Estamos en varias reuniones en Bogotá y el resto del país para poner en funcionamiento las zonas veredales (…). Esto se puede volver a presentar y lo importante es prevenirlo, por eso decimos que esto no da más y que debemos sacarlo adelante lo más pronto posible, será la ONU la que nos diga mañana qué fue lo que paso”, precisó. Para Jaramillo, la única manera de evitar que estas situaciones se repitan es poniendo en marcha los protocolos consagrados en el Acuerdo Final y que activan en pleno la misión de verificación de la ONU y el mecanismo tripartito. (Lea: Para evitar más muertes, Sergio Jaramillo propone acelerar implementación de acuerdos)

Para el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), las Farc incumplieron con sus compromisos de no hacer presencia armada y uniformada en cualquier lugar diferente a los puntos de preagrupamiento acordados, sin previa coordinación con el Mecanismo de Verificación, y no realizar actividades ilícitas. En este sentido, advirtió que las frágiles condiciones del cese bilateral permiten que persistan riesgos de seguridad principalmente por la falta de una verificación periódica y localizada. “Igualmente, la flexibilidad de los controles para la entrada y salida de los puntos de preagrupamiento incrementan el riesgo de que miembros de la guerrilla puedan realizar acciones violentas de forma individual. Esto último está relacionado con el incremento de riesgo de descomposición de las Farc, el cual ya se ha venido materializando con la deserción de integrantes y la disidencia de algunas estructuras”, indicó.

Sólo que antes de la implementación debe darse la refrendación. Y para ello se necesita lograr un consenso político lo más amplio posible, ojalá vinculando a los sectores que impulsaron el No en el plebiscito. En el Congreso, el llamado “cónclave por la paz”, propuesto por el presidente del Senado, Mauricio Lizcano, y que debía realizarse ayer, fue postergado por una semana más. A su vez, el Centro Democrático anunció que el lunes, junto a los demás voceros del No, se llevará a cabo la tan esperada reunión con los delegados de paz del Gobierno para analizar los términos del nuevo acuerdo y plantear sus preocupaciones e inquietudes. De hecho, el expresidente Álvaro Uribe le pidió al Congreso pensar, a través de los voceros de todos los partidos, en promover un “acuerdo nacional que incluya a la justicia”.

Desde La Habana, en un pronunciamiento público y antes de conocerse el incidente en el sur de Bolívar, las Farc aseguraron que el acuerdo renegociado, anunciado el sábado pasado, es definitivo y que lo que se debe buscar ahora es definir su refrendación y un gran acuerdo político nacional para implementarlo. “Es un acuerdo definitivo, incluyente y con las voces de todos y todas: de los múltiples credos religiosos, de las mujeres, de la población LGTBI, de la juventud y los estudiantes, de los partidos políticos, de la academia, de los empresarios, de la Rama Judicial, de los defensores de DD. HH., de militares y guerrilleros (…) no es un acta de rendición de la insurgencia ni del Gobierno, sino un gran consenso conquistado con la amplia mayoría de sectores sociales y políticos para terminar la guerra sin sacrificar la esencia de los derechos reivindicados por la ciudadanía”, dice el comunicado. Ironías de la vida: Farc y uribismo clamando un gran pacto nacional por la paz.