Fuerte arremetida de Lucho Garzón contra Álvaro Uribe

El exalcalde de Bogotá lo invitó a hacerse amigo de Iván Cepeda y calificó la ley 100, de autoría del expresidente, como un “engendro”.

El exalcalde de Bogotá y ministro consejero para el Diálogo Social, Luis Eduardo Garzón, arremetió fuertemente este lunes en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez por la forma en que éste hace oposición al presidente Juan Manuel Santos.

A través de su blog, Garzón dijo que “su odio, doctor Uribe, contra el presidente Santos no puede llevarlo a falsear realidades, ni a menospreciar logros, ni a confundir objetivos, ni a utilizar verdades a medias”.

“El hecho de buscar una paz negociada, que lleve a la dejación de las armas y permita liberar recursos del presupuesto para educación y salud, no le hace mal a nadie y menos a usted, doctor Uribe. Esos dos rubros —educación y salud— son huevitos apestosos y pichos que heredó Santos”, agregó el exalcalde.

Así mismo, le dijo al exmandatario que no “especule” sobre lo que sucede en la mesa de diálogos de La Habana, Cuba.

“¡Conozca el proceso! El que usted coincida con las Farc en una constituyente y en un congreso unicameral no lo hacen ni sospechoso ni débil frente a los demás”, le dijo Garzón.

El exalcalde le dijo a Uribe además que “uno de los más grandes logros que alcanzaríamos los obsesivos con la reconciliación es que usted reconozca alguna virtud en su sucesor, que se dé un abrazo con Iván Cepeda, que muestre los pasivos que se dan en La Habana pero que reivindique los activos y, sobretodo, que ordene a su clon (Óscar Iván Zuluaga) hacer una campaña propositiva y no simplemente de denuncia para que no terminen pareciéndose a la izquierda que tanto critican”.

Garzón también le formuló las siguientes preguntas: “¿Su sucesor se convierte automáticamente en traidor por no ser un clon suyo? ¿Acaso buscar la paz no es una obligación constitucional? ¿Los sueños de Bolívar que usted vive reivindicando no corresponden a mantener buenas relaciones con los países vecinos —relaciones que, a propósito, quedaron tan maltrechas en su gobierno—? ¿Rehacer el país vial después de un invierno que mostró la fragilidad de las carreteras, sin tener en cuenta el retrovisor de su gestión, no habla bien del Gobierno de la Prosperidad? ¿No cree que el avance en conectividad tecnológica de estos tres años le hace un aporte a su campaña como aspirante a congresista, pues permite que las ráfagas de Twitter que usted produce le lleguen a mucha más gente? ¿Tratar de corregir los engendros de la Ley 100 —que usted parió, sin echarle la culpa a su papel de parlamentario gestor— no habla bien de la lealtad santista con su señoría? ¿Lograr que la gente encuentre empleo bien remunerado, y no simplemente “trabajito y platica” como usted suele decir, no es un hecho de cohesión social? ¿Confrontar la ilegalidad sin chuzadas y sin “falsos positivos” no hacen que la seguridad ahora sí sea democrática? Que ahora en las marchas indígenas no se utilice el lenguaje homofóbico del pasado, ¿no habla bien del que usted ayudó a elegir?”.