Gobierno admite falencia en atención de militares exsecuestrados

Luego del asesinato del soldado Domínguez, el vicepresidente Angelino Garzón dijo que debe existir una política de Estado para la recuperación sicológica y física de quienes estuvieron en cautiverio.

El Gobierno Nacional admitió este lunes que debe existir atención especial para los policías y militares que estuvieron secuestrados en poder de las Farc y el Eln.

Luego del asesinato del soldado William Domínguez y de conocerse la precaria situación de al menos 300 exmilitares que estuvieron secuestrados, el vicepresidente Angelino Garzón se comprometió a buscar una política que brinde atención especializada para esa población.

En ese sentido, Garzón anunció que convocará a una reunión entre el Gobierno y los exmilitares en noviembre con sus familiares, para promover r una política de Estado de atención al excautivo.

"Creo que lo mejor es recoger esta experiencia dolorosa del soldado Domínguez asesinado, asesinato que condenamos, para mostrar que estos soldados o policías que han estado secuestrados requieren mucho acompañamiento", aseguró el alto funcionario.

¿Qué está pasando a exsecuestrados?

El asesinato del soldado William Domínguez abrió el debate en el país sobre la difícil situación que pueden estar padeciendo muchos exmilitares que estuvieron secuestrados en poder de las Farc.

Se habla actualmente de al menos 300 exuniformados que tienen problemas físicos y mentales luego de permanecer en cautiverio por varios años.

El abogado de los militares exsecuestrados, Roberto Quintero, denunció que muchos de esos exmilitares están desempleados, tienen problemas para conseguir trabajo y hasta padecen indigencia.

Para explicar lo que está sucediendo, Quintero citó el caso del soldado Tito Velásquez León, secuestrado en la toma de Miraflores, quien aunque fue liberado en 2001, en 2008 fue hallado reciclando en las calles de la capital del país.

“Tengo que registrar con dolor que la vida de Tito hoy en día es exactamente la misma que hace tres años pues está aún dedicado a escarbar las canecas para conseguir los alimentos de sus hijos y de su esposa”, aseguró en entrevista con Noticias Uno.

En el mismo sentido, el abogado habló del caso del soldado Simón Ardila Palacios –también secuestrado en la toma de Miraflores– quien completó 10 años pidiendo atención sicológica y todavía no recibe ninguna atención.

“El Ministerio de Defensa al que entregó su vida, luego de sufrir el secuestro, le proporciona unos medicamentos que no valen $50 mil al mes, y necesitamos es que le proporcionen un carné de un servicio médico de siquiatría”, manifestó Quintero con preocupación.

Los casos de los exsecuestrados serán llevados a la Corte Interamericana de Derechos de Derechos Humanos para solucionar la precaria situación de los uniformados exsecuestrados en condiciones de indigencia.

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