Gobierno, Farc y garantías

Los negociadores del Gobierno y las Farc en los diálogos de paz de La Habana saludaron con optimismo el Foro sobre Participación Política que concluye este marte en Bogotá

Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno en Cuba. /AFP
Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno en Cuba. /AFP

Los negociadores del Gobierno y las Farc en los diálogos de paz de La Habana saludaron con optimismo el Foro sobre Participación Política que concluye este martes en Bogotá —en el que participan cerca de 1.400 representantes de movimientos sociales, partidos políticos, medios de comunicación y protagonistas de procesos en otros países, entre otros— y del que se espera salgan propuestas sobre la incorporación de la guerrilla a la vida política del país, que luego serán llevadas a la mesa de conversaciones en Cuba.

“Se trata de un escenario pluralista, ordenado y útil”, dijo el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en una declaración leída antes de iniciar ayer la jornada de diálogos, recalcando además que “sin armas, el Estado ofrece las garantías necesarias para que la guerrilla se incorpore a la democracia”, y reconociendo que hay que ampliar el marco de la participación y consolidar un estatuto que garantice los derechos de la oposición.

Sin embargo, en su declaración, De la Calle enfatizó una vez más que las cuestiones planteadas por las Farc sobre la doctrina militar y el tamaño de las Fuerzas Armadas no van a ser “materia de discusión” en la mesa de diálogos y sostuvo que “menos aún, pueden ser precondiciones para la posible participación efectiva de la guerrilla”. Además, subrayó que es “crucial” la actitud de la guerrilla y “esencial su voluntad para garantizar la reparación, la verdad, la justicia y la garantía de no repetición”.

Por el lado de las Farc, en un comunicado leído por Marco León Calarcá, el grupo guerrillero señaló que entiende la participación política como “participación ciudadana con carácter decisorio” para la construcción de una democracia plena, al tiempo que criticaron el sistema político y electoral colombiano, que a su juicio está “podrido, infestado de corrupción, trampas, fraude, clientelismo, mañas leguleyas, compra de votos y reparto de la torta burocrática y de los pocos bienes y servicios que presta el Estado”.