Grietas del uribismo en Antioquia

Aunque la exsenadora Liliana Rendón ganó legítimamente el aval de la colectividad para aspirar a la Gobernación del departamento, ha surgido una disidencia que puede desinflar la aspiración.

Los parlamentarios Alfredo Ramos, Federico Hoyos y Paola Holguín al lado de Liliana Rendón cuando hacían campaña para el Congreso.

Antioquia es una de las regiones del país en las que el Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe, está llamado a ser protagonista en las elecciones regionales de octubre. No obstante, una división dentro de la colectividad podría afectar la aspiración de la candidata a la Gobernación Liliana Rendón, a quien un sector que se ha denominado de opinión le ha retirado su apoyo y han pedido que sea presentado otro candidato.

Como suele suceder en política, las cosas se ven según el color del cristal con que se miren. Los uribistas “de opinión”, encabezados por los congresistas José Obdulio Gaviria, Alfredo Ramos (hijo de Luis Alfredo Ramos), Paola Holguín, Margarita Restrepo y Federico Hoyos aseguran que están en contra de la forma tradicional de hacer política y que Liliana Rendón no tiene los pergaminos académicos ni la experiencia para llegar a la Gobernación. Aseguran que “las elecciones se pueden ganar, pero la preocupación de fondo es si será un buen gobierno para el departamento”.

En la otra orilla, los dirigentes denominados “tradicionales”, entre los que están el exministro Fabio Valencia Cossio, el exgobernador Luis Alfredo Ramos y los congresistas Óscar Darío Pérez, Regina Zuluaga, Santiago Valencia (hijo de Fabio Valencia) y Wilson Córdoba, afirman que la situación no es de política tradicional. “Acá estamos los de los votos, los que nos hemos hecho contar, hemos hecho política con la gente, nos han elegido y los resultados se han visto. Ninguno de los otros se hubiera ganado ni una junta de acción comunal si se lanzan a título personal y no bajo el paraguas de Álvaro Uribe”.

Lo cierto es que las reglas de juego para la elección de candidato a la Gobernación estaban claras, se realizaron foros, debates y finalmente con una encuesta en las que se midieron Liliana Rendón y Andrés Guerra Hoyos, la ganadora fue Rendón con un resultado de 43% contra 13% de Guerra. Se tomó la decisión, hubo un documento firmado por los miembros del Centro Democrático anunciando la candidata a la Gobernación y hasta el presidente Uribe, megáfono en mano, la promovía como la carta de su colectividad.

No obstante, la situación cambió cuando Uribe se reunió el tercer fin de semana de junio con los miembros del Grupo Empresarial Antioqueño, que según se ha conocido, le plantearon al expresidente su preocupación porque Rendón no cumpliría con el perfil que necesita para gobernar AntioquiaDesde entonces el exmandatario ha guardado silencio y su apoyo a Rendón no tiene la elocuencia de otros días.

El Espectador habló con Liliana Rendón, quien afirmó que “lo que sucede es que hay un grupo de cacaos que me están rechazando porque no soy de la misma cuna de ellos, porque soy una campesina de Ituango y no quieren a una mujer gobernante” y agregó que “me gustaría ver a esos que hoy dicen que son políticos de opinión rechazando mi apoyo en las elecciones al Congreso, donde eran felices haciendo campaña conmigo porque les llenaba las plazas”. Además, sostuvo que el aval se lo ganó de forma legítima, cumpliendo con los acuerdos y por una diferencia que nadie puede desconocer.

La respuesta la dio el representante Alfredo Ramos: “Ella puede ser la candidata de acuerdo con los estatutos del Centro Democrático, pero nosotros estamos haciendo objeción, consideramos que no representa los valores del partido, no sabemos si su gobernación sería clientelista, si tiene la capacidad de asumir este cargo y si será fiel a la doctrina del uribismo y al presidente Uribe”.

En medio de esta pelea hay un factor que llama la atención: el representante Alfredo Ramos, opositor de Liliana Rendón, es hijo del exgobernador Luis Alfredo Ramos, aliado de la candidata. Su otro hijo, Esteban Ramos, es el jefe político de esta campaña, lo que deja en evidencia fracturas en la familia Ramos en torno a la aspiración.

Por ahora Rendón sigue haciendo campaña, los uribistas de opinión haciendo oposición, Uribe guarda silencio y desde la política antioqueña se preguntan cuál será la decisión del expresidente si llegó a la Presidencia con el apoyo de la opinión pero rápidamente se acomodó a la política tradicional con la recordada “aplanadora uribista” en el Congreso. También se cuestionan si pesará más la palabra empeñada que el rechazo de los empresarios del departamento.