La Guardia Indígena impone su ley

Aurelio Iragorri, consejero presidencial para asuntos políticos, fue designado por el Gobierno para mediar en el norte del Cauca.

Al final pudo más la fuerza pacífica de la Guardia Indígena, que con sus bastones de mando y sus exigencias por un territorio libre de guerra, acompañados por cerca de cuatro mil miembros de las comunidades aledañas, desalojaron a las tropas de la Tercera Brigada del Ejército que se encontraban acantonadas en el cerro Berlín, uno de los que rodea el municipio de Toribío, en el norte del Cauca.

El pasado lunes, a las 12:00 de la noche, venció el plazo que los indígenas les dieron a los militares para que se retiraran del territorio. A esa hora comenzaron a rodear el cerro para hacer cumplir su mandato. El primer incidente, cuenta el gobernador indígena de Toribío, Marcos Yule Yatacué, se presentó en la madrugada, cuando un helicóptero de la Fuerza Aérea llegó al lugar haciendo disparos de advertencia y lanzando gases lacrimógenos: “Afortunadamente los comuneros resistimos y ahí nos quedamos hasta que se retiraron las tropas”.

Luego, en la mañana, Ejército e indígenas se vieron cara a cara, los unos intentando no dejarse sacar de la base militar y los otros buscando retirar a los actores armados de su “sagrado” territorio. Con el paso de las horas los ánimos se fueron caldeando y vinieron los choques. “No fue confrontación, simplemente fue un forcejeo entre un guardia indígena con un sargento, principalmente por las palabras. Insultos de uno y otro lado. Se cometieron errores de pronto en los guardias, al tratar de presionar para que se salieran rápido. Hubo disparos. El soldado trató de disparar a los pies, después los otros dispararon. Algún soldado bulloso decía que nosotros les habíamos disparado primero, ¿pero con qué armas?”, cuenta Yule Yatacué.

Finalmente, la Guardia Indígena llegó a un acuerdo con el comandante de la base militar para que las tropas se fueran retirando lentamente. “La misma Guardia ayudó a llevar la remesa (mercado) de ellos. Es falso de que les hayan quemado los víveres. De aquí en adelante se vienen otras acciones de asamblea con las autoridades indígenas para hacer un ritual de armonización en este lugar. Y seguirá el desarrollo de los puntos que hemos planteado durante estos días, para establecer la Guardia Indígena como sistema de vigilancia aquí en Toribío”.

Frente a esta situación, El Espectador habló con la máxima autoridad del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Jesús Javier Chávez, quien expresó que la posición del Gobierno de no retirar la Fuerza Pública de los territorios indígenas ha llevado a que las Farc tomen también una posición radical, diciendo que tampoco se irán. “El CRIC hace el llamado a que se busque un punto de encuentro para explorar la posibilidad del diálogo, para la salida negociada al conflicto, con la participación de la sociedad civil”, insistió.

Pero además, el consejero mayor del CRIC también manifestó su disgusto ante la negativa del Gobierno para que el exmagistrado español Baltasar Garzón actúe como mediador en la difícil situación que vive hoy el norte del Cauca: “Vemos con preocupación ese egoísmo de no contar con otros personajes que puedan ayudar a buscar el camino del diálogo y consideramos que si el movimiento indígena de Colombia confía en el buen oficio del abogado Garzón, es porque ha mostrado interés y la capacidad de intervenir en estos escenarios”.

Un delegado de derechos humanos de la segunda vicepresidencia del Senado, que se encuentra en la zona, reveló que los indígenas le enviaron un comunicado a Timochenko, máximo jefe de las Farc, para que ordene el retiro de la guerrilla. El cerro Berlín ya estaba en poder total de la Guardia Indígena, mientras que en Popayán, la capital caucana, un grupo de ciudadanos realizaba al caer la tarde una manifestación frente a la sede del CRIC en Popayán, en respaldo a la Fuerza Pública y rechazando la actuación de los indígenas.

En respuesta, Jesús Javier Chávez señaló que “el hecho de que vengan a protestar al CRIC significa que están rechazando la presencia de los indígenas en el Cauca, y eso nosotros tampoco estamos dispuestos a aceptar, que a estas alturas, después de 520 años de resistencia, haya personas que rechacen las acciones de los indígenas, nos vean como lo peor y se atrevan a pedir que nos vayamos de este lugar, donde llevamos más de 40 años luchando por nuestros derechos”.

Mientras tanto, los personeros del municipios escenario del conflicto en el Cauca insistieron en la necesidad de la permanencia de la Fuerza Pública en los cascos urbanos. “Es inviable la salida del Ejército de las zonas urbanas, ya que su misión es vigilar y proteger a la población civil (…) pedirles que se retiren es contradictorio y sería dejar la seguridad de los habitantes a la deriva”, dijo Andrés Santamaría, personero de Cali y presiente de la Federación Nacional de Personeros (Fenalper).

Un clamor que comparten los habitantes de Toribío: “Es necesario que el Ejército haga presencia en la zona para evitar que las Farc tomen el control”, dijo María Penagos, una habitante de esta localidad. Por los lados del Gobierno, el ministro del Interior, Federico Renjifo, rechazó la actuación de los indígenas frente a los militares e hizo un llamado al diálogo: “Todos debemos unirnos para combatir no sólo el flagelo de la guerrilla que existe en el Cauca sino el flagelo de las drogas y de la desigualdad (…) pero hay que evitar la confrontación. Es lo mejor que se puede hacer”, enfatizó.

A última hora, se supo también que Aurelio Iragorri Valencia, asesor presidencial para asuntos políticos, llamó a la líder indígena Aida Quilcue, para expresarle su disposición al diálogo ya que fue designado por el Gobierno Nacional para mediar, hecho que implica el descarte definitivo de Baltazar por parte de la casa de Nariño. Para este viernes 20 de julio, se anuncian movilizaciones indígenas en plena Vía Panamericana y hoy otros miembros de la Guardia esperan llegar hasta Jambaló, para sacar de allí también a las tropas.