La guerra de los rumores

No hay discursos en la plaza pública, pero en internet corren las calumnias y el juego sucio.

A seis días de la cita definitiva en las urnas y cuando las campañas a autoridades locales y regionales se desarrollan a puerta cerrada y no en la plaza pública, el juego sucio arrecia. En capitales y pueblos amanecen vallas y afiches no promocionando un candidato sino atacando a otro, mientras que en internet circulan mensajes con acusaciones y señalamientos por doquier. Es la recta final y, retomando a Antanas Mockus, la estrategia del “todo vale”.

Los ejemplos abundan. Como el del candidato liberal a la Alcaldía de Medellín, Aníbal Gaviria, quien tuvo que salirles este fin de semana al paso a los ‘chismes’ difundidos por toda la ciudad advirtiendo que, de ser elegido, haría una ‘barrida’ en la administración municipal y dejaría sin trabajo a más de uno.

“Por estos días de campaña muchas personas malintencionadas expresan que voy a despedir a las personas que no comparten mi proyecto o que sancionaré a aquellos que no muestren su simpatía con mis propuestas. Nada más equivocado ni incoherente con lo que somos y con nuestra forma de ver el servicio público. Pueden estar tranquilos, porque vamos a respetar su dignidad humana y todos sus derechos como servidores públicos”, dijo Gaviria en un comunicado público.

Los correos en internet van y vienen. Algunos, incluso, con sustento en las denuncias, o sea, con copias de documentos de algún organismo de control que comprueban que, efectivamente, el candidato en mención se encuentra en líos.

Es el caso de Guillermo Marín, aspirante a la Gobernación del Amazonas por el Partido MIO, supuestamente inhabilitado, pues “ejerció el cargo de alcalde encargado dentro de los 18 meses anteriores a las presentes elecciones”, advertencia hecha por el Departamento de la Función Pública en el Concepto N° 8650-2 del 30 de agosto. El Espectador trató de contactar a Marín, pero no fue posible.

En Cali, por ejemplo, el pasado fin de semana aparecieron de la noche a la mañana varios pasacalles por la ciudad diciendo que el concierto que tenía programado un candidato a la Gobernación del Valle en el sector de Aguablanca, como cierre de campaña, estaba patrocinado por el narcotráfico.

Y ni qué decir de los videos y fotos en los que se quiere mostrar a candidatos haciendo proselitismo en compañía de personas supuestamente ‘cuestionadas’ o en líos jurídicos, sobre todo congresistas o excongresistas que tienen investigaciones pendientes ante la Corte Suprema de Justicia. Claro, no están condenados y tienen vigentes sus derechos ciudadanos, como la foto del exsenador del meta Luis Carlos Torres, que le llegó a este diario, a un lado del candidato de la U a la Alcaldía de Villavicencio, Juan Guillermo Zuluaga.

Es la lucha por el poder. Como lo dijo el magistrado del Consejo Nacional Electoral, Joaquín José Vives: “En el contexto histórico, las elecciones reemplazan a las guerras como mecanismo para escoger a los gobernantes, luego no es extraño que aquí se expresen las más bajas pasiones humanas y todo lo que es capaz de hacer el ser humano para alcanzar el poder”.

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