La guerra sucia en Pereira

Los dos candidatos con mayor intención de voto para la Alcaldía se acusan mutuamente de hacer propaganda negra y de estar apoyados por políticos cuestionados.

Pereira es una ciudad optimista. Pese a que durante 18 meses fue la de más alto índice de desempleo en Colombia y hoy no sale del tercer lugar en el mismo listado, la capital risaraldense respalda la gestión del actual mandatario, Israel Londoño. Paradójico, pero así es. Hay un atraso de casi treinta años en infraestructura y persisten males mayores como la presencia del microtráfico y hasta la sombra negra de ‘Los Rastrojos’, pero de eso se habla poco en la campaña.

Lo constataron ayer los lugareños a instancias del debate de la Caravana de la Democracia organizado por El Espectador, Caracol Noticias y Caracol Radio y que contó con la presencia de los candidatos Juan Manuel Arango y Enrique Vásquez. Liberal el primero, uribista el segundo. Viejos zorros de la política local ambos.

Arango ha sido dos veces alcalde, mientras que Vásquez es uno de los exconcejales más influyentes de la ciudad. Amigos durante muchos años, hoy protagonizan una enconada batalla política en la que hasta han salido a relucir las características más vergonzantes de la propaganda negra. Vásquez sufrió un atentado que contradictores políticos han calificado como una farsa. Arango cuenta con el respaldo del clan Merheg, el mismo del excongresista local mencionado en investigaciones por parapolítica.

Hasta Octavio Carmona, el exrepresentante a la Cámara a quien le decretaran muerte política hace diez años por celebración indebida de contratos cuando fungía como vicepresidente de la Cámara (caso nacionalmente conocido como el Pomaricazo, por el cual estuvo tres años en prisión), es protagonista de la campaña en la ciudad.

Lo sacó a relucir ayer el candidato Vásquez, al señalar públicamente que Carmona estaba detrás de la campaña del exalcalde Arango. Un dardo que dejó boquiabiertos a muchos, pero que Arango neutralizó de manera inmediata al reconocer que en efecto el controvertido excongresista está en sus huestes y que seguirá allí pese a que Vásquez le ha pedido varias veces que se pase a la candidatura que él lidera.

En el público asistente al debate se destacaba la figura sonriente de Carmona, quien con la cabeza le daba la razón a Arango. Y se la dio a tal punto que tan pronto concluyó la transmisión televisada del encuentro, abordó a Vásquez para increparle por haberlo mencionado como un político cuestionado. “Ahora que estoy con el doctor Arango soy malo, ¿cierto? Pero ayer, cuando era usted el que me buscaba para que hiciera parte de su campaña, ahí no le producía vergüenza”, le gritó Carmona. Vásquez, mesurado, intentaba poner fin al cruce de palabras, pero los simpatizantes de las campañas no tardaron en descubrirlos en plena discusión y comenzó el festival de arengas. “Pícaro, expresidiario”, gritaban los amigos de Vásquez. “Mentiroso, mentiroso”, decían los amigos de Arango y Carmona.

Y así, con tono de discusión, había sido también el capítulo del debate dedicado a conocer la propuesta que los dos aspirantes tienen para salvar al aeropuerto de Pereira. Que usted se lo quería llevar para otra ciudad y cambió el discurso a última hora, decía Vásquez. Que usted está mal informado o no quiere leer bien, respondía Arango. En conclusión, ambos aseguran hoy que buscarán recursos para convertirlo en el mejor de la región cafetera. Arango es más amigo de la concesión, Vásquez dice que lo hará sin entregarlo a particulares.

También con ánimos caldeados se discutió sobre el futuro de las empresas públicas de la ciudad. Vásquez acusa a Arango de tener un ánimo privatizador y de haber impulsado la capitalización de dichas empresas durante su pasada administración. Arango lo cuestionó por no haber impedido que ello ocurriera: “si yo era el alcalde, usted era el concejal ponente del proyecto cuando éste se discutió”. Al auditorio le quedó la sensación de que ambos tenían la razón respecto a lo que ya ocurrió con las empresas de energía y telefonía. Pero todos se quedaron esperando respuestas sobre lo que ocurrirá con las empresas de servicios que aún siguen siendo públicas en la ciudad.

Hablaron, pues, como candidatos en pelea. Bueno, Arango lo hizo como si ya fuera el alcalde.

Y aunque las encuestas por ahora señalan que Arango casi duplica en la intención de voto a Vásquez, aún queda mucho por definir, especialmente cuando cerca del 46% de la población de la ciudad está en la franja de indecisos. Y todavía hay tiempo para alianzas de última hora, o para que los escuderos de los candidatos se jueguen sus últimas cartas en esta contienda, que también es vista como la pelea por el poder entre los dos expresidentes más fuertes en la política del departamento: César Gaviria, quien es muy cercano a Arango, y Álvaro Uribe, del lado de Vásquez.

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