¿Haciendo ‘lobby’ o defendiendo la institucionalidad?

Choque de versiones. Magistrado Néstor Raúl Correa dice que se votó hacer ‘lobby’ ante el Congreso para evitar su eliminación. Presidente del tribunal, Wilson Ruiz, asevera que no hubo nada por debajo de la mesa.

El Consejo Superior de la Judicatura fue creado por la Constitución de 1991, con el propósito de garantizar la autonomía e independencia judicial. / Archivo

Después de que el presidente Juan Manuel Santos pusiera el dedo en la llaga, al revelar que desde el Consejo Superior de la Judicatura se estaría tratando de ‘torcer’ el proyecto que cursa  en el Congreso —el llamado Equilibrio de Poderes— y que plantea su eliminación, en el interior del alto tribunal se armó la de Troya. Fue el magistrado Néstor Raúl Correa, de la Sala Administrativa, quien reconoció que hace dos semanas se votó a favor de hacer lobby ante el Legislativo para dar la pelea por la no supresión.


Ocho de nueve magistrados presentes habrían votado a favor. Correa fue el único que se opuso: “Hacer lobby como tal no es delito, pero un magistrado no hace eso (…) les dije que no hicieran eso, que la única forma de defendernos era hacer bien nuestro trabajo”, contó el togado. Una confesión que obligó a que algunos de sus colegas salieran a dar explicaciones.


Wilson Ruiz, presidente de la Judicatura, y Néstor Osuna, presidente de la Sala Disciplinaria, reconocieron que sí hubo tal reunión, pero aclararon que de lo que se habló fue de la defensa de la corporación frente a su eventual eliminación, mas no de ofrecerles “cortejos” a los congresistas, como lo dijo el primer mandatario al momento de la denuncia.


“Acá no ha habido reuniones clandestinas”, enfatizó Ruiz. “Simplemente dijimos que íbamos a asistir a los foros, a defender nuestra institucionalidad y mostrar las situaciones positivas que manejamos, pero no se acordó nada burocrático, nada bajo la mesa, ni nada de reuniones clandestinas. Ahí no se autorizó a nadie”, agregó Osuna.


Según los dos magistrados, la idea era comenzar a aceptar las invitaciones que usualmente llegan para asistir a debates en el Congreso y a foros académicos, donde se tratará el proyecto de Equilibro de Poderes. Igualmente, habrían reconocido que el tema estuvo muy desatendido el año pasado, cuando la iniciativa se tramitó en primera vuelta, por lo que el objetivo de ahora en adelante es ir a esgrimir argumentos en los debates públicos, en defensa de la corporación.


Lo cierto es que para el presidente Santos, los tales “cortejos” a los congresistas frente al trámite del Equilibrio de Poderes es algo que “no puede ser y no puede admitirse. Si algo necesitamos, como ya dije, si algo exigimos los colombianos, es la total despolitización de la justicia”. Y el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo que se trata de versiones que se han venido ventilando dentro de la propia Rama Judicial, pidiendo una “reflexión serena y tranquila frente a la eliminación de la Judicatura, no con lobby a los congresistas”.


Por supuesto, al momento de preguntarles a los legisladores —los otros involucrados en la denuncia de Santos— ninguno ha recibido ni llamadas ni visitas ni mucho menos “cortejos”. Incluso, Juan David Name, presidente del Congreso, les pidió al primer mandatario y a los ministros del Interior y de Justicia que cuenten qué magistrados y qué parlamentarios se han reunido a hacer acuerdos para no eliminar al Consejo Superior de la Judicatura. “Que lo digan para que se investigue, porque por ahora se habla de un rumor y eso les hace mucho daño al Congreso y a la justicia. A mí los congresistas me han informado que nadie los ha llamado ni les han ofrecido nada”, indicó.


Precisamente, el proyecto de Equilibrio de Poderes propone reemplazar el Consejo de la Judicatura por un Sistema Nacional de Gobierno y Administración Judicial, integrado por tres niveles de administración: la sala de gobierno judicial, la junta ejecutiva y el director ejecutivo. Y la realidad de los últimos años muestra que este tribunal ha sido escenario de escándalos, además de que han sido muy pocos los resultados mostrados en cuanto a sus tareas asignadas. Al mismo tiempo, la historia demuestra que los intentos por acabarlo han fracasado y aunque nadie lo reconoce, en voz baja siempre se ha hablado de intercambio de favores entre magistrados y congresistas.