'Hay que ganarse los espacios'

Jorge Schafik Handal, exguerrillero del FMLN, dice que el papel de la sociedad civil como garante de los acuerdos es fundamental.

Jorge Schafik es actualmente diputado de la Asamblea Legislativa.  /Cortesía FMLN
Jorge Schafik es actualmente diputado de la Asamblea Legislativa. /Cortesía FMLN

No hay forma de entender una negociación de paz que no culmine con la participación política de quienes dejen las armas. Por eso el segundo punto del acuerdo general que negocian el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Farc en La Habana, que busca la terminación del conflicto interno y la construcción de una paz estable y duradera en Colombia, se refiere precisamente a eso: el acceso de esa guerrilla a la vida política y la posibilidad de elegir y ser elegidos.

Un escenario que ya se ha vivido en otros países, como El Salvador, donde según Jorge Schafik Handal Vidal, un exguerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se trató de una lucha acompañada por todas las organizaciones sociales, que siempre actuaron como garantes de los acuerdos y se encargaron de afianzar el mensaje de que cualquier acción atentatoria contra algún desmovilizado provocaría una inestabilidad social de la cual se acababa de salir.

Hijo del ya fallecido Jorge Schafik Handal Handal o Comandante Simón —uno de los cinco miembros de la comandancia general que dirigió la guerra revolucionaria del FMLN en El Salvador entre 1981 y 1992—, Schafisquito, como le dicen en su país, estudió ingeniería en la desaparecida Unión Soviética, fue también combatiente guerrillero y en 2012 el primer candidato oficial a la Alcaldía de San Salvador por el ahora partido político FMLN y es actualmente diputado de la Asamblea Legislativa.

A su paso por Bogotá, en diálogo con El Espectador, explicó que la participación política de la guerrilla salvadoreña no se fue producto de la negociación con el Gobierno: “Lo único que nosotros logramos fue la posibilidad de convertirnos en un partido político, pero respetando las leyes para su formación. A partir de ahí comenzamos la lucha por ganar los espacios políticos a través de la elección popular”.

Ahora, para Schafik es claro que todo acuerdo o negociación de paz debe estar respaldado, además de la sociedad civil, por un mensaje en el sentido de que el oponente entienda que no está negociando con una contraparte débil, que lo único que está es buscando la forma de sobrevivir, sino con alguien que tiene una fortaleza tanto política como militar. “Eso es lo que produce respeto y que las fuerzas oscuras de la derecha más retrógrada en El Salvador pensaran dos veces antes de seguir en ese camino de la provocación”, dice.

Y agrega: “Sin embargo, nos asesinaron a tres o cuatro compañeros en ese ínterin para tratar de amedrentarnos, y lo que nosotros hicimos fue redoblar esfuerzos y sacar a la gente a la calle, no sólo a protestar sino a mandar un mensaje de que a toda acción de ellos habría una acción del pueblo para hacer respetar los acuerdos de paz. No quiere decir que ahora no existan sectores interesados en generar ambientes que les permitan matar gente. Todavía hay cabecitas trasnochadas en la derecha que piensan que esa es la solución para sus problemas y su falta de unidad”.

Pero a propósito del proceso de paz colombiano, Jorge Schafik cree que la paz no se puede poner por encima de la justicia, que deben ir de la mano; que la reconciliación sólo será posible cuando haya justicia y se les dé la oportunidad a las víctimas de que puedan perdonar o no —“mientras no sea así, las heridas seguirán abiertas”, advierte— y que el país tiene que decidir qué es lo más importante en este momento: la paz u otros problemas que pueden ser secundarios. “Hay que permitirle al proceso que avance, porque si no, lo que se hará será prolongar la agonía que ha persistido por tantos años y que ha marcado tantas generaciones en Colombia”.

 

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