"Hay que recuperar el rumbo de Bogotá"

Rodrigo Lara, cabeza de lista a la Cámara por Bogotá en Cambio Radical, habla de las motivaciones para volver a la política. Dice que la permanencia de las viejas figuras en la política les cierra al paso a las nuevas generaciones y que se necesita que quien administre la capital ejecute las obras aplazadas.

Exsenador de la República, perdió su curul en las elecciones 2010 en medio de denuncias de corrupción por las que acusa directamente al Consejo Nacional Electoral (CNE). Trabajó también como director del Programa de Eficiencia, Transparencia y Lucha contra la Corrupción en el gobierno de Álvaro Uribe, cargo al que renunció por diferencias con el entonces asesor presidencial José Obdulio Gaviria y que tuvieron que ver con el asesinato de su padre, Rodrigo Lara Bonilla, en 1984 siendo ministro de Justicia, por órdenes del capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria.

Lara Restrepo es hoy cabeza de lista (cerrada) a la Cámara de Representantes por Bogotá de Cambio Radical. Dejó atrás su cargo como presidente de Asomovil, el gremio de las empresas de telefonía celular en el país, para volver a la política, convencido de que hay que trabajar desde el Legislativo por la verdadera transformación de la sociedad colombiana. En diálogo con El Espectador habla de las motivaciones para dicho regreso y de sus propuestas.


Usted ya fue senador, quiso volver en 2010 y perdió la curul extrañamente, con denuncias de fraude de por medio, ¿por qué volver a meterse en esta leonera?

Usted conoce lo que pasó y los 13 votos que aparecieron en Carmen de Bolívar, cuatro meses después de las elecciones. Yo gané y el Consejo Nacional Electoral me robó mi curul. Estaba en el sector privado muy tranquilo y, sin embargo, renuncié dejando atrás la comodidad, en contra incluso de la voluntad de mis seres queridos, porque creo que esto de la política es un ejercicio de mística, de fe y de convicciones muy fuertes. Es algo como el sacerdocio y tengo la convicción de que a través del ejercicio político usted puede mejorar y transformar una sociedad que es abiertamente desigual, donde la corrupción permea las diferentes actividades del sector público, algo que viví en carne propia. Diría entonces que esto refuerza mis convicciones y mi voluntad de regresar y luchar eso que he padecido en dos ocasiones de mi vida: con la muerte de mi padre y el robo de mi curul.


¿Por qué se va con lista cerrada?

Esa fue una idea de Germán Vargas Lleras. Yo era muy reticente a la idea de regresar por la experiencia que viví en las pasadas elecciones y después de cuatro años de estar por fuera, es un paso difícil de dar. Vargas Lleras, para invitarme a ser parte de las listas, me ofreció encabezar una lista cerrada con la idea de unir el grupo de Cambio Radical en Bogotá y de ofrecer un equipo diverso y representativo, de tal forma que podamos llegar con una representación fuerte a la Cámara. Estamos convencidos de que Bogotá necesita un cambio radical y de un ejercicio de control político permanente, porque no nos digamos mentiras, la ciudad lleva varios años sin rumbo.


Sin embargo, hay quienes creen que la lista cerrada es ideal para evitar esa mercadería de votos que implica la lista preferente…

El país tiene que, necesariamente, llegar a las listas cerradas. Las listas abiertas es el imperio del mercachifle político, porque le permite negociar los apoyos individualmente. Pero cuando hablamos de una lista cerrada, la gente se organiza y vota por un ideal. Esa es la única manera de hacer partidos fuertes.

 

Por cierto, ¿qué opinión le merece todo lo que está pasando con el alcalde Petro?

Yo he manifestado que no estoy de acuerdo con la forma en que se destituyó a Gustavo Petro. Me parece que destituir por error administrativo es un asunto muy peligroso en términos democráticos. Sin embargo, lamento hoy la situación de la ciudad, que está sufriendo por este limbo jurídico y creo que hay aspectos como la movilidad, el funcionamiento del Sistema Integrado de Transporte Masivo, o las grandes obras que no se han hecho desde hace más de 12 años, que necesitan de un alcalde que esté gobernando y decidiendo todos los días.

 

Recientemente Cambio Radical sacó un comercial que causó polémica, y en el que se mostraba a Horacio Serpa, Álvaro Uribe y Roberto Gerlein, ¿cuál es el mensaje que quieren enviar?
Así es, en ese comercial mostramos la trayectoria de personas que personalmente respeto, pero que llevan más de 40 años en el poder. La permanencia de las viejas figuras en la política impide la renovación y es muy preocupante que los jóvenes de hoy no estén interesados en la política, en parte porque ven que las viejas generaciones se han atrincherado e impiden el ingreso de gente nueva. Hay muchas personas con inquietudes frente a la sociedad pero que temen dar el paso. Eso es lamentable porque las nuevas generaciones de colombianos, digamos que entre los 25 y los 40 años, son mucho más formadas y hasta han visto otras formas de hacer política en el mundo, lo cual enriquecería mucho el ejercicio aquí. Pero no lo hacen porque la política de siempre, la vieja política, se atrinchera e impide el relevo generacional.


¿Está de acuerdo con la reelección de Santos?

Germán Vargas Lleras, líder de Cambio Radical, está acompañando el proceso reeleccionista del presidente Santos.


¿Cuáles son sus tres principales propuestas de campaña?

Hay que recuperar el rumbo de Bogotá, después de una década perdida. La representación política en Bogotá es débil pues la circunscripción nacional lleva a que todo el mundo pesque votos aquí y eso lleva a que la ciudad sea una tierra de nadie en término políticos. Necesitamos fortalecer el control político, en el sentido de que llegue una administración a la Alcaldía que ejecute, que haga las obras que necesita la ciudad, que por ejemplo haga la Avenida Longitudinal, que mejore los programas de atención en salud, que atienda a la gente y que gobierne en una forma transparente.


¿Qué tanto cree que afectará a los partidos de la Unidad Nacional la llegada del centro democrático de Uribe?

Me parece interesante que la derecha y la extrema derecha se organicen en un partido. Son voces legítimas de la sociedad colombiana y hay que respetarlas. He sido crítico de Álvaro Uribe en su ejercicio presidencial, pero ahora que está aspirando al Congreso me parece interesante. Es bueno que los colombianos identifiquen a la derecha y que ella abiertamente pueda expresar sus ideas.